Biodiésel

Fuerte caída de la producción del biodiésel argentino

La industria del biodiésel argentino comenzó a acusar el impacto del cierre de las exportaciones por parte de Estados Unidos. En estos días se conoció un informe del INDEC sobre este biocombustible, y el panorama para este sector empieza a revestir un cierto grado de preocupación.

En la comparación interanual de los terceros trimestres de 2016 y 2017 surgen cifras para el análisis. Mientras que en 2016 la producción en ese período se ubicó en 826.574 toneladas, este año fue de 656.839 toneladas, que representa una caída del 20,5%. En el rubro exportación, la caída fue del 30,4%, al pasar de 507.260 toneladas a 353.034 toneladas.

La decisión de Estados Unidos de bloquear el ingreso del biodiésel argentino es el principal motivo de la caída de las exportaciones, si bien los fabricantes locales han podido concretar ventas a Europa.

“El primer semestre del año todo parecía indicar que las ventas a Estados Unidos serían récord”, explicó Gustavo Idígoras, asesor de CARBIO en diálogo con delsector.com. Con la inminente confirmación de aranceles de importación que ascenderán al 120%, el especialista destacó que por los próximos cinco años este mercado permanecerá cerrado.

En este escenario, las 40 fábricas de biodiésel argentinas sintieron el impacto y según calculó Idígoras, el ritmo de trabajo decayó. Con una capacidad operativa de 4,5 millones de toneladas anuales, las plantas elaboradoras trabajan en la actualidad a un 30% de sus posibilidades, mientras que previo a este cierre operaban a más del 50%.

Una de las pocas buenas noticias que recibió este sector fue la reapertura del mercado europeo, que dio un respiro a la industria local y le permitió llevar a cabo una sustitución parcial de las exportaciones. Pero existen altas probabilidades que el año cierre con un nuevo reclamo desde el Viejo Continente. En ese escenario, se podrían realizar ventas hasta noviembre de 2018, y el Gobierno nacional está trabajando para evitar problemas con los europeos.

El otro frente de alerta para el crushing sojero argentino son los rumores de subas de aranceles para el aceite de soja nacional que se exporta a India. Este destino es por lejos el principal mercado, y en 2016 se colocaron en ese mercado 2,8 millones de toneladas sobre un total exportado de 5,7 millones de toneladas, de acuerdo a estadísticas de ACSOJA y CIARA.

Con respecto a esta cuestión, hasta el momento no existe una notificación oficial, pero desde el sector estiman que no tardará en llegar. Los motivos de esta postura por parte de India se basan por un lado en su intención de revertir la tendencia en relación a este producto. Así, apuntan a disminuir las compras de aceite de soja y comprar poroto para moler.

La realidad indica que en este momento no cuentan con una capacidad operativa que les permita sustituir importaciones, pero sus intenciones apuntan en ese camino. Existe otro factor que juega en contra de los intereses argentinos, que es el aceite de palma. India apunta a comprar mayores volúmenes de un subproducto de menor precio, pero de baja calidad en relación al aceite de soja.

De esta manera, la industria de valor agregado sojera empieza a cerrar un año complejo, en el cual deberá elaborar una estrategia para no perder mercados claves. De ser así, al impacto que generaría a nivel ingreso de divisas se combinaría con problemas en el ámbito doméstico.

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