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El fuego avanza sobre los humedales a la espera de la ley

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El fuego avanza sobre los humedales a la espera de la ley
Aerial view showing fire burning on dry wetland in the Parana River Delta in Entre Rios Province, near the Argentine city of Rosario, Santa Fe Province, on August 1, 2020, during a brutal drought. - Punished by a brutal drought, the Parana River Delta, one of the largest and most biodiverse in the world, has been burning like never before since the beginning of this year. Argentina's environment minister, Juan Cabandie, accused stockbreeders and tenants as they often use fire to "clean up" grasslands. However, the producers strongly reject the accusations arguing the fires also undermine their activity. (Photo by Marcelo MANERA / AFP)

La no sanción de la Ley de Humedales, no solo anticipa la profundización del daño ambiental, sino que expone una carencia aún más preocupante.

Los daños ambientales producidos por las quemas en las islas «son difíciles de cuantificar, pero la situación tardará años en recuperarse. Vale destacar que los humedales «tienen múltiples funciones: retienen nutrientes y contaminantes, almacenan carbono (desaceleran el cambio climático), son reserva de agua dulce, filtran el agua y el aire, retienen las crecidas y evitan inundaciones.

Las consecuencias para la flora y la fauna de la zona son fatales. Mientras, el Congreso nacional sigue sin tratar ni sancionar y cajoneando la Ley de Humedales, mostrando así su complicidad con los lobbys inmobiliarios y del agronegocio.

Que el proyecto de Ley de Humedales haya perdido estado parlamentario por tercera vez —como ocurrió en los años 2015 y 2017— y que (evidentemente) el Ejecutivo Nacional no tenga intención alguna de incluirlo en las sesiones extraordinarias del Congreso Nacional, no es nada más ni nada menos que lo que todos suponíamos que iba a pasar. Después de todas las dilataciones y trabas que este proyecto de ley tiene: ¿Por qué sorprenderse?

El modelo productivo que lleva adelante este país desde hace décadas, sostenido y recrudecido por cada gobierno de turno, es un modelo extractivista y ampliamente contaminante que tiene por objeto generar riqueza para pocos a costa de la calidad de vida de millones de seres humanos.

Cuando se habla de fuego se habla de prevenir y combatir. La prevención arranca con el ordenamiento y el control del territorio. Hoy por hoy el Delta del Paraná es zona liberada. Hay legislación, pero no hay intención de ponerla en práctica. Después de más de 40 mil focos de incendio en 2020, no se labró una multa y las pocas causas duermen en el Poder Judicial sin tener ningún avance importante. El combate es de nulo a escaso.

Los brigadistas poco pueden hacer con baldes y palas, que son los elementos con los que generalmente cuentan. Solo si la situación se torna “visible” se manda un helicóptero. En la última semana de este 2021, terminaron ardieron islas frente a Rosario, siendo los isleños organizados en brigadas quienes, con ayuda de gente que se cruzaba de localidades vecinas, plantaron combate a las llamas. La ayuda de los Gobiernos Provinciales y del Gobierno Nacional llegó tarde y fue escasa, a última hora apareció el helicóptero, esto mientras las casas de los isleños ardían en una isla que era un mar de fuego.

En paralelo, se publicaron loteos de terrenos arrasados por el fuego y circularon imágenes de bidones cerca de las zonas incendiadas, que refuerzan la clara intencionalidad y complicidad en este negocio del humedal. La no sanción de la Ley de Humedales, no solo anticipa la profundización del daño ambiental, sino que expone una carencia aún más preocupante. Democracia, por definición, es el gobierno donde el pueblo ejerce la soberanía, donde se respeta la voluntad de las mayorías. Si esta voluntad es ignorada, ¿cuán auténtico es nuestro sistema democrático?

Quizás sea hora de restaurarlo todo. Y mientras cierra un año al grito de “Bronca”, como en la canción de Miguel Cantilo, que nos prende fuego ante este estado de situación y complicidad, desde las organizaciones ambientales seguimos replicando y sosteniendo la lucha ardiente incesante, incansable y reclamando: ¡Basta de quemas! ¡Ley de humedales ya!

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