Home Agricultura 100 millones de kilos de cebolla quedarán en el campo sin cosechar

100 millones de kilos de cebolla quedarán en el campo sin cosechar

 ¿El resultado? Un desplome de precios que sacude a todos, afecta hasta en los alquileres de los campos y preocupa en otras zonas cebolleras de Argentina. Para colmo, la sequía pone al riego futuro entre signos de pregunta.

La cebolla ocupa el segundo lugar, de acuerdo al volumen producido, entre las principales hortalizas a nivel mundial. La producción de América Latina representa el 9% de la producción mundial, siendo los países más importantes México, Brasil, Argentina, Colombia y Chile.

En Argentina se cultivan anualmente alrededor de 20.000 ha, que representan una producción de 450.000 t. Esta superficie incluye cebollas de días cortos, intermedios y largos, así como las destinadas al consumo en fresco y a la industria. Tanto el área sembrada, como los rendimientos muestran una tendencia creciente, motivada por el aumento de las exportaciones.

Como si se tratara de un dominó que nadie sabe dónde frena, la cebolla que consumen los argentinos tiene un sabor más que amargo para los productores que la elaboran. La pandemia hizo lo suyo y Brasil redujo drásticamente sus compras. Y ya se ven los coletazos: en el valle del río Colorado enormes cantidades de cebolla esperan al sol por un lugar en un mercado interno, casi saturado, ante la resignación de los productores por no encontrarle otro destino.

Los productores de cebolla del sur de Buenos Aires, la principal zona con más del 50% de la producción, tienen varios motivos para llorar este año. Por la sobreproducción de la hortaliza, este año calculan que quedarán sin cosechar más de 100 millones de kilos y el precio al producir se pinchó. Y además, se suma la sequía histórica que atraviesa la cuenca del río Colorado, zona en la cual corre peligro el riego de la producción de la próxima cosecha.

En total, en Argentina se siembran alrededor de 19.000 hectáreas: 9.000 hectáreas en el sur de Buenos Aires, 500 hectáreas en Mar del Plata, 4.000 hectáreas en Río Negro, 2.500 hectáreas en Cuyo y otras 3.000 hectáreas entre Santiago del Estero, Salta y Córdoba. Estas zonas productoras (sur, centro y norte) ingresan al mercado en distintos momentos del año. Con el paso del tiempo los productores de cada región fueron ajustando su área sembrada en función de la demanda del producto.

Y se producen anualmente aproximadamente 680.000 toneladas de cebollas, de las cuales 480.000 toneladas son absorbidas por el mercado interno, lo que se calcula que el consumo por habitante en el país es de 10 a 12 kilos anuales. Mientras que el resto, unas 200.000 toneladas, están disponibles para ser exportadas a Brasil, principalmente, y a Paraguay.

Según comentó Daniel Iurman, técnico del Inta Hilario Ascasubi, el año pasado se estaba transitando una crisis hídrica muy fuerte para la zona de riego del sur bonaerense lo que ponía en peligro la producción de cebollas de Buenos Aires, por lo que muchos productores, que son arrendatarios, se fueron a sembrar a los Valles del Río Negro. Asimismo, productores que ya hacían cebolla en esos valles sumaron más superficie y además, se incorporaron inversionistas nuevos al negocio.

Luego apareció una inesperada nevada en la cordillera que alivió la situación hídrica del río Colorado. Así, en Buenos Aires se sembró la misma cantidad de todos los años: 9.000 hectáreas. Pero en Río Negro pasó de 4.000 a 7.000 hectáreas. 

“La cebolla es un producto que tiene una demanda inelástica, que se mantiene relativamente fija frente a variaciones de precios. Aunque sea muy cara o barata, si hay mayor oferta, no aumenta o disminuye significativamente el consumo, como sucede con otros productos. Los cambios en la oferta no los absorbe el consumo, sino que van a precio”, aclaró el técnico del INTA.

Además, a la problemática de la sobreproducción en el mercado interno se sumó la caída de compra de los mercados internacionales, principalmente de Brasil. Históricamente, las ventas al país vecino eran de 140.000 a 150.000 toneladas y este año compró menos de 100.000 toneladas. Estas fluctuaciones son propias del mercado brasilero, ya que por cuestiones climáticas su producción no es estable.

«De todas maneras, tendencialmente cada vez están autoabasteciéndose más de cebolla, al incorporar nuevas áreas y más tecnologías como riego por goteo e híbridos de alto potencial», apuntó el técnico del Inta.

Por lo que según los cálculos que hace el sector, por las 3.000 hectáreas que se agregaron este año quedarán más de 100 millones de kilos sin recolectar.

De las 680.000 toneladas de cebollas, 480.000 se destinan al mercado interno y 200.000 están disponibles para exportar.

“Queda un mes más de venta y la cebolla tratada aguanta un poco más en el campo suelo (se almacenan en pilas). De todas maneras, es algo que en parte está dentro de las reglas de juego, los productores ya lo saben. En este caso, es excesivo pero es una característica propia del consumo”, dijo el técnico del INTA.

Por su parte, Eduardo Juárez, productor de cebollas de Mayor Buratovich (Partido de Villarino) y referente de la Asociación de Productores Rurales de Villarino Sur (Aprovis), indicó que normalmente la cebolla se cosecha y se tapa con nylon en los campos para luego poder realizar el procesamiento donde se separar por tamaños y calidad para hacer el embolsado final y transportarlas a diferentes lugares.

Hay campos con pilas intactas para ver si se puede comercializar esperando que cambie el contexto. Quedarán ahí en los lotes y será simplemente un desperdicio”,  se lamentó el productor del sur bonaerense quien agregó que la cosecha empieza entre febrero y marzo y ya hay pilas de cebolla que se están deteriorando.

Así, ante esta sobreproducción, se pinchó el precio al productor primario. El año pasado los productores cobraban 30 pesos por kilo y en este momento se están pagando 3 pesos.

Se siembran alrededor de 19.000 hectáreas en Argentina.

“La cebolla es un producto que tiene una demanda inelástica, que se mantiene fija frente a variaciones de precios. Como lo que consume la gente no varía mucho, aunque sea muy cara o barata, si hay mayor oferta, no aumenta el consumo, como sucede con otros productos. Los cambios en la oferta no los absorbe el consumo sino que van a precio”, afirmó Iurman.

“Normalmente los precios de la cebolla son de oferta y demanda. Y este año inclusive arrancó muy bien con la cebolla temprana, que es muy poca que se hace, y luego empezó a bajar”, dijo por su parte Juárez. “Es un quebranto absoluto. Vamos a tener un impacto económico muy importante. Nuestros pueblos dependen del agro”, agregó.

Según sostuvo, el Producto Bruto Interno del Valle bonaerense del Río Colorado, que abarca 5 localidades, fue de 13.000 millones de pesos en 2020 entre agricultura, ganadería y la producción de cebolla. Pero esta última actividad acumuló unos 7.300 millones de pesos, o sea, el 65% del total.

Con información de: https://www.clarin.com/

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