Agronegocios

Cómo enfrentar las importaciones de cerdo desde EE.UU.

La cadena porcina enfrenta un desafío complejo: la apertura del ingreso de carne de cerdo desde Estados Unidos, una situación que trajo muy malos recuerdos a un sector que venía creciendo a muy buen ritmo durante los últimos años.

“Las importaciones en este rubro siempre son preocupantes y es un tema que hay que debatir con todos los sectores y buscarle la vuelta”, planteó Jorge Brunori, especialista en producción porcina del INTA, en Fericerdo, la principal exposición del sector que se realizó hace unos días en el INTA Marcos Juárez.

El experto aclaró que estas importaciones no están en el mismo contexto que la década del 90′, cuando en el mercado argentino los cortes importados llegaron a representar el 50% del total. En la actualidad, los mayores riesgos son para los productores menos competitivos.

“El estrato que siempre se ve más perjudicado cuando se toman medidas de este tipo es el de la pequeña y mediana escala, porque su eficiencia no es la adecuada y cuando entra carne importada, que en alguna medida reemplaza a la carne nacional, el productor pequeño y mediano es el más vulnerable”, reconoció Brunori.

En este escenario, el especialista aseguró que es esencial brindarle herramientas a estos productores para que mejoren su eficiencia e incluso se integren a modelos asociativos para “amortiguar el golpe” que puede significar el ingreso de un mayor volumen de carne importada.

De acuerdo con Brunori, “eficiencia, gestión y escala” son las herramientas que van a permitir sostener la actividad y promover el equilibrio entre grandes empresas y pequeños y medianos productores asociados. “Esto, para mí, es mucho más importante que cualquier medida política y es lo que nosotros tenemos que hacer”, insistió.

Mariano Lattanzi, también especialista del INTA Marcos Juárez, explicó que ser más eficientes significa producir más capones por madre por año y, por lo tanto, más kilogramos de carne por madre por año. “También es central mejorar la relación entre la cantidad de alimento consumida en el criadero y el total de carne producida”, advirtió.

Para Lattanzi, más allá del sistema tecnológico que se utilice para hacer un uso eficiente de los factores productivos, lo más importante es que los productores hagan un cambio cultural. “Se trata de que comiencen a dirigir los establecimientos porcinos con una mirada empresarial, que requiere el análisis continúo de datos que ayuden a orientar el negocio, así como la gestión estratégica de los recursos humanos”, indicó.

Entre las posibles estrategias de intensificación, la Unidad Demostrativa Agrícola Porcina (UDAP) del INTA Marcos Juárez propone un modelo tecnológico de confinamiento adaptado a pequeños y medianos establecimientos que puede instalarse con baja inversión inicial.

Los especialistas del INTA estiman que la alimentación representa cerca del 70 % del costo de producción y, por esta razón, cualquier mejora tiene un gran impacto en la rentabilidad.

Con un manejo más intensivo y profesional, como en el que se hace en las UDAP, es posible optimizar el índice de conversión individual; es decir, la relación entre kilos de alimento consumidos por animal de engorde y su peso de venta. Y, por otro lado, los índices reproductivos.

“Cuando ambos mejoran, el resultado es un bajo índice de conversión global y una alta producción anual de kilos de carne por madre, los indicadores más importantes de eficiencia”, destacó Raúl Franco, también especialista del Grupo Porcino del INTA Marcos Juárez.

En esta línea, tecnologías como el túnel de viento con cama profunda mejoran el bienestar animal. “Esto hace que los cerdos no reduzcan el consumo en períodos de calor, mantengan el nivel de aumento diario de peso vivo y, en condiciones de frío, eviten destinar la energía del alimento para mantener la temperatura corporal, sino que la transforman en carne”, observó Franco.

De igual modo, la distribución automática de raciones y el uso de comederos con bajo porcentaje de pérdidas hacen más eficiente la mano de obra y aseguran que la mayor parte del suministro alimenticio se convierta en carne.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *