martes, octubre 26, 2021

«Alimentando bacterias» para una óptima implantación de maíces de primera

El objetivo es el de siempre: suelos sanos, actividad microbiana equilibrada, alimentos saludables. ¿Cómo lograrlo?

El cultivo del maíz procede de hace miles de años. Forma parte de la alimentación básica en muchos países de Sudamérica.

El maíz sigue siendo considerado el cultivo estrella a la hora de capturar mejoras en la oferta de recursos y el uso de nuevas tecnologías. En anteriores ediciones de Horizonte A hemos señalado la importancia del avance genético, los cambios en el ambiente productivo de la mano de la siembra directa, la fertilización, los cultivos de servicios, y el estudio y difusión de herramientas de manejo para poder explorar nuevos techos productivos en este cultivo, que con tanta generosidad compensa con saltos productivos cada una de estas decisiones, o mejor aún, la adecuada combinación de ellas.

A las fertilizaciones de base de fosforo, si son de reposición, resulta una muy buena opción realizarlas en manto al voleo. Y si se dispone de sistemas de precisión en la máquina, mucho mejor. En nuestros campos esa reposición se realiza por ambientes, ya sea por superposición de mapas de campañas anteriores o por la utilización del Top Soil Maper, de mayor precisión y rapidez.

En los ambientes de alto potencial reponemos a razón de 35 kilogramos por hectárea de fósforo; en ambientes medios, 25 kilogramos por hectárea y en los ambientes de bajo potencial, de 15 kilogramos por hectárea. Todas estas labores se realizan con máquinas que aplican con distribución presurizada.

“Le damos de comer a las bacterias para que estas nos brinden más vida al suelo”

Seguidamente, para potenciar la actividad microbiológica del suelo, fertilizamos con nitrógeno incorporado en bajos pulsos: le damos de comer a las bacterias para que estas nos brinden más vida al suelo. De esta manera ponemos disponibles más nutrientes previo a la siembra del maíz.

En estas fertilizaciones nitrogenadas de base por lo general no usamos más 35 kilogramos por hectárea de nitrógeno. Además, la aplicación es fija, con igual dosis en todos los ambientes.

Finalmente, la re-fertilización nitrogenada se realiza entre V4 a V9 del cultivo y la densidad a utilizar se determina por sensores remotos –Green Seeker en nuestro caso- determinando las necesidades de nitrógeno de la planta.

Aplicado este fertilizante -también incorporado- podemos explorar buenos potenciales de rendimiento, ahorrar nitrógeno por su utilización más eficiente e impactar menos en el ambiente evitando la liberación del óxido nitroso a la atmosfera.

Con información de: https://news.agrofy.com.ar/

Relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Populares

Fungicida casero con bicarbonato

Los hongos son uno de los problemas más habituales que pueden afectar tanto a plantas como a personas. Aunque hoy en día existen gran...

Cómo hacer un buen asado al horno

Aprende a preparar Asado al horno argentino con esta rica y fácil receta.  A la parrilla o al horno, un asado no se parece en nada a...

Limón con agua de aloe vera

El aloe vera y el limón tienen propiedades depurativas naturales que ayudan al organismo a eliminar los residuos y toxinas. Al ingerir limón y...

Vinagre, en la huerta y el jardín

Ya sabemos que es un herbicida 100% natural, pero hay más. Te dejamos 15 usos del vinagre para tu huerta y jardín. El nombre vinagre...