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El interminable drama de las exportaciones de maíz

El Gobierno decidió sobre finales de 2020 cerrar el registro de exportaciones de maíz con la premisa de abastecimiento del mercado interno.

Esta decisión generó un fuerte rechazo de productores y entidades del sector agropecuario por el impacto que generaron medidas similares en el pasado, con una fuerte disminución de los precios del cereal en el mercado interno. De hecho, esta semana podría iniciar un cese de comercialización en diversos puntos del país.

En este sentido, productores autoconvocados alertaron: «Lo que debemos saber todos es que cerradas las exportaciones de maíz dejan de existir las retenciones para dicho cereal, por lo cual los compradores no deben descontarlos del precio».

Según este grupo de productores, el precio de paridad debería ser entonces el FOB menos los gastos de cargas: «Sería de US$ 238,57 menos US$ 11, dando como resultado US$ 227,57, que multiplicado por el dólar oficial da $ 19.074,92 la tonelada, por lo que instamos a todos nuestros colegas a no aceptar precios inferiores».

El último día de operaciones en el mercado local, el precio del maíz informado por la Bolsa de Comercio de Rosario (para el 29 de diciembre) fue de $ 17.150. 

«En el mercado de maíz, los ofrecimientos abiertos de los compradores fueron realizados antes de la suspensión en la registración de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) de maíz. Tras dicho suceso, fueron retiradas todas las ofertas abiertas de compra«, informó la BCR.

Tras la decisión del Gobierno, las Bolsas de Cereales y de Comercio integrantes de la cadena comercial de cereales y oleaginosos de todo el país expresaron su preocupación.

«Las restricciones a las exportaciones son una política distorsiva, que impide el normal y transparente funcionamiento de los mercados. En presencia de este tipo de restricciones, se afecta el proceso de formación de precios y se incrementa la incertidumbre para la toma de decisiones, dañando los incentivos para producir e invertir a lo largo de toda la cadena de valor», remarcaron.

La propia experiencia argentina en materia de restricciones a las exportaciones demuestra que su aplicación desincentiva la siembra y la inversión en tecnología, lo que deriva en menores volúmenes de producción y resultados contrarios a los buscados. Por otro lado, poner un límite a las exportaciones es una medida que va en el sentido opuesto a la necesidad de una economía en crisis y necesitada de divisas. 

Con exportaciones estimadas en 37,5 millones de toneladas para esta campaña, el cierre del registro en 34,2 millones le hace perder al país 810 millones de dólares en exportaciones. Además, afecta la credibilidad de Argentina como proveedor confiable en el mercado internacional, generando dudas y especulaciones entre nuestros principales clientes. Asimismo, de acuerdo a estimaciones públicas y de las Bolsas, la situación de la oferta y la demanda de maíz reflejan existencias que se encuentran muy por encima de las necesidades del mercado doméstico y la exportación. 

«Las múltiples formas de intervención explícita o implícita que se han aplicado por parte del Estado no han conseguido sus objetivos y, por otra parte, han generado que, en la operatoria diaria, los sectores se encuentren enfrentados entre sí, resultando en un juego de perder – perder», señalan.

«Nuestro país ha desarrollado desde hace más de 160 años mercados institucionalizados tanto de mercadería física como de futuros, en los cuales todos los sectores de la demanda pueden confluir en iguales condiciones, posibilitando la formación de precios de manera transparente, mejorando las perspectivas de los cultivos, sin poner en riesgo el abastecimiento interno ni los precios de los productos derivados de los mismos», concluyen.

Vía: Agrofy News

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