Lechería

“La lechería argentina” tiene fuerza como para arrancar sola

Es una de las conclusiones de las 13º Jornadas Lecheras Nacionales. La condición: que la macroeconomía supere sus problemas.

La lechería argentina tiene fuerza como para arrancar sola… en tanto la macroeconomía no le juegue en contra. Expertos del sector debatieron este miércoles sobre las fortalezas y limitantes de la actividad en las 13° Jornadas Lecheras Nacionales, que se hicieron en la localidad cordobesa de Villa María. Recorrieron un abanico de temas que pasó, entre otros, por la particularidad de que en la Argentina todavía se consigue quien ordeñe las vacas, el estrés animal, cómo quebrar el estancamiento en la producción y cómo aprender -gratis- buenas prácticas para el tambo.

“La Argentina tiene características positivas únicas cuando la pones en comparación con el mundo, ya sea por el acceso a los recursos naturales, los tambos con escala y la posibilidad de producir a bajo costo. Pero, como contrapartida, tiene características restringidas por su macroeconomía que vulneran la sustentabilidad hacia el futuro”, resumió el ingeniero Hugo Quatrocchi, asesor y representante en el país de la International Farm Comparision Network, una red que recolecta y ofrece datos para la comparación del negocio lechero.

En esa mirada global pero enfocando el análisis desde lo local, Quatrocchi apuntó que los costos de mano de obra por litro en el país son comparables con Nueva Zelandia o Wisconsin (en Estados Unidos), pero señaló que eso se da con una baja productividad y gracias a que la mano de obra tiene aún un costo bajo, “como en el resto de Latinoamérica”. Y por eso advirtió que “la competitividad de la mano de obra en Argentina es cuanto menos frágil”.

Llama la atención que, sin ser un buen negocio, en el país el productor tenga a alguien que ordeñe su leche, a diferencia de lo que pasa en otros líderes del mercado lechero.

hay suficientes fortalezas lecheria que arranque sola

“Es mucho más fácil ordeñar vacas en otros países que en Argentina, es más fácil vivir en el campo en otros lugares, por lo tanto yo creo que eso no es una causa de nuestra situación actual, sino una consecuencia del entorno socioeconómico en el que los productores viven y se desempeñan. Definitivamente, cuando los niveles de educación de la mano de obra, entre otras cosas, no son los esperados para una performance muy alta, esto termina siendo una limitante, pero no es que en otros países les va mejor porque ordeña el dueño y nosotros no”, agregó el especialista en las jornadas organizadas por Todo Agro.

CONVICCIÓN Y PROYECCIÓN

Oportunidades y números se mezclan en el intento de comprender dónde está parada la lechería argentina y hacia qué lugar puede ir. Claramente es la suma de variables la que hace a la totalidad de la realidad en el tambo.

Quatrocchi fue concreto más allá de la lectura de cifras. “Tenemos que tener una ayuda de la macroeconomía argentina, porque, si eso se da, hay suficientes fortalezas en la lechería para que arranque sola”, sentenció.

Para el experto, hace falta poner el foco en la “convicción, el destino de la energía puesta en el trabajo y el orgullo”, porque se reconoce en cualquier destino que “los argentinos son maestros en operar negocios flexibles”.

Y la competitividad es la clave a futuro. Hay que empezar a superar las restricciones para lo que este especialista presentó como su conclusión, aprendida de un tambero de muchos años y generaciones de trabajo: “La tierra y las vacas siempre se van a mover hacia los mejores productores”.

ESTRÉS ANIMAL

En la secuencia de charlas se incluyeron una serie de tópicos fundamentales para el sector. Tomar buenas decisiones en el manejo, ser prolijos en el tambo y en la entrega de la materia prima tienen una consecuencia positiva para todo el sector, pero inicialmente en la economía de la empresa tambera.

Los problemas del estrés animal, desde el calor hasta el maltrato, se situaron en las palabras del asesor Mario Sirven, como temas fundamentales a la hora de perder producción.

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Del mismo modo, Mario Pol, experto en mastitis, aportó consejos para el tratamiento y para evitar contagios en los rodeos, pero sobre todo enfatizó la idea de entender que en el tambo hay que trabajar sabiendo que, como en el resto de la cadena, “hay consumidores mirando”.

FORRAJES Y ESCALA

El ingeniero Fernando Clemente, gerente de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, habló sobre la importancia de la calidad y el cuidado de los ensilados, teniendo siempre en cuenta que “el gran desafío es transformar a los forrajes en alimentos de calidad desde el principio del proceso”.

La incorporación de fibra a la alimentación es lo que define la posibilidad de esta expansión.  El heno de alfalfa es lo que revolucionó el caso en los ejemplos de éxito. Balances de minerales y el agua como ingrediente en la dieta de las vacas son elementos fundamentales a la hora de hacer la combinación de componentes.

Alejandro Castillo, profesional que pasó por el INTA Rafaela y la por la Universidad de California, destacó que “la escala explica la producción de leche de los principales sistemas en el mundo”.

Si bien puso de relieve la capacidad de los productores argentinos, que en los 90 superaron el límite de los 6.000 millones de litros y ahora, con muchos menos tambos, pueden seguir sosteniendo el margen, también advirtió que “hay una tendencia a estabilizarse”, con un promedio de 2.700 litros de leche por explotación, en una dinámica que resultó en un estancamiento que ya está por cumplir dos décadas.

“Si quiero crecer en la Argentina, tiene que ser por escala y producción por vaca”, por lo tanto la sustentabilidad tiene que combinar la economía, el ambiente y la sociedad, pero con cifras muy superiores a las actuales, afirmó.

Integrar la nutrición animal y la nutrición del suelo es una materia pendiente.

Vía: Agrofy News

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