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La apicultura está en alerta en Santa Fe

En la provincia de Santa Fe se encontraron cargas máximas de varroa que superan el 20% de infestación, lo que pone en alrta a los apicultores en la provincias de la región núcleo.

La varroosis, en la actualidad, es la enfermedad de distribución mundial que más daños ocasiona a la apicultura. Se trata de una acariosis externa causada por el ácaro Varroa destructor que afecta tanto a la cría como a las abejas adultas. Los daños que produce no sólo devienen de su acción expoliadora, sino también porque favorece la aparición generalizada de infecciones víricas y bacterianas, tanto en la cría como en las abejas adultas.

Una infestación inusualmente alta de varroa en las colmenas santafesinas activó un alerta por parte del INTA para advertir a los productores sobre la importancia de realizar un tratamiento adecuado antes de entrar al invierno.

En base a la información que aporta una red de «colmenas centinela» distribuidas en todo el territorio provincial, se establecieron porcentajes de incidencia muy por encima del 3%, considerado como umbral de tratamiento. Incluso son exhorbitantes frente al 5% considerado lo normal para la época. Así, en el norte del departamento San Javier y sur de General Obligado alcanza al 27%; en San Cristóbal 20%; 25% en Castellanos; 23% entre Las Colonias y La Capital; y 29% en Rosario.

«Por esto decidimos en el equipo emitir esta alerta para que los apicultores no demoren su trabajo de control sanitario», indicó a Campolitoral Emanuel Arellano, integrante del equipo de apicultura de la Estación experimental de Rafaela de INTA y del programa Nacional Apícola del Inta PROAPI. «En años anteriores, la media de infestación es del 5% para esta época del año», remarcó. 

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En base a los trabajos de investigación -relató- se determinó que con niveles superiores al 3%, sobre todo saliendo de la temporada, se deben tomar medidas de control del parásito, porque reduce notoriamente la vida útil de las abejas. «Y es en este momento del año cuando los apicultores deben preparar sus colmenas para que sus abejas puedan sobrevivir durante todo el invierno; entre 4 y 5 meses».

Arellano explicó que en Santa Fe funciona un sistema de «apiarios centinela», distribuidos en la provincia para monitorear la actividad. Desde hace 7 años se miden las cargas de varroa y «este año en particular estamos observando que alrededor del 50% de todas las colmenas muestreadas tienen niveles mucho mayores al 3%». Por encima de ese nivel «ya es alarmante». Y como los niveles son muy superiores consideraron necesario el alerta.. «Son datos que nos alarmaron muchísimo», remarcó.

El técnico explicó que las abejas y sus parásitos están vinculados a la productividad y capacidad de reproducción. El parásito se reproduce dentro del nido de cría, poniendo sus huevos dentro de las celdas donde se desarrollan las larvas. «Este año, que fue bueno en producción, y también con calor, pudo haber hecho que se reproduzca más dentro de las colmenas», dedujo.

A propósito, recordó que en la actividad se dice que los años muy productivos también son de mayor desarrollo de varroa.

Nota de interés que podes leer: Apicultura: prevenir la varroosis

Para determinar el nivel de infestación se utiliza el denominado «método del frasco», que consiste en recolectar unas 200 abejas por colmena y mezclarlas con agua y detergente. Se hace en un mínimo de 6 colmenas por apiario. «El agua con detergente separa la varroa de la abeja», explicó, se cuentan insectos y ácaros y se establece un porcentaje de incidencia.

Entre las recomendaciones que difundió INTA figuran: monitorear las cámaras de cría, utilizar productos aprobados por Senasa para el control del parásito y planificar el recambio de reinas de más de dos años. 

Orellano remarcó la importancia de usar acaricidas aprobados exclusivamente para apicultura. «Porque se usan productos artesanales o no habilitados para la actividad y se corre el riesgo de equivocar dosificaciones, con peligro de intoxicar las colmenas y matarla; o, a la inversa, con dosis muy bajas se promueve las resistencia de los parásitos a los acaricidas». 

Para mejorar la invernada, añadió, «tener reinas jóvenes siempre ayuda» y también «es fundamental» dejarles reservas suficientes. Si la zona no permite dejarles miel, hay que alimentarlas y hacer el «bloqueo de la cámara de cría». Para esto -explicó- se rodea a la reina con 10/12kg de alimento artificial para que reduzca la postura y las abejas dejen de alimentar crías para acumular reservas corporales; «lo cual les va a permitir a las abejas vivir varios meses» y a la colmena mantenerse poblada.

En cuanto a la campaña en la provincia, en base a lo que cuentan los productores, Arellano la calificó como positiva. En el centro «tuvieron un rendimiento muy bueno, de entre 35 y 40 kilos; con casos de 60». En el norte fueron un poco más bajos, pero igualmente buenos. «Esto, acompañado por un precio estable de la miel que se mantiene estable en dólares y buenos en términos históricos; por lo tanto la apicultura está pasando por un momento agradable desde el punto de vista económico y desde la comercialización». 

Si bien el mercado mundial está alterado por el conflicto bélico en Ucrania, «la miel argentina al final de la temporada se termina vendiendo toda». Incluso, comentó que en los últimos días empezaron a habilitarse compras desde EE.UU, los acopiadores están comprando en la región y las cooperativas que exportan comenzaron los envíos». 

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