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La sequía lleva cuatro meses y ya es la peor en 44 años

La sequía en la pampa húmeda para el campo ya se ubica como la peor de los últimos 44 años, considerando las lluvias registradas en los últimos cuatro meses. Luego de una situación totalmente opuesta, con inundaciones que hacían temer una menor superficie sembrada y una caída en la producción por los excesos hídricos, en noviembre pasado las precipitaciones se cortaron de manera abrupta.

Según se desprende del análisis de imágenes de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA), en los últimos cuatro meses se registraron entre 100 y 400 milímetros menos respecto de lo normal para el promedio de lluvias caídas desde 1973. En ese período, clave para la siembra y el desarrollo del maíz y de la soja, las lluvias suelen estar entre los 450 y los 550 milímetros. “Estamos ante una anomalía fortísima, muy generalizada”, dijo Germán Heinzenknecht, meteorólogo de CCA.

VIDEO: Sequía de soja en Entre Ríos

En soja, ahora la cosecha quedaría en 47 millones de toneladas, 10,5 millones de toneladas menos respecto del ciclo pasado. Sumando la soja, el maíz y otros cultivos, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) estimó en unos US$4350 millones la pérdida económica.

Según registros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), hay lugares de la pampa húmeda que en lo que va del año llovió hasta un 87,5% menos versus el promedio histórico (ese organismo considera el promedio 1961/2000). A modo de ejemplo, en Marcos Juárez, en plena zona agrícola del país, desde el 1° de enero hubo 22,4 milímetros, 156 milímetros menos respecto de lo esperado con el promedio histórico.

Las lluvias desde noviembre pasado están entre 100 y 400 mm menos respecto del promedio de una serie desde 1973.

En Rosario, desde enero llovió 26,1 milímetros, un 85% menos de lo que se podía aguardar para la época. En Río Cuarto, con 56,2 milímetros hasta el momento, allí están con un déficit de 148 milímetros versus el promedio histórico. En tanto, entre otros ejemplos, en la provincia de Buenos Aires en 9 de Julio llevan, según el INTA, 79,4 milímetros, lo que representa una merma del 62,9% con respecto a lo histórico.

Mira también: Por la sequía, la cosecha de soja sería la menor en cinco años

“Los productores están con la esperanza de lluvias, pero llevamos más de 50 días sin precipitaciones”, expresó desde Sanford, en el sur de Santa Fe, Alejandro Giorgi, técnico de Agricultores Federados Argentinos (AFA). En esa región, según describió, “la situación está muy complicada” por la merma de las precipitaciones. La soja de primera, de fechas de siembra de octubre, puede tener una merma del 15% en el rendimiento, “siempre que haya una lluvia pronto”. En tanto, lo que es la soja de segunda, implantada tras la cosecha del trigo, la pérdida puede estar en el 30/40 por ciento.

En primera persona

En la zona de Sanford se prevé menores rindes tanto en soja de primera como de segunda Crédito: Marcelo Manera
Guillermo Di Rino, productor de la zona de Bigand, también en el sur de Santa Fe, explicó que en las zonas que antes estuvieron con una inundación temporaria y luego sembró con una napa más alta, la soja ahora afectada por la sequía podría bajar su rinde en un 25% frente a rendimientos que suelen estar en 35 quintales por hectárea.

En la zona de Sanford se prevé menores rindes tanto en soja de primera como de segunda. Crédito: Marcelo Manera

Peor es el panorama para los lotes más altos o de menor aptitud productiva. Para esos lotes las pérdidas podrían aproximarse al 50 por ciento, dijo.

La última lluvia general, con unos 50 mm, fue para Navidad y después el comportamiento de las precipitaciones fue muy heterogéneo, con lugares de 20 mm y otros, a escasos kilómetros, con nada de lluvias. “Por la sequía, además, en la zona todo el maíz de segunda está en un 90 por ciento liquidado en la zona. Creció hasta 1,10 metros y ahí se paró”, expresó el productor.

“Veníamos muy bien en esta zona”, se lamenta Gerardo Lorenzetti, otro productor, que trabaja unas 137 hectáreas.

Para Lorenzetti, la suerte de los cultivos está prácticamente definida, con pérdidas de un 30 a 40% para la soja que en una condición normal tendrían que rendir entre 32 y 35 quintales. “Hay lugares donde el rinde va a ser de 20 quintales”, apuntó el productor. Lorenzetti tiene en cuenta que, por la sequía, la soja está subiendo (como se informa por separado). Sin embargo, no tiene soja “vieja” para vender y la cosecha nueva se viene magra.

Comparación

Al comparar con la sequía de 2008/9 Heinzenknecht explica que mientras la actual campaña, cuando comenzó en octubre pasado, estaba bien de agua e inclusive con importantes excesos en algunas zonas, en el ciclo 2008/2009 gran parte de la región productiva ya venía con graves problemas de falta de agua. Vale recordar que inclusive la seca de 2008/2009 provocó la mortandad de miles de cabezas de ganado en el norte de Santa Fe y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

De todos modos, cuando se ve el déficit de lluvias de los últimos cuatro meses versus su promedio, tomando las imágenes de CCA, el especialista resalta el mal momento actual en materia de lluvias.

El maíz detuvo su crecimiento por la sequía. Crédito: Marcelo Manera

Cambio de paradigma para el mercado sojero argentino

De toda la harina y aceite de soja que los países importan, Argentina provee la mitad de los volúmenes. Si de un mes a otro las expectativas de producción de nuestro país caen casi un 20%, está claro que ello será suficiente para desatar inquietud en los mercados del mundo.
Efectivamente, las estimaciones de GEA/Bolsa de Comercio de Rosario se ajustaron fuertemente en baja como consecuencia del déficit de humedad que azotó al cultivo durante el ciclo productivo 2017/18. Ya desde diciembre, lluvias por debajo de lo normal han forzado dejar fuera de los planteos 800.000 hectáreas, respecto a las intenciones iniciales del sector productivo. Así, de 18,8 millones de hectáreas que planeaban implantarse, sólo se lograron cubrir 18,0 millones.
La situación hídrica no se normalizó a lo largo de los dos meses siguientes, con lo que al menor hectareaje sembrado se le suma el abandono de 700.000 hectáreas que no cumplen las condiciones mínimas para su cosecha. Con ello, apenas 17,3 millones de hectáreas de soja serán efectivamente cosechadas en Argentina, la superficie más baja en casi una década.
Por supuesto, los rindes también sufrirán una merma a consecuencia de la falta de lluvias. Hoy el promedio a nivel nacional arroja 26,8 quintales por hectárea, la productividad más baja en cinco años. Como resultado de lo anterior, la estimación de producción nacional cae a 46,5 millones de toneladas, más de 10 millones por debajo del año pasado y 15% abajo del promedio de los últimos cinco años.

Fuente: BAE Negocios, Bolsa de Comercio de Rosario, La Nación.

Una Respuesta

  1. Entonces. Así, de 18,8 millones de hectáreas que planeaban implantarse, sólo se lograron cubrir 18,0 millones. La diferencia 800.000 hectáreas, respecto a las intenciones iniciales del sector productivo? eso no es nada.. vaya

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