Economía Sociedad

Árboles urbanos: beneficios y funciones ambientales

La naturaleza juega un papel importante en la relación con el hombre, no sólo entendido desde una perspectiva económica sino también física y social.

Aún así, el sistema urbano ha evolucionado dejando los valores medioambientales en un segundo plano. Se pasó de una sociedad preocupada por su entorno, donde las relaciones ecológicas eran vitales para la subsistencia, a otra preocupada por el bienestar presente, por el consumo y la explotación desordenada de los recursos.

Es importante tener presente el término “desarrollo sostenible”, que refiere a aquel que permite “satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”. La lucha de las ciudades y de los países por hacerse con una Agenda 21 ha desatado la guerra del “Ecologismo”, donde en muchos casos una mala interpretación del término ha desviado el interés y las fuerzas hacia el estudio de todo lo denominado “Verde”, sin tener en cuenta que la ecología implica mucho más que el simple conteo de los árboles de una plaza.

El árbol urbano aporta beneficios que aparte de los estéticos, están siendo estudiados como una nueva manera de aumentar la calidad de vida. A continuación nos vamos a referir a estos beneficios, de una manera objetiva y resumida, e incorporando datos comparativos entre distintas investigaciones llevadas a cabo en distintos países.

Efectos del árbol urbano en la calidad del aire

La vegetación urbana puede directa o indirectamente afectar a la calidad del aire a nivel local o regional. Las principales formas en las que el arbolado urbano afecta a la calidad de aire son:

1).-  Reducción de la temperatura y efectos micro climáticos.

La temperatura es una de las variables meteorológicas más sensibles a los procesos de urbanización, registrándose valores superiores en el centro de la ciudad, respecto de su entorno natural. Este efecto urbano sobre el campo térmico superficial  en la ciudad se denomina “Isla Calórica” (Camilloni y Barros 1991). Dentro de los principales factores causales de este fenómeno podemos mencionar: los espacios construidos de las ciudades que almacenan y emiten calor, la capa de contaminación atmosférica, la escasa evapotranspiración en los centros urbanos, producto de las exiguas áreas verdes y de la impermeabilidad de los suelos, la generación de calor por los automóviles, la actividad industrial y urbana en general (Santibañez y Uribe, 1993).

En estudios realizados por la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Entre Ríos, Argentina, se demostró que existía una diferencia significativa entre los patrones estudiados Con Árboles/ Sin Árboles, llegando en algunos casos de 4°C de diferencia de temperatura y del hasta un 11% de diferencia en humedad.

2).- Disminución de los contaminantes atmosféricos:

Los árboles disminuyen los contaminantes gaseosos del aire por medio de la captación de estos por los estomas de las hojas. Una vez dentro de las hojas, los gases difusos entran en los espacios intracelulares y podrían ser absorbidos por películas de agua formando formas ácidas o, reaccionar con las superficies internas de la hoja Smith (1990). Pero sin lugar a dudas, donde la vegetación juega un papel importante, es en la reducción de pequeñas partículas que están en suspensión en la atmósfera.

Esa eliminación estandarizada de los contaminantes difiere según la cantidad de polución atmosférica, duración de las hojas en lo árboles, precipitación, y otras variables atmosféricas. Los árboles sanos, más grandes de 77 cm de diámetro, eliminan aproximadamente 70 veces más la polución atmosférica anual (1.4 Kg/yr), que árboles de tamaño menor a 8 cm de diámetro (0.02 Kg/yr). Nowark (2000).

3).- Absorción de Carbón:

Uno de los problemas ambientales más críticos que hacen frente a la humanidad es el Calentamiento Global o Cambio Climático. Aunque no se sabe exactamente el grado en el que la actividad humana está influenciando en este cambio, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático en 1995 afirmó que existen evidencias sobre la influencia del ser humano en la variación del clima global.

El Dióxido de Carbono (CO2) es el gas más significativo del efecto invernadero y por consiguiente contribuye al cambio climático (UNEP, 1999). En los Estados Unidos, los 220 millones de vehículos son responsables del 25 por ciento de estas emisiones.

Funciones fisiológicas: consumen 2.55 Kg de CO2 por hora para lo que son utilizados cerca de 4 mil litros de aire (Fig. 5) y producen 1.77 Kg de oxígeno por hora. La producción por día de oxígeno es igual a la que necesitan 64 personas (154 metros cuadrados de hojas de un tipo de vegetación, producen oxígeno necesario para una persona adulta durante un año), además son un elemento básico para la evaporación, ya que en un día soleado (400 lux) bajo un árbol, aumenta la humedad relativa del aire hasta un 10%, y disminuye la temperatura hasta 2 grados centígrados (DICSA, 1990; RAPOPORT, 1988).

4).- Efectos energéticos en las construcciones:

Los árboles actúan como corta vientos que reducen los requerimientos de calefacción en invierno y aportan sombra en los meses de verano, reduciendo con ello el uso de los aires acondicionados, Laverne y Lewis, (1995).

Heisle en 1986 estudió la reducción de entre un 10-15% en invierno de los costos del uso de las calefacciones gracias a la acción  rompevientos de los árboles y, una reducción de los costos de refrigeración en los meses de verano, por el aporte de sombra y el enfriamiento a través de la evapotranspiración del 20 al 50%.

5).- Reducción de la polución acústica:

Distintas pruebas en terreno han demostrado que las plantaciones de árboles y arbustos diseñadas apropiadamente pueden reducir de manera significativa el ruido. Las hojas y ramas reducen el sonido transmitido, principalmente dispersandolo, mientras el suelo lo absorbe (Aylor, 1972).

Beneficios sociales del arbolado

Dwyer (1995) dijo que una comunidad envuelta en proyectos de reforestación urbana, tiene un  fuerte y positivo impacto en el barrio. Según Dwyer “ La participación activa en los programas de plantación de árboles ha sido diseñada para aumentar el sentido de identidad social y demostrarles a los residentes que ellos pueden trabajar juntos para elegir y controlar las condiciones de su propio ambiente”.

Mientras la construcción de un sentido de comunidad es una meta por sí sola, un numero de estudiantes confirmaron que una comunidad unida aporta un sentido de ayuda social (Unger and Wandersmann, 1985), y están más capacitados para la formación de organizaciones locales (Kuo and Sullivan, 1998), defendiéndose contra el crimen  y movilizándose para propósitos políticos (Greenbaum, 1982). Kweonb (et al.,1998) escribió que una gran cantidad de personas mayores, individuos con fuertes conexiones sociales, tienen menores niveles de mortalidad, tasas reducidas de suicidio, menos temerosos a ser víctimas del crimen y mejor salud física y psicológica.

CRIMEN Y VIOLENCIA

Hay evidencias de que la naturalización urbana y los jardines en la comunidad aumentan la percepción de seguridad, diminuye los crímenes y reduce la violencia. Jacobs en 1961 introduce la idea de “ojos en la calle” para explicar como la presencia de personas en espacios públicos ayuda al control del crimen y al aumento de la seguridad.

SALUD MENTAL Y FÍSICA

La disminución del estrés y el mejoramiento de la salud física de los residentes urbanos han estado asociados con la presencia de árboles y bosque urbanos.

Ya sea desde una ventana de una oficina, la naturaleza cercana puede proporcionar beneficios psicológicos sustanciales, afectando la satisfacción del trabajo y el bienestar (Kaplan, 1993). Ha sido demostrado que las experiencias en los parques urbanos ayudan a cambiar estados de ánimo y a reducir la presión (Hull,1992). Adicionalmente, la sombra de los árboles reduce la radiación ultravioleta y de esa manera puede ayudar a reducir los problemas de salud (cataratas, cáncer de piel, irritaciones, etc) asociados con el incremento en la exposición a la radiación ultravioleta (Heisler et al.,1995).

 

 

 

GUSTAVO C. ANDRE

Dr. Árbol

Consulting & Training

Pest Control

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