Lechería

La lechería necesita señales urgentes

El gradualismo económico se aplicó casi a rajatablas, menos para la lechería, que sufrió como ningún otro sector el nuevo paradigma económico. A resultados puestos se necesita urgente que haya alguna señal concreta para recuperar e negocio.

Nadie puede decir que no sabía qué podía pasar. El anuncio de quita de retenciones para el maíz anunciado durante la campaña presidencial de dos años atrás iba a afectar a la producción láctea, pero sin lugar a dudas todos esperaban algún giño particular para la lechería que aún no ha llegado.

La especulación del gobierno seguramente estaba puesta en que la liberación del mercado internacional, la flotabilidad cambiaria, y un mejoramiento del precio internacional lograría compensar el reacomodo de precios de costos e insumos.

Sin embargo, el factor climático conspiró contra esa lógica. Primero Santa fe y Córdoba, ahora Buenos Aires, el agua invadió los tambos, minó la producción primaria y los brotes verdes lecheros se enfrentaron a la realidad de la implosión de SanCor.

Hoy queda claro que la falta de infraestructura hídrica y vial hacen cuesta arriba cualquier intento de recuperación del sector, sabemos además que solucionar estos problemas puede llevar años, pero hay otras acciones que pueden aplicarse de manera inmediata.

La producción láctea puede crecer si logra competir con otras actividades agropecuarias en las mismas condiciones. La ganadería y la agricultura tienen un IVA del 10,5%, la lechería tributa el doble. A la cadena de la carne se le bajó la alícuota de Ingresos Brutos en un 50% en la provincia de Buenos Aires, de esa forma se espera mayor recaudación para este año. Según Sarquís se busca dar un buen mensaje estimulando a los productores con esa reducción. ¿En lechería no se podría dar ese mensaje?

Ayer nos enterábamos que la Subsecretaría de Industria autorizó a la automotriz Toyota a importar 163 vehículos híbridos o eléctricos con reducción arancelaria. Hoy importar lavadoras automáticas o retiradores robotizados tienen un arancel del 35% y en algunos casos, doble IVA, un salto tecnológico ayudaría y mucho a mejorar la producción. Habilitar un cupo limitado sin arancel de estos implementos no debe ser inviable para el Estado.

Estas son sólo algunas ideas, seguramente hay mucho más para hacer, pero se necesita urgente una señal a un sector que lleva mucho tiempo padeciendo.

Damián Morais

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