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La industria frigorífica le pone el pecho al Covid-19

Luego de que se hayan confirmado casos positivos de COVID-19 en plantas frigoríficas como Black Bamboo, Visom y Rioplatense, el presidente de Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y miembro del Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Daniel Urcía se refirió a la efectividad del protocolo sanitario.

Urcía aseguró que luego de que se detectaron los primeros casos de coronavirus en el país, se comenzó a trabajar en los protocolos y se reforzaron los controles: “han venido funcionando muy bien. Sabemos que estamos entrando en el terreno donde vamos a empezar a tener este tipo de casos”, en referencia a los casos que se han confirmado ésta última semana.

De acuerdo a lo que afirmó en Mañana Visión, el desarrollo de los protocolos para la industria constó de dos etapas. La primera fue la etapa de trabajo en protocolos de prevención para evitar que el personal que presente sintomatologías entre a la planta, pudiendo ser una potencial fuente de contagio; y la segunda fue la etapa de trabajo en un protocolo de acción para, ante un eventual caso positivo, volver a la actividad lo más pronto posible sin poner en riesgo la salud del personal.

De nuestro cuidado personal depende el resultado colectivo.

Como caso ejemplar del funcionamiento efectivo del segundo protocolo, Urcía tomó al caso de Black Bamboo, en el que al confirmar un caso positivo, se rastrearon los contactos estrechos rápidamente y volvieron a entrar en actividad luego de unos pocos días sin operar.

Los protocolos sanitarios, para el Presidente de FIFRA, no son ajenos para la industria ya que están “acostumbrados a manejar las metodologías de las buenas prácticas de manufactura, el control de puntos críticos, el correcto cuidado del higiene personal, entre otros”.

Diferenciándose del abordaje que le dio Estados Unidos al coronavirus, Urcía aseguró que ” la industria cárnica de EE.UU. presentó un alto nivel de contagio porque el abordaje que le dieron al tema, desde la perspectiva pública como privada, no fue verdaderamente a tiempo”, ocasionando grandes pérdidas económicas y de capital humano en toda la industria.

La idea es tratar de detectar el caso sin que el personal ingrese a la planta y disminuir el riesgo.

Si bien el rol de los protocolos es trascendental, aseguró que la efectividad de éstos está dada también por la “responsabilidad individual de cada uno que ingresa a la fábrica”. Al ser ambientes donde pueden haber entre 300 y 600 personas, pese a mantener el distanciamiento, inclusive en momentos de descanso, es menester que cada uno sea responsable también fuera de la jornada laboral: “Si vamos a la fábrica, cumplimos con todos los protocolos pero nos vamos a nuestras casas y no tenemos los cuidados, podemos portar el virus“, explicó Urcía y agregó “de nuestro cuidado personal depende el resultado colectivo”.

“Sabemos que van a aparecer casos positivos, lo importante es detectarlos a tiempo. Estamos conversando si es conveniente aislar cuando existan dudas de un contacto estrecho con un caso positivo, darlo por positivo preventivamente para que no ingrese a la fábrica”, adelantó Urcía de cara a una etapa en la que las cifras de contagio ascienden drásticamente y las adaptaciones al protocolo van a ser imprescindibles para evitar impactos en la industria como los suscitados en Brasil, Estados Unidos o mismo en Alemania.

“La idea es tratar de detectar el caso sin que el personal ingrese a la planta y disminuir el riesgo. Mientras las acciones de prevención funcionen, van a ser aislados a tiempos y no van a haber brotes de 70/80 personas contagiadas en una planta”.

Actualmente, según explicó Urcía, cuando se presenta un caso positivo se suspende la certificación de la producción e interviene salud pública, que verifica el cumplimiento de los protocolos. En la mayoría de los casos, “se hace una sanitización especial” que es complementaria con las prácticas de higienización pre-operaciones y pos-operacionales. “Luego de que salud pública emita un dictamen que apruebe que las plantas pueden retomar la actividad y que se haya monitoreado que el personal que tuvo contacto con el positivo no presente sintomatologías, SENASA aprueba que se vuelva a producir”.

Vía: elagrario

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