Horticultura

Frutas y verduras: un compromiso con la salud y para luchar contra el hambre

En un congreso internacional en México se firmó una declaración para producir con mayor trazabilidad, sustentabilidad y reducir las pérdidas y desperdicios.

En el marco del XIV Congreso Internacional para la Promoción del Consumo de Frutas y Verduras, los representantes asistentes de la Alianza Global de Promoción del Consumo de Frutas y Verduras “5 al día”, que provienen de 23 países (entre ellos el argentino Mariano Winograd), firmaron un compromiso global para luchar contra el hambre y trabajar en la producción de alimentos sanos y seguros.

En sus principales puntos, la declaración de Tuxtla Gutiérrez establece que los gobiernos y la sociedad civil deben reflexionar sobre el problema ético que supone la pérdidas y desperdicio de alimentos y que todos los sectores de la sociedad deberían establecer alianzas estratégicas e intercambiar buenas prácticas para promover sistemas de producción más sostenibles y justos, en los que prevenir la pérdida y desperdicio de alimentos sea un objetivo clave.

También plantea que es urgente la capacitación, desarrollo e incentivos al campo para promover el uso de la tecnología para el monitoreo de cultivos y tratamientos postcosecha, así como la presencia de canales de distribución más cortos, con el fin de lograr sistemas alimentarios más sostenibles y justos con los productores y más asequibles para los consumidores.

La declaración también señala que es necesario incentivar la donación de alimentos en la producción y distribución, así como facilitar la tarea a los Bancos de Alimentos para recibir y distribuir alimentos seguros y nutritivos que tienen mermada su calidad comercial, así como valorar la aplicación de medidas fiscales e incentivos económicos a la donación.

El documento también se refiere a la trazabilidad y a la educación de los consumidores: “Es importante revisar en profundidad las normas de etiquetado que rigen el uso de fecha de consumo preferente y fecha de caducidad, así como hacer un esfuerzo en capacitar a los consumidores en su correcta interpretación. La educación nutricional de la población, es clave para la sostenibilidad y la seguridad alimentaria”.

Además se indica que la alimentación sostenible debe ser un criterio a considerar a la hora de establecer las guías alimentarias basadas en alimentos, no solo en cuanto a la promoción del consumo de alimentos con una menor huella ecológica, hídrica y de carbono, tales como los alimentos vegetales frescos destacando especialmente las frutas y hortalizas, también incorporando herramientas para la reducción de desperdicios en el hogar.

En la declaración se recuerda que cerca de 1.300 millones de toneladas de alimentos se pierden o desperdician cada año, cantidad que según FAO podría alimentar a 2.000 millones de personas, en un mundo el que 842 millones de personas sufren de hambre crónica.

Lograr reducir el nivel actual de las pérdidas a la mitad, reduciría de forma sustancial el incremento previsto del 60% en la producción de alimentos que serían necesarios para alimentar en 2050 a los 9.000 millones de población esperada.

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