martes, octubre 19, 2021

La ley de humedales es urgente

Los proyectos elevados para su tratamiento corresponden a casi todo el arco político, la mayoría buscan establecer los presupuestos mínimos para la conservación, protección y uso sustentable de los humedales.

La discusión por los humedales tomó estado público en la Argentina tras los graves incendios ocurridos hace unos meses en el Delta del Paraná. Estos incidentes no solo sirvieron de disparador para que se instale en la agenda la necesidad de sancionar una Ley de Humedales, sino también para lanzar acusaciones cruzadas entre ambientalistas, la política y el sector agropecuario, sobre las responsabilidades de los incendios.

Con más de diez años de debate en el Parlamento, también leyes que perdieron estado parlamentario, la ley de humedales está a la espera de nuevos avances en el Congreso.

A partir de la invasión de los carpinchos en terrenos de Nordelta (provincia de Buenos Aires), un emprendimiento emplazado sobre humedales, justamente, volvió a escena la importancia de un marco regulatorio para estos ecosistemas.

Desde el año pasado se viene agitando fuertemente la necesidad de sancionar la postergada Ley de Humedales. Con los incendios forestales en las primeras planas en 2020 y entrando ahora nuevamente en temporada de dichos siniestros, sumado al debate que instaló la población de carpinchos en el barrio de Nordelta, nuevamente se siente la presión de la sociedad.

Al respecto, este domingo, la doctora en geografía e investigadora Patricia Pintos, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en diálogo con Elisa Araujo del programa Nendo Dango, de Radio Universidad, expresó su opinión ya que formó parte de las reuniones de comisión que trataron el proyecto de ley sobre el marco regulatorio de los humedales argentinos.

La propuesta legislativa sobre humedales existe, infructuosamente, hace 10 años con dos proyectos anteriores que perdieron el estado parlamentario y el actual que, si bien recibió cierto impulso el año pasado a causa de la presión mediática por los incendios del Delta, su tratamiento se encuentra estancado en Diputados. Así lo explicó Pintos, quien participó de la comisión redactora del nuevo proyecto y destacó que «es muy superior de los otros dos que habían tenido estado parlamentario en el Senado» y que «costó mucho que tuviera dictamen en la Comisión de Ambiente y quedó detenida en la Comisión de Agricultura y Ganadería, llamativamente».

Para Pintos, «es una clara evidencia, que no pueda sortear la Comisión de Agricultura y Ganadería, de cómo juegan los lobby de las corporaciones como factores de presión en la sanción o no, de instrumentos legales de vital importancia«. Si bien, «Diputados tomó esa posta, pero meramente voluntarista porque si hubiera real vocación de tratar la ley hubiese tenido dictamen en el resto de las comisiones», subrayó la investigadora.

Paralelamente, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, según declaraciones recogidas por la agencia de noticias Télam, se encargó de asegurar que la «Ley de Humedales es parte de la agenda ambiental y de desarrollo sostenible del gobierno» y señaló la importancia de que el proyecto avance en el Congreso.

Por su parte, el ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, en declaraciones a radio La Red, consultado por el tema de los carpinchos en Nordelta, también habló sobre los incendios forestales y los factores climáticos que influyen así como las consecuencias de la acción del hombre. Sobre lo que concluyó que «el único camino a contemplar es la Ley de humedades, necesitamos controlar los humedales«.

No obstante, queda en meras intenciones con declaraciones políticamente correctas, lo que exige la ciudadanía es una acción concreta y rápida: que la ley avance en el tratamiento parlamentario. Aún queda por ser discutido el proyecto en las comisiones de Agricultura y Ganadería, Intereses Marítimos y Fluviales y Presupuesto y Hacienda. A fin de año, este proyecto perdería estado parlamentario, lo que significaría empezar nuevamente el proceso legislativo.

El INTA lleva adelante desde 2019, un Programa Nacional de inventario de humedales y de desarrollo de manuales de buenas prácticas. Foto: INTA.

La agenda medioambiental es de vital importancia mundialmente e implica una postura en concreto sobre la continuidad de una existencia digna y equilibrada entre la naturaleza y la humanidad.

«Tenemos que entender que no hablamos de ecosistemas, sino de ‘socio-ecosistemas’, donde se encuentra involucrada la actividad humana con la utilización de recursos naturales para las economías regionales. La producción agropecuaria, el transporte, la purificación de desechos, entre otros, hacen que en estos territorios se produzcan competencias, conflictos de intereses y tensiones como manifestación de la disputa por el uso de recursos naturales imprescindibles para la vida», según lo explicó José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA (Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria).

Las principales presiones sobre los humedales se relacionan con cambios en el uso del suelo, como las urbanizaciones, por ejemplo los proyectos inmobiliarios como el de Nordelta, puesto en discusión por estos días. Además, la deforestación, rellenos, alteraciones en el curso natural del agua, extracciones y contaminación. Muchos intereses económicos se ponen en juego y de ahí la dificultad de avanzar en una reglamentación sobre el tratamiento de humedales.

El desarrollo social y productivo no es necesariamente contrario al cuidado del medio ambiente, se trata de conjugar políticas productivas sustentables que armonicen y se adecuen al medio natural en el que se insertan. Por ello, el INTA lleva adelante desde 2019, un Programa Nacional de inventario de humedales y de desarrollo de manuales de buenas prácticas para «contribuir a la planificación y ordenamiento de los usos productivos de los humedales».

La importancia ambiental de los humedales radica en su valor como fuente de agua y biodiversidad, beneficiosa para el ecosistema y para la vida del hombre. Los desequilibrios que implican avanzar sobre la naturaleza sin considerar estos desajuste ambientales, significa sentenciar al fracaso nuestra capacidad se supervivencia en este planeta.

Vía: https://www.elagrario.com/

Con información de: https://www.infocampo.com.ar/

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