Innovación Investigación

Agro 2030: los desafíos del sector para la innovación y el desarrollo económico

En un escenario de crecimiento demográfico que desencadena una mayor demanda de alimentos y energíaArgentina tiene el doble desafío de nutrir su mercado interno y de generar productos de calidad que busquen el posicionamiento global.

En este contexto, las actividades agropecuarias deben repensarse en pos de incorporar tecnologías y conocimiento que les permitan expandir sus rindes con sustentabilidad.

Con el objetivo de debatir los desafíos que propone el sector agropecuario y agroindustrial para el futuro, en el día de ayer se realizó la Jornada “Agro 2030: innovación para el desarrollo”, organizada por el Programa Argentina 2030 de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, junto con el INTA y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Institutos públicos y la innovación

Uno de los temas que se trató fue el rol de los institutos públicos en la promoción de la innovación ¿Qué hacen y qué pueden hacer?. Así fue como uno de los oradores expresó: “Muchos creen que la innovación solo viene del sector privado”.

Cuesta visualizar que detrás de toda innovación hay investigación. Muchas instituciones públicas como INTIINTAConicet, por citar algunas, aportan en menor o mayor medida a la innovación en el agro. Tan es así, que días atrás, Infobae publicó una nota sobre una planta de biogás que se desarrollaría en Los Pinos, en ese caso un proyecto liderado por una
investigadora del Conicet.

Para tener idea de la dimensión de la iniciativa, el biogás como energía renovable tiene un impacto que va desde lo ambiental hasta lo social. También es cierto que muchas de estas instituciones públicas son cuestionadas y puestas en tela de juicio por su aporte a la comunidad.

Tan relevante es el tema de la innovación en el agro y el rol de las instituciones públicas que uno de los paneles del Agro 2030, se tituló: “El futuro de los Institutos Públicos de Innovación” y contó con la presencia de Roberto Cittadini, del INTA- Labintex Francia; Celso Luiz Moretti, Director-Executivo de Pesquisa & Desenvolvimento de Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuaria (EMBRAPA), y el especialista en innovación, Javier Ekboir.

Allí se destacaron ideas tales como el rol de la innovación social y la importancia de incorporar cada vez más la idea de investigación-acción.
Ekboir, fue claro: “Hay que crear incentivos que vayan a partir del desarrollo profesional”. En relación a ello, argumentó que hay institutos donde tienen que investigar en áreas en las cuáles es más difícil sacar productos y comercializarlos. De esta manera invitó a la reflexión: “Los institutos tienen que analizar cuál es su posición, donde se insertan y que incentivos le dan a los investigadores”.

Por otra parte, para Cittadinilos desafíos son muy grandes. “Como telón de fondo está el problema del cambio climático que nos interpela y es muy importante considerar que no toda innovación es virtuosa”. Hizo gran hincapié en la importancia de la gobernabilidad de los institutos y de los modelos de desarrollo. “Cuando hablamos de innovación social, hay que ver la dimensión interna”, resaltó Ekboir.

Al respecto explicó: “Por un lado, la sociedad de investigación se está transformando rápidamente, y por el otro, se está dando una apertura de los investigadores para que vean más allá de los laboratorios”. Cittadini, muy entusiasmado con el tema señaló que: “La investigación se produce con los actores y son procesos que tienen que ver con los comportamientos humanos”. En línea con Ekboir, sostuvo: “Es importante la excelencia en la disciplina, el investigador tiene que salir del laboratorio y trabajar en el medio real”.

“Somos un laboratorio”

Levy Yeyati, director del Programa Argentina 2030, aseguró: “Argentina 2030 quiere inspirar una visión de futuro para entender que podemos ser mucho más de lo que creemos que podemos ser”, al comienzo del evento. A su vez, remarcó el rol estratégico de la agroindustria, sobre todo por su “capacidad acelerada” para incorporar conocimiento y su consiguiente potencial para “trabajar en los tres frentes estratégicos de desarrollo para el país: generar valor, exportaciones y trabajo”.

Yeyati, aclaró: “No somos el granero del mundo, somos un laboratorio”, en
referencia al potencial de la agroindustria nacional para lograr tecnologías de exportación. Agregó con énfasis: “Estamos en una frontera que se desplaza día a día de una manera rápida y nuestros científicos y empresarios del sector están atentos a no quedarse atrás”.

Por su parte, el reciente designado presidente del INTA, Juan Balbín, señaló: “La tecnología nos da enormes oportunidades para el agro que nos hacen repensar la acción de nuestro instituto”. De manera clara y contundente, aseguró ante un auditorio lleno: “Vamos a trabajar arduamente para dar respuesta a un país que demanda generar trabajo y desarrollarse en un mundo que necesita alimentos”.

En tanto, Alejandro Mentaberry, coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva describió los condicionantes que atraviesa el sector productivo: “El planeta enfrenta grandes demandas en una conjunción de factores que están creando una tormenta perfecta y, en este aspecto, no existen balas mágicas para abordarlos, sino la necesidad imprescindible de generar políticas concertadas”, argumentó.

De acuerdo con Mentaberry, los sistemas productivos del mundo atraviesan “una transición tecnoproductiva que deja atrás la era de la industrialización tradicional basada en la energía del petróleo”. Al respecto, amplió: “Esta etapa no tiene un final claro, pero todo lo que observamos apunta a una aceleración permanente de la tecnología y del conocimiento”.

Se trata de una etapa caracterizada por la creciente digitalización de la sociedad, robotización de la producción, renovación de la matriz energética, inteligencia artificial, nuevos materiales, entre otros procesos. “En este contexto, la innovación no es permanente”, definió Mentaberry, y les exige a “las empresas y al propio sistema científico y tecnológico adoptar una flexibilidad permanente para abordar los problemas”.

El potencial del país

El panel denominado “Innovación productiva y desarrollo económico: pensando la Agricultura y la Agroindustria al 2030″ dejó varias expresiones que merecen reflexión. Cobraron gran relevancia el concepto de impacto ambiental y el de potenciar el país. Tan es así, que el Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires y Consejero Presidencial del Programa Argentina 2030, Roberto Bisang, explicó: “La estructura de producción e inserción del 2030 será producto de la que generemos en el presente”.

En este orden, la coordinadora de Políticas para el Desarrollo Sustentable y Plan Belgrano, María Beatriz Giraudo destacó la posibilidad que tiene el país actualmente para intervenir en los espacios de diálogo mundial y posicionarnos de forma diferencial.

Por su parte, el Investigador de la EEA Balcarce del INTA, Fernando Andrade subrayó: “El desafío que tenemos es poder satisfacer futuras demandas y en paralelo reducir el impacto ambiental. Es una oportunidad y una responsabilidad”. En tanto, el jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, Santiago del Solar expresó que “se trata de fomentar ecosistemas para la generación de startups, pero acá en el país. El gran desafío es comprender el mar de oportunidades que hoy tenemos”.

Durante el encuentro que contó con más de 400 participantes, también se abordaron los desafíos que enfrenta hoy la innovación, los modelos de organización, bioeconomía, cambio tecnológico, sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial, desarrollo productivo, empleo y políticas públicas para el sector.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *