Lechería

Pérdidas millonarias por la baja calidad de leche en tambos

Según los especialistas argentinos unos 600 millones de pesos en pérdidas por año sufre el sector lechero, cifra que equivale a un mes de producción. Esto se da debido a la caída sostenida que se verifica en la calidad de la leche producida por tambos argentinos.

El veterinario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Luis Calvinho, informó que en los últimos diez años aumentó más de un 50 por ciento la cantidad de células somáticas que se verifica en la leche cruda a granel, lo que perjudica la productividad y la calidad de la producción de los tambos.

“Antes, hace diez años, el promedio de Argentina era de 320 mil células somáticas por centímetro cúbico de leche. Ahora está por encima de las 480 mil células, estos niveles obedecen al aumento de la mastitis en los tambos”, explicó Calvinho.

Estos niveles implican, según el experto, pérdidas económicas cercanas a un mes de producción total de leche por año y fuertes restricciones en la calidad de leche que se puede destinar a exportación, así como en lo que respecta a los rendimientos que requieren los procesos más delicados de elaboración, como es el caso de los quesos y el yogur.

La mastitis es la inflamación de las ubres, que se debe a distintos tipos de infecciones, pero el incremento en los niveles de los últimos diez años se debe al cambio productivo en la lechería, el incremento de lluvias e inundaciones, y la falta de interés del Estado en controlar y prevenir esta patología.

“Las crisis recurrentes de la lechería no favorecen la calidad de la leche. El estrés afecta a las vacas, causa más casos de mastitis y eso perjudica más la producción”, explicó Calvinho.

Respecto a las lluvias e inundaciones que vienen afectando cada vez más a las zonas productivas, para Calvinho “es lógico que cuando se inunda la primer preocupación de un productor sea salvar a la vaca y que la cuestión sanitaria pase a segundo plano”.

Para Martín Pol, veterinario especialista en calidad de leche de la firma argentina Lactodiagnóstico Sur, la situación del sector “tiene mucho por mejorar”.

“Hay varias explicaciones, pero la tendencia a la intensificación trajo una pérdida de la calidad, que se sumó a la falta de incentivo por parte de las empresas en el pago por calidad”, dijo el especialista.

Para Pol, “al tener una lechería muy vinculada al mercado interno, con poco perfil exportador, no hay incentivo para mejorar la calidad”.

Hoy la producción lechera en Argentina que cuenta con calidad para exportación es de entre el 6% y el 10%, según Pol

El Código Alimentario Argentino establece que el máximo permitido de células somáticas es de 400 mil, pero según datos del Ministerio de Agroindustria, en 2016 se alcanzó un promedio de 483 mil. Con esos valores, es difícil la exportación.

“En el exterior, para la leche en polvo o quesos se pide un máximo de 400 mil células, y con los niveles actuales estamos muy lejos, lo que produce que haya una minoría de tambos con un muy alto perfil productivo que pueden producir para esos destinos, mientras que el resto se queda afuera”, destacó Pol.

Respecto a los perjuicios económicos, Calvinho dijo que “muchas veces los productores no son conscientes de las pérdidas que tienen por la mastitis porque están acostumbrados, pero hay estudios que hablan de suba de costos y baja en la producción”.

Según un estudio de la Universidad de Río Cuarto, las pérdidas a valores de 2016 rondan los 600 millones de pesos al año

El nivel de células somáticas de Argentina está por encima de Uruguay, de Chile e inclusive, de las mejores regiones productivas de Brasil.

Para Juan Manuel Nimo, gerente de Boehringer Ingelheim, empresa organizadora del foro, el objetivo debe ser “estar por debajo de los 400 mil a mediano plazo, y a largo plazo estar por debajo de las 200 mil”.

“Hoy hay iniciativas a nivel nacional como el Plan Nacional de Calidad de Leche del Ministerio de Agroindustria, que puede funcionar si se trabaja bien”, dijo Nimo, quien también es miembro de la Asociación Pro Calidad de leche y sus derivados (Aprocal).

Fuente Télam

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