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La Carne Argentina, la mejor del mundo

Sus principales atributos a los sentidos del consumidor son la terneza, es jugosa, posee un aroma exquisito y tiene un atractivo e indiscutible sabor que la destacan de otras carnes a nivel global.

Argentina lidera históricamente el ranking mundial en consumo de carne vacuna per capita. La gran tradición del país en esta materia, ha convertido al consumidor argentino en un verdadero experto que conoce de carnes como nadie en el planeta.

La carne vacuna argentina ofrece los 8 aminoácidos esenciales para la vida humana. Este alimento proporciona 20 gramos de proteínas cada 100 gramos, lo que significa que en una dieta estándar de 2000 calorías cubre un 20% de las proteínas requeridas. De todos modos, el consumo promedio de los argentinos es generalmente más alto: 200 gramos (en una comida), un 40% del porcentaje requerido.

La gloria de la carne

La Argentina es un país caracterizado por el consumo de carne, pero el enamoramiento del argentino por la carne necesita revalidarse a cada instante, más aun teniendo en cuenta que el habitante típico de estas pampas ya no es más esa persona que no puede disfrutar un domingo si le falta su asado. Hoy-  según datos publicados en un sondeo de IPCVA- el argentino típico, y el joven argentino en particular, posee una identidad compleja y fragmentada que hace que entre otras cuestiones se plantee por ejemplo una vida mucho más “flexitariana”, con una conducta alimentaria que implica una disminución paulatina del consumo de carnes.

A la hora de consultar a los argentinos sobre cuál podría ser un buen slogan para promocionar el consumo de carne vacuna dentro del país, la gente da una pista importante del posicionamiento que tiene hoy este producto en el imaginario social.

Según los resultados surgidos del Monitor ONLINE del IPCVA, que se lleva a cabo cada dos meses en un panel con una muestra de mil casos representativos de todo el país, “Carne argentina, la mejor carne del mundo”, es el slogan que mejor representa a nuestra carne para los argentinos. Le siguen en importancia “Carne argentina, irresistiblemente sabrosa” y “Carne argentina, carne de verdad”. Después surgen otros slogans que tendrían menor potencial, pero que también dan cuenta de que parte de la población está prestando atención a otros aspectos que antes ni siquiera se tenían en cuenta.

Saludable y sustentable, dos conceptos a considerar

La gente empieza a preguntarse cuán saludable o sustentable es el producto y cuánto juegan su preferencias por el mismo. Esto se incrementa cuando el análisis hace foco en las generaciones más jóvenes. Para los centennials, que poseen entre 16 y 24 años, el sabor como atributo de calidad no está tan arraigado como en las generaciones de más de 50 años y tienen muy en cuenta en cambio la autenticidad del producto. En el caso de los millennials (entre 25 y 34 años), ponderan más lo natural y lo saludable.

Las redes sociales, entre otras cosas, influyen y mucho en torno a lo que la gente le demanda a los alimentos. En este marco, las investigaciones realizadas por el IPCVA detallan que siete de cada diez argentinos piensan que las redes sociales tienen alta incidencia en las elecciones alimentarias de los más jóvenes. 

En función de si los alimentos responden o no a las distintas expectativas del público, se define si la imagen de los mismos es positiva, negativa o en todo caso forma parte de esa indiferencia o apatía que muchos presentan para aquellos productos a los que no se les presta atención. En esa línea, cuando se le pregunta a los argentinos por su participación en los debates que se generan en las redes sociales relacionados con las distintas grietas que existen en nuestra sociedad, los resultados señalan que la grieta alimentaria se está instalando entre nosotros. Hoy un 6% de la población asegura estar participando en debates o discusiones que tienen origen en la forma en qué y cómo come.

Es llamativo que las conversaciones respecto a distintas visiones que existen sobre las conductas alimentarias más beneficiosas estén casi a la misma altura que las discusiones que se generan en la comunidad futbolera. Si se parte del supuesto que las discusiones están alineadas con los hábitos alimentarios que se defienden, el contraste veggie vs gente que come de todo no es el Boca vs River, pero no está tan lejos.

En cuestiones relacionadas con la cadena de ganados y carne vacuna, la investigación del comportamiento de la gente demuestra que no todo pasa por el precio en los temas de los que se habla sobre carne en instagram, Facebook, twitch, tik tok y las nuevas plataformas sociales. Cuando se pregunta qué tipo de debates se presentan como más interesantes, la evolución de los precios, las exportaciones y los niveles de consumo, están entre los primeros planos.

Asimismo, lo importante e interesante es que la agenda de la gente, en este caso delineada a partir de su interés por diferentes temáticas, ya está contemplando el impacto de la carne en la salud de las personas, el trato que se les da a los animales para la producción de carne y los aspectos medioambientales de los sistemas productivos.

Información para crecer, tolerancia para entender

Considerar y dimensionar sobre qué se está conversando es el primer paso, entienden los especialistas Adrian Bifaretti y Eugenia Brusca, para que la carne halle su mejor camino para construir y transmitir su valor agregado. En este sentido, tiene la misma importancia estratégica saber qué opina la sociedad sobre los debates generados. Cuando se le pregunta a la gente por su opinión sobre quién posee argumentos más sólidos para defender sus posiciones en debates sobre la grieta alimentaria, las respuestas son contundentes: un 85% cree que los mejor posicionados son aquellas personas que comen de todo y sólo un 15% cree que son los veganos quienes tienen “las de ganar”.

Está claro que esto respalda a la carne y que le da enorme fuerza para mostrar su verdad, y mostrar “la otra campana”. Las plataformas sociales constituyen un “territorio” que le es hostil y que es justamente el espacio de aquellos que difícilmente vayan a mutar su opinión y en quienes ni siquiera existe una remota posibilidad de que vuelvan a comer carne.

Entrar a deliberar con ellos significaría una postura no inclusiva de parte de la carne por no respetar sus posturas o puntos de vista. La gente no quiere hoy a empresas, gobiernos, actores, periodistas e influencers que no sean inclusivos.

En efecto, es posible afirmar que existe todavía una masa crítica del mercado y una percepción del mismo con una imagen favorable como para seguir agregando valor y lograr un mayor fortalecimiento de la imagen de nuestra carne vacuna. El marketing digital, la gestión de las redes sociales y el tono comunicacional pueden ser fuentes de competitividad cada vez más relevantes en el futuro cercano.

Cuando los slogans que salen del imaginario de la propia gente demuestran que el potencial está intacto, la creatividad y los mensajes publicitarios no necesitan ningún tipo de sofisticación. Así de simple, “Carne argentina, la mejor carne del mundo”.

Vía: https://news.agrofy.com.ar/

Con información de: http://www.carneargentina.org.ar/

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