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El Suelo: ¿Cómo inician los procesos erosivos?

“La erosión es  uno de los procesos más frecuentes en nuestro país y el de mayor  relevancia debido  a que  el tiempo que se necesita  para volver a generar unos pocos centímetros de suelo perdidos suele ser similar  al de una generación humana.” Ing. Agr. (Mag) Marcela PISCITELLI

Actualmente en Argentina, existe una acentuada degradación que el hombre provoca sobre los Recursos Naturales. Este proceso tiene un ritmo alarmante, y está llevando a condiciones irreversibles en algunos casos.

La erosión hídrica no es un proceso en sí mismo, sino que es el producto de múltiples fenómenos que dan lugar a la pérdida del recurso suelo, principal eslabón de cualquier sistema productivo agropecuario.

Por un lado el cambio climático genera eventos lluviosos de grandes magnitudes, que sumadas a prácticas del hombre, aceleran los procesos erosivos, generando pérdidas que no son recuperadas en el corto o mediano plazo, superando las tasas naturales de formación del suelo.

La Deforestación es otro factor determinante en los procesos erosivos. El cambio de uso de suelo, de monte a campo agrícola/ganadero, genera dos impactos muy grandes. Por un lado se pierde estructura en el suelo, así como aportes esenciales de las raíces como materia orgánica, lo que genera desagregación de suelos, volviéndolos más susceptibles a erosión hídrica. Por otro lado, al quedar el suelo desnudo, el impacto de la gota de lluvia sobre la superficie es muy alto, generando compactación en las capas superiores, impidiendo de esta manera la infiltración, generando el posterior escurrimiento de gran parte de la precipitación.

Foto extraída de https://twenergy.com

Existen múltiples factores de la producción agropecuaria que puede acelerar los procesos erosivos. En sistemas ganaderos el sobre pastoreo genera una campa superficial que resulta impenetrable a las precipitación, por lo que casi el 90% de la lluvia escurre, sin quedar almacenada en el perfil.

En sistemas agrícolas, el monocultivo es una de las principales causas de degradación de los suelos. Al no haber distinto aporte de materia orgánica, así como tipo y profundidad de raíces, la estructura del suelo va perdiendo agregación. Por lo que el suelo posee menos resistencia al escurrimiento.

La siembra a favor de la pendiente genera escurrimientos lineales por donde circula el agua. Y si los recorridos son largos, el agua toma velocidad generando surcos, llegando a formar cárcavas.

 En cultivos donde se realiza remoción de suelos (como labranza convencional o cultivos de maní) la susceptibilidad a erosión es altísima, sobre todo si va acompañado de cambios de pendientes. El suelo al estar triturado, está suelto, dispuesto a ser trasladado ya sea por aire o por agua. En este caso no se estaría perdiendo sólo la capa superficial, sino suelo provenientes de horizontes más profundos que ya han humificado, es decir, se perdería suelo de gran calidad.

Una sequía prolongada genera suelos sueltos, producto de la falta de plantas que sostengan los agregados y coloides del suelo, así como por la falta de humedad. Esta sequía puede ser producto de las condiciones climáticas, pero en numerosas ocasiones se produce por la explotación desmedida de los recursos naturales, que agotan la capacidad del suelo.

Por último uno de los factores de la erosión hídrica es la Intervención antrópica.  Existen obras públicas y privadas que son poco respetuosas con los escurrimientos normales o están mal regulados, generando en algunos casos problemas peores que el mismo movimiento normal del agua. Desvíos a manos de productores para evitar que el agua ingrese a su establecimiento, ocupación urbana en zonas no permitidas, actividades mineras, presas mal construidas, son algunos de los factores que disminuyen la capacidad de infiltración de suelos y genera al mismo tiempo desvíos en los escurrimientos naturales, provocando erosión en zonas que no estaban preparadas para recibir cierta cantidad de agua. Esto genera desprendimiento de suelos, y pérdidas importantísimas del recurso.

El suelo es la base de cualquier sistema productivo y es un recurso no renovable. Por lo tanto es necesario garantizar su perpetuidad a través de los años. Para lograrlo, debe hacerse una explotación integral con prácticas agronómicas y de manejo adecuadas.

Las Prácticas de Conservación de Suelo buscan sostener los niveles de la capacidad de producción del suelo y conservar la fertilidad natural a través del tiempo.

Informe por Ing. Agr. Emilse Vigliecca (Conservagro)

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