Lechería

Polémica por las “leches” vegetales

Las peleas por el uso de distintos tipos de denominación en la industria alimenticia se remontan desde finales del siglo XIX, cuando surgió la margarina como alternativa a la mantequilla, y hubo máximos de tensión con las “hamburguesas vegetarianas”. Ahora, es el turno de la leche.

En los últimos años, los cambios en los hábitos alimenticios de buena parte de la población dieron lugar a nuevas tendencias, como la multiplicación de las leches.

El blanco néctar ya no es potestad únicamente de los mamíferos, sino que ahora también lo es de la soja, las almendras, el coco y otros productos vegetales.

Al respecto, el ingeniero agrónomo Rubén Bonafina, gerente de la asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apimel), es categórico: “La leche es lo que producen los mamíferos para alimentar a sus crías. Hoy, a varias cosas le llaman leche porque tienen un color blanquecino, pero no son leche. Lo que venden como leche de soja para consumo del público es una bebida que le dicen leche para ganar público”.

La receta para la obtención de las llamadas leches vegetales es simple: se procesa la materia prima y se la hierve en agua durante varios minutos. El resultado es un líquido con las propiedades nutricionales propias del producto en cuestión, al que se le suelen agregar nutrientes, pero, según los especialistas, nunca se llega a los niveles de calorías y hierro que aportan las leches de origen animal, es decir, la leche.

Desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) brindan una definición técnica sobre el tema: “Según el Código Alimentario Argentino, Ley N° 18284 y su decreto Reglamentario, en el Capítulo VIII, define ‘leche’ al producto obtenido por el ordeño de la vaca lechera o proveniente de otros mamíferos, casos en los cuales se denominará con el nombre de la especie productora, por ejemplo: leche de cabra, leche de oveja, etc”.

En cuanto a los nuevos usos del término, la Anmat afirma que “vulgarmente suele utilizarse el término ‘leche’ para mencionar líquidos obtenidos por prensado de algunos frutos o vegetales, frutas secas, etc., que nada tienen que ver con el producto genuino y que en algún caso pueden confundir al consumidor, que le puede atribuir propiedades que no contienen por el simple hecho de la mala utilización del término leche”.

Luego, el organismo remarca: “Cabe destacar la importancia de denominar a los alimentos por su verdadera naturaleza a los fines de no provocar engaño, respetando los derechos de los consumidores y las indicaciones del Código Alimentario Argentino”.

Polémica internacional

En Estados Unidos la misma disputa se desarrolla desde hace algún tiempo.

Los mamíferos producen leche, las plantas, no”, dijo Jim Mulhern, presidente de la Federación Nacional de Productores de Leche, al Congreso de Estados Unidos en diciembre del año pasado. Mulherm pidió a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) la limitación del uso de la palabra.

“Deberían estar al lado de los jugos de naranja y no de los lácteos”, y agregó “no es leche si viene de una semilla, una nuez o un grano”, argumentó.

“En los muchos años que pasaron desde que manifestamos por primera vez nuestra preocupación por el etiquetado falso de estos productos, hemos visto una explosión de imitadores que agregan la palabra ‘leche’ a cualquier cosa desde cáñamo hasta guisantes o algas.

Aquellos del lado de las leches vegetales, en cambio, argumentan que los consumidores pueden identificar la diferencia entre un producto lácteo y los suyos. Según la Plant-Based Foods Association (Asociación de Alimentos de Origen Vegetal), ya hay jurisprudencia al respecto: en 2015 el mercado Trader Joe’s ganó el derecho a mantener el etiquetado de su “leche de soya” como tal.

“El intento de legislar el uso de la palabra ‘leche’ como algo solamente lácteo llega un poco tarde”, indicó Molly Spence, directora de la Junta de Almendras de California. “No tiene sentido si se considera que las leches de origen vegetal existen no sólo desde hace años, sino de siglos”.

En Europa, por ejemplo, las denominaciones de “leche” o “queso” no pueden utilizarse en productos de origen vegetal, ya que están reservadas a los alimentos de origen animal, según un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

“A efectos de la comercialización y de la publicidad, la normativa [de la Unión Europea] reserva en principio exclusivamente la denominación ‘leche’ a la leche de origen animal“, explicó en un comunicado el organismo.

Fuentes: Clarín, MercoPress.

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