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La prohibición de dos hormiguicidas preocupa a los productores vitivinícolas

La prohibición de estos productos se debe a que los consideran “altamente tóxico” para las abejas y “muy tóxico” para aves, peces y organismos acuáticos. Los productores vitivinícolas muy preocupados.

Las hormigas podadoras constituyen un problema de creciente incidencia en los viñedos, sobre todos en aquellos con manejo orgánico. Las nuevas prácticas agrícolas y el desmonte de áreas con flora nativa, han incrementado la plaga. La defoliación completa de plantas que provocan es grave en viñedos jóvenes que confinan con un monte nativo o aquellos establecidos luego del desmonte de la vegetación autóctona, pero no se limita a ellos sino que también se observa en zonas con varios años de cultivo y plantas en plena producción.

Las hormigas son una plaga que preocupa, y mucho, a los productores vitivinícolas, es por ello que la prohibición, por parte del Senasa, de dos compuestos para combatirlas, activó la búsqueda urgente de sus reemplazos.

En concreto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) tomó dos decisiones: la prohibición del uso, importación y fraccionamiento del principio activo Clorpirifós (Resolución 414/2021) y la restricción del uso y comercialización de productos formulados a base de Fipronil (Resolución 425/2021). El primero se prohíbe completamente, mientras que el segundo, Fipronil, podrá usarse para tratamiento de semillas y cebo, pero no para suspensión concentrada ni como gránulos dispersables.

El Senasa indica que el clorpirifós es “altamente tóxico” para las abejas y “muy tóxico” para aves, peces y organismos acuáticos. Lo considera de clase II, es decir, un producto “moderadamente peligroso y nocivo”, aunque existen otras clasificaciones que lo señalan como altamente dañino, no sólo para insectos y animales, sino también para los seres humanos.

Según un análisis publicado en 2019 por la organización Pesticide Action Network, el clorpirifós está entre los 15 pesticidas más abundantes en los alimentos, y sus residuos se han detectado sobre todo en los cítricos. En concreto, el informe revela que el clorpirifós se encuentra en uno de cada cuatro pomelos y limones, así como en un tercio de las naranjas y mandarinas.

Patricia Folgarait, Investigadora Principal de Conicet y directora del Laboratorio Hormigas y Lenop (Plataforma de Servicios Biotecnológicos) de la Universidad Nacional de Quilmes, ha trabajado con productores vitivinícolas y entiende que para los productores esta prohibición es motivo de preocupación, aunque también señala que muchos productos de síntesis química terminan afectando a otros organismos, además de la plaga.

“En la vid, entiendo la necesidad y en algunos casos hasta la desesperación por parte de productores para controlar las hormigas, pero hay que pensar que muchos de estos productos generan perjuicios al ambiente. El suelo no es un sustrato inerte que sostiene la planta, y creo que poco a poco el productor argentino se concientiza de ello”, afirmó esta especialista.

Cómo reemplazarlos

Norberto Arias, director de Agrochem Consultores, explica que existen alternativas, aunque muchas son menos efectivas. De todas maneras, agrega que se podría utilizar productos de tipo biológico. En referencia a esto, explicó: “Hay un hongo, Beauveria bassiana, que controla la hormiga, y también hay desarrollos iniciales de Beauveria bassiana con Trichoderma harzianum, para controlar a la hormiga y matar el hongo”. Se debe aclarar que las hormigas cortadoras no se alimentan de las hojas, sino de un hongo que obtienen a partir de las hojas cortadas.

Folgarait trabaja con la empresa mendocina Qualab, desde la cual están en proceso de certificar un producto en base a microorganismos que atacan a la hormiga y a su alimento. “Como son plagas tan numerosas, inteligentes y difíciles de controlar, hay que utilizar varios frentes. En el laboratorio llevamos 15 años de estudio y ahora estamos registrando el producto en el Senasa”, comentó.

La lucha contra esta plaga sigue siendo muy difícil, y Folgarait explica que, aún descubriendo varios métodos para combatirlas va a ser muy difícil evitar que ataquen las vides de forma definitiva. “Son animales muy inteligentes, frente a un problema que afecta la sanidad de la colonia toman medidas como la mudanza del nido”, argumentó.

Vía:https://www.elagrario.com/

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