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martes, abril 20, 2021
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“Directrices voluntarias para la gestión sostenible de los suelos”

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estableció para los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 un grupo de Directrices Voluntarias para la gestión Sostenible del Suelo, de hecho, los Objetivos de Desarrollo Sostenible identifican la necesidad de restaurar los suelos degradados y mejorar su salud.

“Los suelos constituyen un recurso natural esencial no renovable que generan bienes y servicios vitales para los ecosistemas y la vida humana. Son fundamentales para la producción de cultivos, piensos, fibras y combustible, y filtran y limpian decenas de miles de kilómetros cúbicos de agua cada año. Los suelos, como depósito importante de carbono, también ayudan a regular las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero, lo cual es fundamental para la regulación del clima”.

FAO 2017. Directrices voluntarias para la gestión sostenible de los suelos. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Roma, Italia.

La Conservación de Suelos forma parte integrante de la gestión sostenible de la tierra y sienta las bases para abordar la erradicación de la pobreza y el desarrollo agrícola y rural, promover la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición. Los Suelos constituyen la mayor reserva terrestre de carbono del mundo y aproximadamente el 95 % de los alimentos mundiales se producen en ellos. La Conservación de suelos es una valiosa herramienta de adaptación al cambio climático y un camino para salvaguardar los servicios ecosistémicos de los suelos y combinada con otras prácticas, ayudan a la estabilidad de los sistemas. Debido al valor inestimable que proporcionan a la sociedad a través de los servicios ecosistémicos, la Conservación de suelos garantiza un elevado rendimiento de la inversión al apoyar e incrementar estos servicios.

La adopción generalizada de prácticas de Conservación de suelos reporta múltiples beneficios socioeconómicos, especialmente para los pequeños agricultores y los productores agrícolas a gran escala en todo el mundo cuyos medios de vida dependen directamente de los recursos de los suelos. Sin embargo, los datos aportados recientemente en el informe sobre El estado de los recursos de suelos en el mundo1 y otros estudios muestran que aproximadamente el 33 % de los suelos en el mundo están moderada o altamente degradados entre otras cuestiones, debido a prácticas de producción insostenibles. A escala mundial, se estima que una pérdida anual de 75 000 millones de toneladas de tierra cultivable que supone un costo de unos 400 000 millones de USD cada año en producción agrícola perdida. Esta pérdida también reduce considerablemente la capacidad del suelo para almacenar carbono, nutrientes y agua y menoscaba sus ciclos. Se estima que las pérdidas de la producción anual de cereales debido a la erosión ascienden a 7,6 millones de toneladas. 1FAO 2017.

Los objetivos de las Directrices voluntarias son: presentar principios generalmente aceptados, de eficacia demostrada y basados en la ciencia para promover la Conservación de suelos y su gestión sostenible y brindar orientación a todas las partes interesadas sobre cómo ponerlos en práctica, ya sea en la agricultura, la ganadería o la silvicultura o, más en general, en el ordenamiento de los recursos naturales.

Las Directrices para la gestión sostenible de los suelos son líneas de gestión técnicas para hacer frente a las amenazas a los suelos que obstaculizan la conservación y su gestión sostenible y son las siguientes:

  1. Reducir al mínimo la erosión del suelo
  2. Incrementar el contenido de materia orgánica del suelo
  3. Fomentar el equilibrio y los ciclos de los nutrientes del suelo
  4. Prevenir, reducir al mínimo y mitigar la salinización y la alcalinización
  5. Prevenir y reducir al mínimo la contaminación del suelo
  6. Prevenir y reducir al mínimo la acidificación del suelo
  7. Preservar y mejorar la biodiversidad del suelo
  8. Reducir al mínimo el sellado del suelo
  9. Prevenir y reducir al mínimo la compactación del suelo
  10. Mejorar la gestión del agua del suelo

Dentro de estas líneas de acción existen actividades adecuadas a cada meta específica y recomendaciones que se deben adaptar a cada realidad productiva. Deberían evitarse cambios en el uso de la tierra tales como la deforestación o la conversión inadecuada de pastizales en tierras agrícolas que provocan el aclareo de la cubierta vegetal y la pérdida del carbono del suelo, o planificarse con sumo cuidado y efectuarse adecuadamente en caso de que ello fuera inevitable. Debería mantenerse una cubierta de cultivos u otros residuos orgánicos e inorgánicos que protejan la superficie del suelo de la erosión mediante la aplicación de medidas apropiadas tales como el recubrimiento del suelo con materia orgánica o un laboreo mínimo o nulo por medio de la siembra directa prestando atención a la reducción del uso de herbicidas, los cultivos de servicios, la adopción de enfoques agroecológicos, el control del tráfico de vehículos, el mantenimiento constante de vegetación y la rotación de cultivos, el cultivo en bandas, la agro forestación, cortinas cortavientos y tasas de siembra y una intensidad de pastoreo adecuadas, agricultura por ambientes, muestreos de suelos y un uso acorde a su capacidad productiva. Debería reducirse al mínimo la erosión por el agua en tierras inclinadas y relativamente escarpadas adoptando medidas que disminuyan el caudal y la velocidad de escorrentía tales como el cultivo en bandas, la plantación en fajas, la rotación o el intercalado de cultivos, las terrazas de desagüe, la construcción y el mantenimiento de terrazas y cauces con hierba o franjas de protección con vegetación y canales empastados.

La FAO establece estas pautas que no deberían considerarse como una lista exhaustiva de buenas prácticas, sino más bien como una referencia técnica que habrá de aplicarse en un contexto específico. Posteriormente, pueden elaborarse manuales técnicos específicos para proporcionar herramientas complementarias.

Para la gestión sostenible del suelo y su conservación están involucrados todos los actores de la cadena productiva, desde el productor rural en el proceso de toma de decisiones, los técnicos responsables, los Gobiernos provinciales y Nacionales que dan marcos macroeconómicos y regulatorios para las actividades productivas y de panificación de gestión territorial e incentivos y los consumidores, que con su poder de compra, exigen a los mercados bienes específicos con determinadas pautas de calidad.

Ing. Agr. Jorge Raspanti / CONSERVAGRO

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