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El gobierno decidirá sobre el Mercosur y el campo tiembla

Una nota de la Fundación Nuevas Generaciones alerta sobre los riesgos aparejados a la decisión del Gobierno de no participar de las actuales y futuras negociaciones del Mercosur.

“La participación como socio pleno de Mercosur nos permite acceder en condiciones preferenciales al mercado brasileño, y gran parte de nuestra economía está organizada en función de esta posibilidad”, destacan el artículo de opinión de la Fundación y alerta que cualquier modificación en las reglas del Mercosur alteraría esta situación: “Podría hacerlo en forma muy negativa”.

La nota lleva la firma de Ricardo Negri, Guillermo Bernaudo y Santiago Hardie. Tres ex funcionarios del Ministerio de Agroindustria durante la gestión de Mauricio Macri.

“Lo imprevisto del planteo argentino en Mercosur y la seguridad de que el mismo sólo puede ser atendido modificando las reglas vigentes del Tratado, implica una serie de riesgos que no se ven compensados por ningún plan o proyecto alternativo”, destacan.

“Modificar las reglas vigentes o cambiar nuestra condición societaria en Mercosur no será nunca un proceso gratuito y puede afectar seriamente nuestro acceso al mercado brasileño, la competencia con terceros países en ese mercado y nuestra competitividad frente a nuestros socios”, agregan.

El riesgo para los productos argentinos

Actualmente Brasil representa el principal destino de las exportaciones de Argentina, totalizando más de US$ 10.300 millones en 2019: “La industria automotriz en su conjunto y muchas cadenas agroindustriales dependen del mercado brasileño”, destacan. El 40% de las exportaciones a ese país están vinculadas a la industria automotriz y el 32% son productos agroindustriales.

Si bien el Mercosur representa el 10% del total de exportaciones de productos agroindustriales, en algunas cadenas es el principal cliente.

Es el caso del trigo, con un volumen de exportaciones de 1.165 millones de dólares, lo que representa el 47,6% de las exportaciones totales de este cereal.

Algo similar sucede con la harina de trigo, que con una exportación de 104 millones de dólares, equivale al 48,4% del total exportado.

Por otro lado, la cadena de valor de la cebada cervecera y la malta, tienen a Brasil como destino del 62% de sus exportaciones, por un valor de 394 millones de dólares.

Varias economías regionales concentran también sus exportaciones en Brasil como el ajo (81%) con exportaciones a ese destino por 107 millones de dólares, las peras (30,8%)  y las manzanas (26,9%) representan en conjunto 97 millones de dólares; las aceitunas (80,1%) y el aceite de oliva (31,4%) suman 78 millones de dólares; el poroto negro (71,5%) por 70 millones de dólares y los principales conceptos de arroz (28,1%) que totalizan exportaciones a Brasil por 42 millones de dólares.

También tiene gran relevancia Brasil para la industria de los quesos, donde la mozzarella tiene su principal destino (40,8%), es el segundo para los quesos duros (23,3%) y el tercero para los semiduros (20,2%), por un total de exportaciones en los tres rubros de 70 millones de dólares.

La pesca, el vino y otra gran cantidad de productos con destinos más diversificados no dejan por eso de tener en Brasil un cliente relevante.

Del artículo se desprende que con toda la relevancia que Brasil tiene para nuestras exportaciones, no faltan las dificultades administrativas y sanitarias para concretarlas: “Las ventajas del régimen arancelario vigente en Mercosur son una condición determinante para el comercio de muchos de estos productos”.

“Una flexibilización del Arancel Externo Común (AEC) o los acuerdos arancelarios con terceros países deben ser parte de la inserción de la región en el mercado global, y pueden realizarse en un proceso gradual o incluso regulado por cuotas”, explican y alertan que cualquier modificación repentina de las condiciones comerciales intra Mercosur “sería crítica para la supervivencia de muchas de las actividades mencionadas”.

“Una reacción no deseada de nuestros socios al planteo realizado por Argentina con respecto a futuras negociaciones, podría tener este tipo de implicancias”, consideran los autores.

De darse la posibilidad no prevista en el Tratado de Mercosur, de que existan acuerdos arancelarios que incluyan a nuestros socios pero no a nuestro país, Argetnina podría enfrentar dos situaciones serias para nuestro comercio exterior.

 – “Competiríamos en inferioridad de condiciones con nuestros socios en esos destinos”.

 – “Correríamos el riesgo de ser desplazados del mercado brasileño por productos de terceros países beneficiados por los nuevos acuerdos”.

“No participar de las negociaciones para establecer plazos o cuotas en los cambios arancelarios que el resto de Mercosur acuerde, solamente puede generar peores condiciones para nuestros productos de exportación”, destacan.

Otro riesgo

Otro riesgo a considerar, frente a una potencial alteración de nuestra condición societaria en el Mercosur, es que generen dificultades jurídicas y políticas que pongan en duda nuestra participación en los acuerdos con Unión Europea y EFTA: “El peor de los escenarios es que las condiciones favorables de acceso a ese mercado se conviertan en una ventaja competitiva de nuestros socios frente a nuestro país”.

El 63% de las exportaciones argentinas a la Unión Europea son bienes agrícolas, y el acuerdo birregional suscripto implica que UE liberalizará el 99% de las importaciones agrícolas del Mercosur.

En este sentido, para el 81,7% de los productos eliminará los aranceles de importación. En tanto que para el 17,7% restante ofrecerá cuotas o preferencias fijas. Sólo se excluyen algo más de 100 productos.

“Perder la oportunidad de acceder sin aranceles al mercado europeo cuando lo hagan nuestros socios del Mercosur no sólo pone en riesgo las posibilidades de crecimiento de nuestras exportaciones sino que reducirá nuestra participación actual en ese mercado”.

Según explican, la Inversión Extranjera Directa (IED) europea se multiplicó por 6 en Sudáfrica, y por 3 en México en el período de 10 años posteriores a la firma de sus acuerdos con la UE: “No podemos correr el riesgo de que esas inversiones imprescindibles para el desarrollo de nuestro país encuentren más dificultades para concretarse a las ya existentes”.

Conclusión

“La decisión tomada por nuestra Cancillería parece no haber evaluado seriamente los riesgos en los que estamos incurriendo o, lo que sería peor, podría ser la primera etapa de un proyecto de severa restricción del comercio y de aislamiento de nuestro país”, alerta el artículo de la Fundación Nuevas Generaciones.

“La necesidad de reactivar nuestra economía en la etapa post pandemia es absolutamente imposible si no está acompañada de la expansión de nuestras exportaciones, el aumento de nuestra producción y la atracción de inversiones extranjeras”, concluyen.

Por Agrofy News

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