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viernes, mayo 7, 2021
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Encuesta Sectorial Lechera del INTA

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Desde hace dos décadas se lleva a cabo la Encuesta Sectorial Lechera del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria para conocer la situación de los establecimientos de producción de leche pampeanos, orientar las acciones de investigación y extensión; y contribuir con información actualizada en la toma de decisiones públicas y privadas.

Con un formulario que se completó de manera presencial, se pueden conocer la actividad y los resultados del ejercicio 2018- 2019.
Esta encuesta se dio en contexto de condiciones climáticas con predominancia normal en materia de lluvias, con un precio de la leche en promedio de 0,273 U$D/litro y su relación con el precio del maíz fue de 1,92 kg/litro, menor al promedio 2012-2018 (2,26 kg/litro leche).

No se registraron cambios significativos en la estructura y organización de los establecimientos lecheros respeto a encuestas anteriores, con mejores resultados que en el período 2016-2017, llegando a promedios de venta de leche de 2.918 litros diarios por tambo; productividad de la tierra: 7.802 litros año/ha VT; productividad de la mano de obra: 15.497 kg de sólidos año/EH; 2,2% rentabilidad estimada.

De todas maneras se sostiene un contraste entre los tambos según su tamaño en variables como manejo empresarial, adopción de tecnologías de procesos e insumos y condiciones de infraestructura; siendo en general más deficitarias en los tambos de menor tamaño y nivel productivo.
Con un relevamiento en establecimientos bien repartidos de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, se entiende con este trabajo que la productividad de los establecimientos lecheros argentinos dista de valores competitivos a nivel internacional. En materia económica la rentabilidad estimada se ubicó en el 2,2%. Las chances de ser rentable fueron creciendo con el tamaño del establecimiento y su nivel de producción, evidenciando la importancia de la escala, además de la eficiencia técnica, sobre la viabilidad económica de los sistemas lecheros.

Al igual que en ESL pasadas, los resultados ponen de manifiesto la necesidad de generar acciones sectoriales que promuevan aumentos en la eficiencia y en el tamaño de los tambos, especialmente de los más chicos. Se requieren acciones para acompañar los procesos de renovación de instalaciones y equipamiento de los establecimientos lecheros, muchos de los cuales se encuentran obsoletos y/o carentes de mejoras básicas para el bienestar animal y laboral, y para garantizar la sustentabilidad ambiental de los sistemas.

Condiciones

En esta octava edición se consultaron a 194 explotaciones, sobre un total de 10.287 tambos a nivel nacional, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.
Las condiciones climáticas durante el ejercicio 2018-2019 fueron consideradas normales por la mayoría de los productores entrevistados (62% casos), otros con situaciones de excesos de lluvias (27%), déficit (7%) o ambos eventos (5%).

La empresa agropecuaria no mostró variaciones importantes respecto a los últimos años. Desde el punto de vista jurídico, predominaron las empresas de tipo unipersonal (66% casos, prom 269 ha), seguidas de las sociedades de responsabilidad limitada o sociedades anónimas (18% casos, prom 998 ha) y las sociedades de hecho (11% casos, prom 419 ha). El 5% restante se correspondió con otras formas de organización jurídica (sucesiones, fideicomisos y asociaciones cooperadoras).

El 71% de las empresas trabajó un sólo establecimiento agropecuario (predio o campo), cuya superficie media fue de 210 ha. El 15% casos trabajaron 543 ha. distribuidas en 2 predios, 4% con 891 ha en 3 predios, 4% con 997 ha en 4 predios, y 6% restante trabajaron un promedio de 1.521 ha distribuidas en 5 o más predios.

A la actividad lechera se destinó en promedio el 64% de la superficie de la empresa y el resto a otras actividades preferentemente agrícolas. La mayoría declaró tener un solo tambo (83% casos), existiendo algunos casos con 3 o más establecimientos lecheros (5% casos).

La administración fue ejercida en general por los productores-dueños, cuya edad promedio rondó los 55 años (20 a 84 años) y con un nivel de capacitación heterogéneo donde el 31% posee estudios primarios, el 34% secundario y el resto de tipo universitario (66% correspondiente con las carreras de agronomía, veterinaria o licenciaturas en administración rural).

El lugar de residencia se asoció principalmente a ciudades y pueblos cercanos al predio, al igual que en relevamientos anteriores (28%), mientras que en Entre Ríos este porcentaje sube al (86%).

El 41% de los productores agropecuarios indicó haber recibido ingresos de actividades no agropecuarias durante el ejercicio 2018-2019, aunque en general fueron de menor cuantía que los de origen agropecuario.

Predominaron las empresas en las que participaron dos generaciones familiares; casos en los cuales ya se está preparando a un familiar como administrador futuro de la empresa. En las empresas en las cuales trabajaron 3 generaciones, más de la mitad de los productores recibieron ingresos de sectores extra agropecuarios. En todos los casos, más de la mitad de la superficie trabajada fue arrendada y la mayoría realizó otras actividades agropecuarias además de la lechería.

Características

La superficie media del establecimiento lechero fue de 181 ha, con mínimo en 23,5 ha y máximo en 1.100 ha. Alrededor del 50% de la superficie trabajada se alquiló a un valor equivalente a 75 litros leche/ha/mes, considerando todas las modalidades contractuales. Los contratos más habituales estuvieron ligados al precio de la leche (37% casos; prom 84 litros leche/ha mes) o de la soja (32% casos; prom 9,5 qq/ha/año), seguido de otras modalidades tales como leche y carne, precio fijo, etc.

El precio declarado de la tierra propia promedió los 9.300 dólares por hectárea, con un costo de oportunidad del capital tierra en función del costo del alquiler fue en promedio del 2,7%.
Alrededor de un cuarto de los tambos produjo exclusivamente en tierras propias (26% casos) y el 29% de los casos en tierras alquiladas en su totalidad.
El 75% de la superficie se destinó a la producción de alimentos para las vacas del tambo.

El tipo de establecimiento más frecuente se correspondió con la clasificación “tambo y recría de vaquillonas.

El tamaño medio del rodeo de vacas adultas fue de 177 cabezas, con 144 vacas ordeño y 33 vacas secas. Predomina la raza holando declarada como rodeo único en el 78% de los casos. El 22% restante mencionó cruzamientos preferentemente con jersey, estrategia productiva más habitual en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, y en tambos con rodeos más chicos.

El 58,6% del trabajo fue aportado por personal contratado y el 41,4% restante por los dueños y familiares directos, con una proporción media de 71% dueños y 29% familiares. El trabajo femenino representó el 17,9% de la mano de obra total con una jornada diaria de 5,5 horas; valor que se elevó a 7 horas diarias en el caso de los hombres.

Las tareas de ordeño insumieron el 34% del tiempo (prom 1,5 EH) que lo realizaron los dueños en el 12,6 por ciento, y el resto se repartió 17% alimentación, 17% tareas varias, 12% gestión productiva, 11% gestión económica y 9% crianza.

Viviendas

Respecto a la vivienda rural, la mayoría de los productores lecheros señaló que presenta un estado entre regular a bueno. En un 7% de los casos no se dispone de un sistema de provisión de agua caliente y en un 8% el baño se encuentra afuera de la misma. Aproximadamente el 47% de la vivienda rural presentaría un buen estado de habitabilidad.

Se encuentran ubicadas a una distancia de 3 km de un camino mejorado (máx 20 km) y 4,5 km de un centro educativo primario (máx 10 km).

Las instalaciones y equipamiento de ordeño no registraron variaciones considerables en los últimos dos años. El 22 por ciento hizo inversiones en la sala de ordeño (22% casos) y en el equipamiento asociado (19% casos).
Predominan las salas con fosa (82% casos; 10 a 12 posiciones) y los corrales de espera (CE) con piso de hormigón (94%) cuya dimensión promedio se estimó en 1,2 m2 /VO.

Las instalaciones con bretes a la par (18%, 6 posiciones) se asociaron a tambos más chicos (prom 70 cab VO) al igual que los corrales con piso de tierra (6% casos, prom 60 cab VO).

El 51% de los tambos posee sombra artificial en los corrales; 18% cuenta con ventiladores o aspersores y13% de los casos tiene ambos sistemas de refrigeración, demostrando mejoras respecto a la encuesta de 2016-2017.
La rutina de ordeño promedia los 10 minutos por animal, y el total promedio es de 2:24 horas. El 16% de los casos, prom 196 cab VO disponen de extractores automáticos de pezoneras, mientras que el 97 por ciento ordeña dos veces por día, con un promedio de 2,3 a 2,8 personas en la tarea.

La capacidad de los equipos de frío es de 6.100 litros permitiendo una autonomía de enfriado de 2,5 días. En los meses de mayor producción la autonomía desciende a 1,5 días en el 25% de los casos. En cuanto al suministro de energía, la relación entre línea trifásica y monofásica fue 60% y 40%, respectivamente.

El manejo de los efluentes del tambo sigue siendo una materia pendiente en el 9% de los establecimientos (prom 63 cab VO), aunque lo habitual fue manejar los mismos a través de lagunas (83%, prom 144 cab VO) o cámaras (8%, prom 248 cab VO).

Los tambos tienen en promedio de 2,2 tractores, predominantemente menores a 100 HP (62% tractores). El equipamiento se completó con desmalezadoras (98% casos), palas frontales (76% casos), mixer (66% de los casos) y carros forrajeros (29%); y todos poseen un vehículo utilitario (camionetas). En el 9% de esos tambos, el tractor tiene una antigüedad menor a 5 años y en el 69% de los casos es mayor a 15 años.
El 71% de las empresas recibió asesoramiento agronómico de manera eventual (19%) o en forma permanente (30% asesor contratado, 22% ing. agr. familiar); y el 34% estuvo vinculado a grupos de intercambio técnicos, lo que implica que algunas empresas contaron con ambos tipos de asesoramiento.

Las pasturas ocuparon alrededor del 50% de la superficie útil y los cultivos para silajes y grano el 19%; estos últimos directamente relacionados con el tamaño del rodeo.
La alfalfa pura es la pastura implantada en el 71% de los casos, mientras que las consociadas base alfalfa se utilizaron en el 39% de los tambos.

La modalidad de manejo más habitual fue el sistema a campo durante todo el año, adoptado en el 88,6% de los tambos. El porcentaje restante se correspondió con el manejo en corrales/galpón (9,7% de los casos) y combinados entre campo y corral (1,7%).

El forraje fresco (pasturas y verdeos) se consumió en el 83% de los tambos mediante pastoreo directo y durante todo el año. El 10% realizó un pastoreo de tipo estacional y el 7% restante indicó la ausencia de pastoreo directo.

El 42% de los tambos no mezcló los alimentos y los suministró de manera separada, entre balanceados y concentrados. En el 39% de los casos se emplearon dietas formuladas por profesionales agropecuarios. El suministro de concentrados durante esta etapa fue a razón de 2,7 kg diarios por animal.

En general los establecimientos criaron los terneros y terneras en el mismo predio, preferentemente utilizando el sistema en estaca, un 13% de los tambos optó por la crianza colectiva, siendo establecimientos de mayor tamaño de rodeo (prom 200 cab VT). Los terneros logrados fueron recriados en un 54% de los casos.

En vacas adultas la mortalidad fue del 6%, con un descarte del 15%. Se estimó una reposición teórica del 21%, lo que supone una vida útil de cinco lactancias por vaca.
La edad promedio al primer parto de las vaquillonas propias se estimó en 28 meses.

La producción diaria individual fue de 18,5 litros/VO/día, con máximo de 31,3 litros/VO/día. La tasa de conversión para esos niveles productivos fue de 1,07 kg MS/litro leche y 302 gramos de concentrado por litro de leche (296 y 312 grs/litro leche para cuartil inferior y superior, respectivamente).

A principios de 2000 el tambo comercializaba alrededor de 2.150 litros diarios, pasando en 2010 a un volumen medio que osciló entre 2.764 (ESL 2016-2017) y 2.982 litros diarios (ESL 2014- 2015); por lo que la producción lograda en 2018-2019 se ubica levemente por debajo del rendimiento medido en 2014-2015.

Respecto a la estacionalidad de las ventas de leche, el máximo se registró en octubre (3.332 litros/día) y el mínimo en febrero (2.510 litros/día). Las ventas de leche representaron el 92% de los ingresos del establecimiento y el 8% restante correspondió a comercialización de ganado vacuno.

Alrededor del 50% de los gastos directos fueron en el rubro alimentación. Los gastos directos representaron alrededor del 71% de los ingresos por venta, dando un margen bruto anual de 1.963 litros leche/ha ganadera (cuartil inferior 1.059 litros y cuartil superior 2.895 litros). Luego de descontar los gastos de estructura, amortizaciones y retribuir el gerenciamiento se obtuvo el ingreso al capital que retribuye el capital invertido. Este ratio conocido como rentabilidad (Re) fue en promedio del 2,2% (cuartil inferior -3,01%; cuartil superior 7,68%).

El 60% de productores mencionó la existencia de compromisos bancarios y comerciales, predominantemente de corto plazo (55%). En los establecimientos con deuda, el capital adeudado se estimó en 2,1 liquidaciones mensuales de ventas de leche, representando alrededor del 8,5% del capital trabajado.

El 8% manifestó la intención de salir del negocio en los próximos cinco años, sobre todo por razones de salud, falta de continuidad generacional o baja rentabilidad. Independiente de la decisión de continuidad, todos los productores manifestaron su preocupación respecto a los riesgos inherentes a la actividad que condicionan el desempeño de la empresa, por variabilidad climática, volatilidad del precio de la leche y recursos humanos.
La ESL 2018-2019 registró una tasa anual de salida de la actividad de 3,2%.

 

Por Élida Thiery

Vía: portalechero

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