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Gallinas ponedoras que pastan por bosques y praderas

La creciente preocupación por el bienestar de los animales de granja devuelve a estas aves a su hábitat originario.

La gallina es el ave más numerosa del planeta y el ave doméstica más expandida a nivel mundial, con presencia en prácticamente todos los países. Pero no siempre fue así. Antes de su domesticación, hace unos 8.000 años, estos animales vivían exclusivamente en los bosques del sureste asiático y había muchos menos ejemplares.

La creciente preocupación por el bienestar de los animales de granja está devolviendo a las gallinas ponedoras a los bosques praderas. Cada vez son más los consumidores que quieren comprar huevos de ‘gallinas felices’. Este cambio en el comportamiento del consumidor está detrás de la proliferación de iniciativas de emprendedores que sacan las gallinas de las jaulas y las devuelven a unos hábitats más naturales.

Uno de los casos más curiosos es el de Uovo di Selva (huevo de bosque), en la región italiana de la Lombardía. El negocio es dirigido por Massino Rapella y Vittoria Traverso, una pareja que empezaron con unas pocas gallinas para autoconsumo. Rapella y Traverso se dieron cuenta de que a sus aves les gustaba adentrarse en un bosque cercano a la finca y lejos de cortar con esta costumbre vieron en ella una oportunidad de negocio.

En la actualidad, Uovo di Selva cuenta con 2.100 gallinas. Durante el día pastan en el bosque de castaños de la finca y por la noche son puestas a refugio para protegerlas de posibles depredadores. Ponen unos 1.300 huevos por día, menos de los que tendrían en una explotación intensiva, pero de “mejor sabor” y “mayor valor añadido”, según los propietarios de la explotación.

Sunny Queen Farms, en Australia, es otro ejemplo de empresa que ha apostado por este modelo. Cuenta con varias granjas de gallinas ponedoras en las que las aves pastan en libertad por grandes extensiones. La empresa asegura que hay un máximo de 1.500 aves por hectárea y que pone a disposición de sus “chicas” troncos, posaderas, baños de polvo y árboles. Para que el consumidor pueda ver lo felices que son sus gallinas, la empresa ha instalado cámaras que retransmiten en directo el día a día de los animales.

Gallinas que pastan felices en España

En España también encontramos casos de gallinas ponedoras criadas de forma extensiva. Recientemente La Vanguardia se hizo eco del caso de Nuria Varela-Portas, la mujer que creó un imperio con un huevo. Varela-Portas es confundadora de la marca de huevos camperos Pazo de Vilane. En esta empresa gallega, ubicada en Antas de Ulla, las 120.000 gallinas que conforman la explotación “disfrutan durante todo el año de pastos frescos y tiernos” gracias a las 48 hectáreas propiedad de la compañía.

En la explotación de El Barraco de Granjas Redondo, en Ávila, las gallinas viven en pequeñas construcciones de madera y cuentan con un “amplio espacio en el que picotear y vivir al aire libre”, rodeadas de vid, enebro y encina. Les gusta comerse las uvas de la vid y los granjeros les ponen música, “principalmente ópera, para que se acostumbren a la voz humana, estén más relajadas y no se alboroten”. La empresa tiene más de 500 “chalés” en los que se alojan 5.000 gallinas, diez en cada casita.

Cada vez son más las explotaciones que optan por liberar a las gallinas de las jaulas empujadas “por la mayor preocupación del consumidor por el bienestar de los animales” y por “las decisiones de las grandes cadenas comerciales, algunas de las cuales han anunciado que no venderán más huevos de gallinas enjauladas”, explica Anna Toda, directora de la Federació Avícola Catalana. A pesar de todo, estas iniciativas son aún minoritarias en el conjunto de la industria aviar, donde el 90% de la producción sigue siendo intensiva en España.

Vía: Lavanguardia






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