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La inflación golpea a la canasta cárnica vacuna

Según datos oficiales del Indec, las industrias cárnicas consumeras comenzaron nuevamente a registrar dificultades crecientes para trasladar aumentos de costos a los argentinos, lo que compromete su capacidad de compra de hacienda liviana destinada al mercado interno.

En el último año, según los últimos datos publicados por el Indec, la “canasta cárnica” –integrada por el asado, carne picada, paleta, cuadril y nalga– mostró una inflación interanual del 51.5% versus un 58.9 % el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en comercios y supermercados de la ciudad de Buenos Aires.

Una situación similar se había registrado durante 2018 y el primer trimestre de 2019, para luego comenzar a revertirse recién a partir del segundo trimestre de este año. Aunque esa recuperación tuvo corta vida.

La canasta de productos farináceos básicos en la ciudad de Buenos Aires experimentó un aumento promedio interanual de precios de 58.1%, el cual estuvo liderado por las galletitas dulces con un ajuste del 69.3% y por los fideos secos guiseros (+67.9%), a pesar de que este último producto no está gravado por el IVA desde mediados de agosto pasado.

Sin embargo, el pan de mesa industrial registró un ajuste interanual de apenas el 50.5%, lo que indica que en ese producto la posibilidad de trasladar aumentos de costos está restringida por una caída sustancial de la demanda.

Mientras que los huevos –con alícuota cero de IVA desde agosto pasado– registraron un ajuste interanual del 48.3%, el pollo entero experimentó un alza del 62.6% en el período. La producción avícola es una de las más afectadas por la devaluación del peso, dado que su principal costo de producción –maíz– se encuentra dolarizado.

El segmento lácteo sigue liderando la inflación alimentaria con un ajuste interanual del 93.7%, el cual estuvo liderado por el yogur firme (+102%) a pesar de que el producto está temporariamente exento de IVA. En este rubro el significativo ajuste de precios de la leche pagada al tambero –producto de la escasez del producto registrada en los últimos meses– se trasladó de manera directa a la góndola.

Vía: Valorsoja

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