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sábado, marzo 6, 2021
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El aire y el agua de lluvia contaminados con Glifosato

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Llueve glifosato en media Argentina

En 2012 se difundieron estudios científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota y del Servicio Geológico de los Estados Unidos de contaminación del agua de lluvia con glifosato en Estados Unidos, que mostraban se podía recoger hasta 2,5 ugr de glifosato por cada litro de lluvia. En Argentina ahora investigadores de CONICET recogieron hasta 67,2 ugr por litro de agua de lluvia, demostrando que las derivas de agrotóxicos son incontrolables.

Se investigó la presencia en la atmósfera de glifosato (GLP) y atrazina (ATZ), los pesticidas que dominan el mercado en Argentina, a través de la lluvia, como el principal fenómeno climático asociado a la deposición húmeda, tanto mediante el análisis de las relaciones fuente-receptor con el suelo como con las influencias climáticas que pueden condicionar ese transporte y mediante la estimación de la deposición anual en la superficie de las pampas argentinas. Fueron recolectadas muestras (n = 112) de agua de lluvia a lo largo de cada precipitación en áreas urbanas de la zona pampeanas con diferentes grados de uso de la tierra en producción de cultivos extensivos junto con muestras de suelo subsuperficial (n = 58) de los sitios periurbanos.

Los herbicidas fueron analizados por cromatografía líquida con espectrometría de masas y se detectaron en el 80% de las muestras de lluvia a concentraciones medianas a máximas de 1.24-67.3 μg / L de glifosato (GLP) y 0.22-26.9 μg / L de atrazina (ATZ), mientras que el ácido aminometilfosfónico (AMPA) se detectó en 34% de las muestras de lluvia (0.75-7.91 μg / L). En suelos, el GLP se registró con mayor frecuencia (41%; 102-323 μg ·/kg) seguido de ATZ (32%; 7-66 μg / kg) y de AMPA (22%; 223-732 μg / kg).

Las concentraciones máximas de GLP cuantificadas en el agua de lluvia excedieron las concentraciones de informes previos de niveles reportados para Estados Unidos y Canadá. No se observaron asociaciones entre el suelo y las concentraciones de agua de lluvia en las mismas áreas de monitoreo, a pesar de la acción del suelo como fuente, como se evidencia a través del AMPA presente en el agua de lluvia. La mediana de las concentraciones de GLP en lluvia se asoció significativamente con iso-barras pluviales , con un gradiente en aumento del este al oeste, con un patrón inverso al de los volúmenes de lluvia anuales (mas lluvia menos glifosato, menos mm de lluvia mas glifosato); mientras los niveles de ATZ en agua de lluvia no exhibieron una configuración espacial característica. La deposición anual estimada de GLP, por la lluvia, indicó que más que una fuente del herbicida puede contribuir a su presencia en la atmósfera y señala la relevancia de la lluvia a las concentraciones superficiales de este contaminante.

Introducción

Una solución a la necesidad de mayores aumentos en los rendimientos de los cultivos en la agricultura extensiva se ha buscado mediante la implementación de paquete tecnológico que implica la introducción de modificaciones genéticas en especies que son tolerantes a pesticidas (Leguizamón, 2014) dentro de un contexto de manejo de plagas sustentado principalmente en el uso de pesticidas sintéticos. Los herbicidas constituyen los pesticidas más ampliamente utilizados en el mercado, con énfasis particular en el empleo de glifosato [N (fosfonometil) glicina: GLP] y atrazina (2 cloro 4 etilamino 6 isopropilamino 1,3,5 triazina: ATZ), ambos a nivel regional (Leguizamón, 2014) y globalmente (Benbrook, 2016). Durante la Campaña agrícola 2013-2014, 18,7 millones de ha de se sembraron con variedades de soja y maíz tolerantes a herbicidas en Argentina (MINAGRI, 2017), con el 80% de la producción correspondiente a la región de las pampas, resultando en una demanda de 182,5 millones de litros (L) o kilogramos de formulaciones de GLP. Aunque no se dispuso de datos específicos para ATZ, ese agente fue informado como el tercer compuesto más utilizado con 62 millones de kg o L de herbicidas aparte de GLP (CASAFE, 2013). Por lo tanto, estimaríamos que el uso de ese compuesto era probablemente de unos 10-15 millones de kg o L.

Cuando estas formulaciones se aplican a los campos, casi el 20-30% de la dosis rociada no llega al área objetivo como resultado de la transmisión aérea o deriva primaria. La magnitud de este efecto depende de condiciones que varían desde el tipo de formulación y el clima durante la operación a variables difíciles de cuantificar, como la experiencia del aplicador (Gil y Sinfort, 2005). Una vez que esos herbicidas alcanzan la capa superficial, la persistencia en el suelo de GLP, su principal producto de degradación ácido aminometilfosfónico (AMPA), y de ATZ se informa que es para meses o años (Simonsen et al., 2008; Vonberg et al., 2014). Que las concentraciones de estos herbicidas persisten en el suelo (Aparicio et al., 2013; Primost et al., 2017) señala el papel de la matriz suelo como fuente para su eventual reemisión a la atmósfera.

Dependiendo de las propiedades fisicoquímicas de los compuestos activos, pueden ocurrir emisiones post-aplicación, alcanzando pérdidas de casi 90% del producto mediante volatilización que puede durar unos días o durante semanas (Bedos et al., 2002) junto con la acción de la erosión eólica al arrastrar y finalmente levantar partículas de suelo cargadas de pesticidas desde esa matriz a la columna de aire (Bidleman, 1988). La dinámica del pesticida en el ambiente incluyen transferencias continuas entre estas dos matrices.

Aunque este movimiento normalmente ocurre entre solo áreas adyacentes, los estudios han demostrado que los plaguicidas pueden, no obstante, viajar largas distancias para ser detectado en lugares extremadamente remotos desde ubicaciones extensamente removidas de áreas agrícolas tales como regiones polares (Baek et al., 2011; Unsworth et al., 1999). ATZ y sus metabolitos se han detectado predominantemente en fase de vapor (Cooter et al., 2002) y en incluso 200-300 km desde lo más cercanos campos cultivados (Thurman y Cromwell, 2000), mientras que GLP y AMPA ha sido reportado en el aire cerca de las áreas de aplicación (Chang et al., 2011; Morshed et al., 2011), lo que indica un transporte de corto alcance dentro de la atmósfera principalmente en asociación con partículas materia (Bento et al., 2017; Chang et al., 2011). La probable dinámica atmosférica de estos herbicidas es que sean transportados a largas distancias para luego ser devuelto a la superficie por deposición húmeda y seca (Goel et al., 2005; Messing et al., 2013).

La deposición húmeda se considera la ruta predominante para eliminar el herbicida de la atmósfera, ya sea por disolución en agua de lluvia para compuestos en la fase de vapor, o por lavado de partículas (Bidleman, 1988; Goel et al., 2005). En este sentido, el 97% de GLP se puede eliminar con lluvias semanales superiores a 30 mm, con concentraciones máximas de 2.5 μg / L como se ha detectado en el agua de lluvia en los Estados Unidos (Chang et al., 2011). En un amplio estudio en todo el mundo, ATZ atmosférica, se detectó en agua de lluvia en Francia (Trautner et al., 1992), Polonia (Grynkiewicz et al., 2003), los Estados Unidos (Majewski et al., 2000; Vogel et al., 2008), Alemania (Hüskes y Levsen, 1997) e Italia (Trevisan y otros, 1993); con valores máximos de 40 μg / L registrados en los Estados Unidos (Nations y Hallberg, 1992).

Además, Goolsby et al. (1997) estimaron una contribución anual de 110,000 kg de ATZ a la cuenca del río Mississippi desde la atmósfera, matriz que se puede considerar como una fuente importante de este herbicida para cuerpos de agua superficiales.

A pesar de la extensión del uso de pesticidas en América Latina, poca información sobre la dinámica de los herbicidas dentro de la atmósfera es disponible en esta región geográfica. Y como GLP fue categorizado recientemente como “probablemente cancerígeno para los humanos” por la Agencia Internacional para la investigación sobre el cáncer (Portier et al., 2016), y en vista de los volúmenes de estos agentes aplicados a los campos y detectados en el aire; un análisis de la extensión del grado de transporte de herbicida y la posibilidad del depósito de esos compuestos en la superficie de la tierra es relevante y necesario. El objetivo del presente trabajo fue, por lo tanto, estudiar la presencia de herbicidas en la lluvia (como el principal medio de deposición de la humedad) y para evaluar las variaciones espaciales y temporales correspondientes y esas relaciones con los contenidos de herbicidas en el suelo y las condiciones climáticas en las pampas argentinas.

Área de estudio

El área de estudio comprendía cuatro de las cinco provincias argentinas de la región pampeana (excluyendo La Pampa): Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba; cubriendo un área aproximada de 60 millones de hectáreas. Esta región es la fuente del 90% de la soja y entre 80 y 90% del trigo, maíz, sorgo, cebada y girasol producidos en el país. El clima predominantemente templado y húmedo, con veranos cálidos y no hay estaciones secas, es responsable de esas producciones.

La extensión anual de la precipitación es de entre 600 mm en el suroeste y 1200 mm en el noreste, mientras que los respectivos medios máximos y mínimos anuales de temperaturas son de 18 y 6 ° C en el sur y de 26 y 14 ° C en el norte. El gradiente de precipitación anual varía en dirección de acuerdo a las diferentes áreas, es decir, en el norte, la lluvia disminuye desde el este al oeste, mientras que en el sur de norte a sur. La distribución más frecuente de la precipitación anual dentro de esa área implica una máximo en el verano que disminuye desde el otoño hasta el invierno y primavera (Magrin et al., 2007). Siete ubicaciones representativas dentro de las provincias de las pampas fueron seleccionados , que consiste en dos de Buenos Aires (BA), tres de Córdoba (CB) y uno cada uno de Santa Fe (SF) y Entre Ríos (ER). La Tabla 1 proporciona descripciones de cada sitio. Los ciclos de cultivo se tuvieron en cuenta porque definen una temporada alta (principalmente primavera) y baja (verano hasta otoño) de aplicación de herbicidas que se consideraron para el análisis de las variación temporales.

Conclusión

Los resultados de este estudio de herbicidas en agua de lluvia, el primero en Argentina handemostrado la alta frecuencia de detección (80%) de GLP y ATZ junto con la ubicuidad de esos compuestos en la atmósfera asociada con las precipitaciones anuales. El máximo de las concentraciones de ambos herbicidas fueron más altas que las detectadas en otros países, posiblemente como consecuencia de las dosis agronómicas más altas utilizadas en Argentina. GLP, AMPA y ATZ se detectaron en suelos, con niveles mayores de concentración de GLP asociados con cultivos de soja que con otros cultivos. Por lo tanto, aunque esta matriz constituye una importante fuente, no se asoció con las concentraciones atmosféricas observadas en la escala local. Una variabilidad espacial de la concentración de plaguicidas se observó entre la precipitación acumulada por isobarras, esto fue más evidente para GLP y AMPA que para ATZ.

Por lo tanto, la recarga atmosférica de material particulado determinó la concentración de ambos compuestos en la lluvia. Porque la deposición atmosférica de herbicidas a través de la lluvia en cuerpos de agua superficiales y suelos así como en los sitios urbanos de la región podría constituir una fuente de exposición de la población a estos contaminantes del aire, es necesario incluir esos compuestos en las directrices de calidad del aire y en los programas de monitoreo. Tras la necesaria consideración adicional de la más amplia gama de sustancias activas utilizadas en las prácticas agrícolas actuales en todo el país, también sugerimos futuras investigaciones que involucren la inclusión en los análisis de otros pesticidas que además se sabe que se dispersan en regiones fuera del área de aplicación.

Fuente: reduas
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