Economía Lechería

Buzzi: “Es muy mal negocio ser tambero en la Argentina”

Si la producción supera los 8.000 millones de litros anuales, se desploman los precios. Las inundaciones restringirán la oferta láctea.

El análisis de situación arroja un resultado difícil de creer, siendo éste el país de las vacas: no es negocio ser tambero en la Argentina. Los productores pasan sus días asfixiados por los escasos 5,50 pesos que les pagan por cada litro de leche, y el exceso de oferta también hace lo suyo a la hora de deprimir los precios.

Que la aseveración venga de Eduardo Buzzi, hombre de campo, dirigente rural, ex presidente de la Federación Agraria Argentina, torna más grave el panorama. El sector, en forma paulatina, se va concentrando en pocos actores y los inconvenientes que antes resolvía el aparato del Estado hoy parecen quedar exclusivamente en manos del mercado. Y la solución no siempre es la más adecuada.

-¿Cuál es la situación por la que atraviesa el sector lácteo?

-El sector lácteo sigue con los mismos problemas que se originaron allá por 1992, cuando Domingo Cavallo implementó la desregulación del mercado lácteo y destruyó así dos herramientas clave de política láctea: el Fondo de Asistencia Láctea y la Comisión de Concertación de Política Lechera (Cocopole). La mesa de concertación funcionaba como un lugar de negociación y debate entre los sectores de la producción y la industria, y definía el precio de la leche. Se establecía el precio cuando había menos producción en invierno y cuando había más, a partir de la primavera. Es cierto también que ahora la producción tiene niveles mucho más estables que en aquellos años.

-¿Cómo operaba el Fondo de Asistencia?

-El Fondo de Asistencia lácteo iba actuando como fondo anticíclico. Con eso se generaba un clima de estabilidad para todos los productores. Ahora el sector lechero quedó librado al mercado. En aquella época, con Cavallo como ministro, también se eliminaron la Junta Nacional de Granos, la Junta de Carnes y el Fondo del Azúcar. Se destruyó a todos estos organismos regulatorios.

-¿Y por qué persiste este escenario crítico?

-El comienzo de la crisis tuvo lugar a partir del decreto del 28 de octubre de 1992 firmado por Cavallo. Desde ahí hasta el presente ningún gobierno tomó en serio la necesidad de hallar una solución estructural para el sector lácteo. Hubo intentos de aprobar una ley láctea, estuvo el proyecto de Humberto Volando, hubo otros proyectos más que no prosperaron en el Congreso. Pero nadie le dio relevancia al asunto.

CONCENTRACION

-¿No es negocio producir leche en la Argentina?

No es negocio, es un mal negocio. Salvo para los tambos muy grandes que tengan acuerdos especiales con las industrias de gran escala. Por ejemplo, un productor de gran nivel que logre un acuerdo con La Serenísima recibirá un tratamiento distinto, se le respetarán otros costos y precios. En general los tamberos cobran 5,50 pesos por litro de leche y con eso no logran cubrir los costos. Lo que va a ocurrir es que a esto lo va a terminar resolviendo el mercado, pero mal. Argentina consume 8.000 millones de litros de leche por año. Algo así como 200 litros por año por persona. Cuando se produce más, por ejemplo 8.500 millones de litros, entonces hay excedente y el precio baja.

-¿Cuál sería la solución?

Colocarlo en el exterior como leche en polvo puede ser una alternativa, porque sino el exceso de producción comprime el precio que reciben los tamberos por cada litro. Cuando caigamos a niveles de 8.000 millones, entonces resolveremos el problema. El ejemplo más claro es que cuando se inunda el campo las vacas producen menos y la industria paga hasta 1,50 más a los productores. En este momento la producción cayó un 20% debido a las inundaciones.

-¿Hubo un avance de la concentración en el sector?

En la etapa kirchnerista se perdieron 6.000 tambos e igualmente se produjeron 12.000 millones de litros de leche. Al principio de la administración kirchnerista había 15.000, ahora quedan 9.000. Si seguimos por este camino quedarán 2.000 grandes tambos. Para esos productores y empresarios que queden en pie esto será un negocio. Podrán abastecer al mercado interno.

-¿Cuál debería ser el rol del Estado?

El Estado permitió que ocurriera este deterioro desde el ´92 hasta ahora. En estos 25 años pasaron peronistas, radicales, pseudo justicialistas, progresistas, y nadie hizo nada. La intervención de Guillermo Moreno fue calamitosa. La tonelada de leche en polvo costaba u$s 5.000, pero las retenciones impuestas por el kirchnerismo establecieron que arriba de u$s 2.500 por tonelada, quedaba en manos del Estado. Y quedó para el Estado. Así los productores se perdieron la oportunidad de disfrutar de la posibilidad de tener buenos ingresos por los altos precios del mercado internacional.

EXPORTACION

-¿Hay que abrir más mercados para exportar? ¿Esa puede ser una salida viable?

-Hace poco lo escuché decir a Buryaille (Ricardo, ministro de Agroindustria) que el Estado iba a comprar los excedentes lácteos. Lo felicité por eso. Hasta ahora lo que han hecho en la gestión Cambiemos es un buen diagnóstico sobre en cuánto participa el productor en el precio del litro de leche. La mejora vendrá porque la mitad de la provincia de Buenos Aires está bajo el agua. Faltará leche en la oferta y entonces subirá el precio que recibe el productor.

-¿Argentina importa productos lácteos?

-No hay importación de lácteos. Pero igualmente hay datos alarmantes. Cada vez es mayor el nivel de ingreso de bienes de consumo al mercado argentino. El gran problema es el retraso cambiario. Se ha prendido una luz amarilla y hay que tenerla en cuenta. El aumento de las importaciones deriva del bajo precio del dólar. Nadie importaría nada con un dólar a 23 pesos. Cualquier macana que ocurra en el mercado internacional y terminan colocando sus productos en la Argentina. Esto ya lo vimos y no es bueno. Habría que implementar algún tipo de trabas o cosas por el estilo.

-La gestión Cambiemos puso de moda el término “reconvertirse”. ¿Qué hicieron los tamberos a los que no les cerraron los números?

El que estaba en zona agrícola terminó haciendo agricultura. Las vacas se reubican. Generalmente las compran productores de mayor escala. Esos animales no van a llenar los corrales de Liniers ni se convierten en hamburguesas. Pero esto facilita que se siga acentuando la concentración. Cavallo fue el gran culpable de esto, pero Moreno tuvo una larga y mala influencia también.

“GONZALEZ FRAGA CONOCE EL SECTOR”

Crédito, recurso vital
El campo tuvo siempre un vínculo directo con el sector bancario a partir de su necesidad de financiarse de cara a cada una de las campañas que emprende. En este caso la banca pública, por su distribución en todo el país, ocupa un lugar clave.

-¿Qué otros obstáculos encuentran los tamberos? ¿Hay acceso al financiamiento?

-Hoy es un lujo tener como presidente del Banco Nación a alguien que entiende de la producción láctea, como Javier González Fraga. Hace algunos años él fue productor de leche y de muzzarella de búfalo. Entiende de la producción y la alienta.

-¿Hay buenas condiciones para tomar préstamos?

-Por lo que sé, dan créditos de cuatro años de plazo con una tasa del 12% anual. La herramienta está disponible. La verdad es que celebré cuando Javier asumió en el Banco Nación porque le tengo estima y lo considero un desarrollista. El asunto, como siempre, es encajar con todo el papeleo y que el pedido de crédito prospere.

La Prensa

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