Anuncio
jueves, abril 22, 2021
InicioActualidadAsciende a 30 la cantidad de silobolsas siniestrados

Asciende a 30 la cantidad de silobolsas siniestrados

Anuncio

Se conocieron nuevos ataques a silobolsas en los campos y en lo que va del año la cantidad de bolsones rotos ya asciende a 30 a nivel país de 23 productores. En algunos casos, además de la destrucción se produce el robo del grano.

El sábado pasado, durante la noche, un productor de Bustinza, Santa Fe, sufrió el hurto de 200 quintales de soja desde su campo, mientras que, en Rojas, provincia de Buenos Aires, a otro le destruyeron por completo el silobolsa donde tenía maíz. En San Jerónimo Sud (Santa Fe), a otro agricultor le rompieron un silobolsa y le rociaron un fungicida curasemilla al grano para inutilizar su comercialización.

«El domingo a la mañana nos encontramos con el portón abierto, rompieron el candado y todo. Durante la noche parece que entró un camión al campo, sabemos que fue un camión porque hay huellas de ruedas muy anchas, que cargó tanto como pudo de soja de un silo que teníamos en el campo», dijo Alicia Perazzi, que sufrió el robo en Bustinza. El equivalente de la soja robada asciende a los $300.000, según las estimaciones que hizo hasta ahora la familia.

Por la escena con la que se encontró Alicia y su esposo, Adolfo, los ladrones rompieron en distintas partes el silobolsa para cargar el camión con baldes o palas porque desparramaron el grano por todos lados. «Eran varias roturas las que tenía, creo que cinco en total, como si hubiesen andado varias personas», describió. A su vez, completó que, aparentemente, los ladrones se tomaron el camino hacia «Las Parejas y salieron a la ruta».

«El problema son los daños porque después tuvimos que pasar toda la mercadería a otro silobolsa a mano. No podemos cargar el camión con el tractor en las condiciones en las que lo dejaron; tuvimos que hacerlo paleando con cinco hombres», contó.

Según explicó Alicia, siempre hicieron almacenaje en el campo y nunca pasó nada similar ni en los campos vecinos. Tampoco han tenido registro de vandalismo en las inmediaciones. «Se ve que hay algún gatero recorriendo la zona por las marcas de las ruedas. Nosotros ya pusimos la denuncia», subrayó.

En tanto, en Rojas, a Eduardo Rodríguez le destruyeron el silobolsa donde guardaba el maíz cosechado. Hasta ahora el productor no tuvo grandes pérdidas económicas, solo gastos de maquinaria para volver a embolsar. Contó que los casos de vandalismo en esa zona son recurrentes.

El «pequeño productor», como se define, tiene 66 años y trabaja las 74 hectáreas que heredó de su familia. Dijo que el año pasado sufrió un hecho similar. Sin embargo, no sospecha de nadie de la zona. «Esto viene de Buenos Aires y las redes sociales, te tienen fichado, averiguan donde está tu campo y te vienen a perjudicar», expresó.

El domingo pasado estuvo recorriendo el campo y sacando fotos y no vio nada anormal. «Ayer a la tarde me llamó alguien que el silo estaba destruido y así fue. Estaba destruido, son 170.000 kilos los que tenía en ese silo. Estuve trabajando hasta la 1 de la mañana recogiendo el cereal porque el desastre fue mucho e innecesario», aseveró.

«No soy un productor de miles de hectáreas y soy un jubilado. El odio no puede ser tanto y manifestarse de esta forma tan violenta con daños a la propiedad. Se meten con el capital de trabajo «, dijo.

La teoría que maneja el productor por el momento es que el ataque no fue de alguien de la zona o, al menos, no de allí porque dice que su círculo en el lugar es muy acotado. «Esto viene de Buenos Aires. Yo soy una persona introvertida, no discuto ni con uno ni con otro, creo que me han rastreado a través de las redes y me han sorprendido porque con gente de Rojas no tengo casi contacto», afirmó.

El productor encontró ropa de niño debajo del silobolsa , además de numerosas pisadas. «Había ropita como de un niño de 7 años y seguramente cuando el silo se fue abriendo pudo haberlo atrapado y, por algún motivo, se rompió su ropa. Por las pisadas creemos que fueron varias personas y se notan las pisadas de chicos», contó.

Todavía no hizo la denuncia, ya que cuando llamó a la policía para que fueran al lugar le dijeron que era él quien debía acercarse al destacamento a dar su declaración.

«La cooperativa que me da la financiación para trabajar me llamó inmediatamente. Acá no hay gente con odio, hay ganas de trabajar y producir a brazo partido, ya que el Estado ya se lleva el 33% en retenciones más anticipos y pagos de impuestos que llegan al 65% de los costos y con el resto tengo que comprar insumos y pagar sueldos», afirmó.

San Jerónimo Sud (foto)

A Roberto Rufer, un productor agropecuario de la zona de San Jerónimo Sud (Santa Fe), no solo le cortaron el silobolsa que tenía en un campo sobre la RN9 donde había 100 toneladas de soja, sino también que le rociaron la mercadería con un fungicida para curar semillas de principio a fin que ahora impide la comercialización del grano. La pérdida por esto asciende a $1,5 millones.

«Cuando llegué al campo vi que el silobolsa estaba abierto, con el adicional de que la soja tenía curasemillas. Estoy destrozado, lloro cada vez que me acuerdo. Me siento mal, abatido, tengo 53 años y llevo toda la vida peleándola y no es fácil. Si fue alguien que quería hacerme un daño, sabía cómo hacerlo y lo hizo consciente porque sabía cómo hacerlo. Pero si esa persona no sabía lo que hacía, no se imagina el daño que ocasionó con esto», dijo el productor, afectado por la escena con la que se encontró el domingo a la mañana en su campo.

«Con un grano que encuentren con ese producto en un puerto decomisan el camión. Cuando firmás una declaración jurada asegurás que tu mercadería no lleva nada que le haga mal a la gente. Ahora estoy atado de pies y manos porque no puedo firmar una declaración así con esta mercadería. Realmente no puedo pensar como voy a hacer», agregó.

«Si querían lograr un daño absoluto lo lograron, son 100 toneladas de 600 de la cosecha de este año las que no voy a tener más. Esos 1,5 millones de pesos de pérdida que ahora no voy a percibir me sacan del sistema», afirmó.

El producto que le rociaron a la soja es un fungicida curasemillas contra hongos. «No puedo comercializarlo y hacer como el que no ve. Ahora tengo que contratar personal para separarlo. Hay que hacer un trabajo de hormiga, un trabajo de grano por grano, porque se mezcló todo», contó. Ayer, después de encontrarse con la escena, comenzó junto a su hijo a aspirar los granos que estaban más comprometidos.

Según información que obtuvo el productor, el Senasa tiene un servicio para este tipo de casos. «Me dijeron que vienen y ven la mercadería, no sé si hay un producto que neutraliza o si es un proceso. Pero esto para mí es un gasto porque el Senasa no viene gratis y encima la AFIP no tiene ojos ni oído ni corazón y esto se lo van a pasar a un abogado que me va a llamar para preguntarme por qué no pagué», aseveró.

Durante el día, el productor logró contactarse con algunas cooperativas para saber de qué forma podría solucionar el problema y contó que algunas le ofertaron silos de emergencia, para que no se mezcle con otra mercadería. «La soja la puse en silos de emergencia. La dividí en tres partes: el que está muy dañado, el medio y el que no tiene o tiene muy poco», indicó.

La soja que estaba en acopio desde hace un par de meses estaba destinada a la comercialización y ahora, dijo, tampoco se puede usar para semilla. Había sido cultivada del campo de 30 hectáreas que el productor tiene entre San Jerónimo Sud y Carcarañá; ahí estaba el silobolsa que fue vandalizado.

Según el productor, este es el segundo año que almacena con silobolsas. «Alquilo un campo de 170 hectáreas y voy sacando la mercadería de a poco, conforme voy pagando impuestos y alquiler. También invierto en tractores, sembradoras, en tecnología. El canon de esta soja ya estaba pago y ahora la mercadería no sirve más», dijo.

Además, señaló que la gente que hace este tipo de delitos piensa que los productores agropecuarios tienen márgenes exorbitantes de ganancias. El productor dijo que desconoce quién pudo haber atacado el silobolsa y descarta una posible venganza.

Hace cuatro años le hicieron una entradera en su casa. «No, no tengo a nadie en la cabeza que pueda yo decir que hizo esto. Me tomaron una declaración en el destacamento de policía; aún no tienen a ningún sospechoso», expresó.

En tanto, en un campo entre Cañada de Gómez y Bustinza, Santa Fe, ayer también se conocieron otros actos de vandalismo de ataques a silobolsas.

Vía: agrolatam

- Advertisement -spot_img
Anuncio

Para leer

Anuncio

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Relacionados

- Advertisement -