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La sequía prolongada y los incendios forestales arremeten contra la ganadería y plantas nativas

La sequía prolongada y los incendios provocan irreversibles pérdidas en grandes cultivos de verano y producciones regionales, un daño adicional en la producción ganadera.

Los incendios de pastizales y bosques provocan la disminución de los niveles de infiltración y retención de agua en el suelo y producen una pérdida del carbono almacenado en la vegetación y del carbono y nitrógeno en las capas superficiales del suelo. Estas pérdidas pueden demorar más de una década en ser recuperadas. La ganadería como el entorno de vegetación nativa sufren las consecuencias que pueden derivar de una sequía prolongada.

Con el incendio aumenta la producción de carbón superficial y almacenado bajo tierra y se modifican los flujos gaseosos, la liberación del carbono (CO2) y de partículas (cenizas) a la atmósfera y al agua. Mucho del material liberado precipita o escurre hacia los cursos o cuerpos de agua y provoca cambios en las concentraciones de nutrientes, la carga de sedimentos, el contenido de carbono y la concentración de metales. Es por todo esto que los incendios en humedales, como los que están ocurriendo en las islas del río Paraná y el río Salado, impactan negativamente sobre la calidad del agua

La combinación de sequía prolongada y los incendios forestales que afectan a diferentes regiones productivas del país está generando, además de irreversibles pérdidas en grandes cultivos de verano y producciones regionales, un daño adicional en la producción ganadera.

Pero, además, el avance de las llamas sobre forestaciones nativas de provincias como Misiones y Corrientes, amenazan dramáticamente la población de aves y especies autóctonas.

«La situación del bosque paranaense es crítica, si no re pensamos nuestro desarrollo la situación se podrá cada vez peor.

Cada vez que se produce un incendio se pierde humedad, vegetación y esto hace que al año siguiente se vuelva a repetir la situación. Ante el alto índice de incendios forestales, se está perdiendo monte implantado y nativo que no se recuperará y además animales en extinción», afirmó el director ejecutivo del Instituto Misionero de Biodiversidad, Emanuel Grassi. Y agregó: «Los incendios hacen que se pierda el corredor biológico de los bosques nativos».

Ayer, por ejemplo, el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, recorrió la selva paranaense junto al ministro de Ecología y Recursos Renovables, Víctor Kreimer.

Allí se reunieron con bomberos voluntarios y brigadistas.

En tanto, el impacto en la cadena de producción ganadera es consecuencia de la necesidad de muchos productores de sacar de manera anticipada de las zonas afectadas al ganado en pie, lo que acelera los calendarios de subastas que ponen presión en el mercado con una oferta abundante, lo que determina una baja en los precios de algunas categorías.

Lechería También el sector de la lechería y de la cría está en alerta. La falta de pasturas y la ola de calor atentan contra la reproducción del ganado vacuno, una situación que afecta principalmente a los pequeños productores.

Ante este complejo escenario, los gobernadores de Entre Ríos, Chaco, Corrientes, Santa Fe y Misiones avanzaban en la declaración de la emergencia agropecuaria para aliviar, fundamentalmente, la carga impositiva de los productores, a la vez que favorecen una serie de líneas de créditos para el sector.
Por caso, en las últimas horas el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, se reunió con las entidades del agro locales, ante quienes adelantó que se decretará la emergencia agropecuaria pero que se la redactará minuciosamente para «no afectar a aquellos que puedan tener acceso a créditos ya que una declaración de carácter general puede dañar la estructura de financiamiento».

«Acordamos que, para el miércoles entrante, cómo máximo, tener redactado el texto diferenciando lo que es la producción agrícola de la ganadera», dijo el mandatario tras la reunión. Detalló que en lo que respecta a la agricultura se estima que son cerca de 30 mil las hectáreas afectadas, en algunos cultivos, «pero que no se extiende a todo el núcleo productivo».

Respecto a la ganadería, Capitanich aseguró que además de ser una superficie más extensa, esta actividad tiene una multiplicidad de productores de distintos tamaños. «Tenemos que analizar muchos detalles y ver las cabezas de ganado afectadas» aseveró y mencionó entre éstos la emergencia por distintos focos ígneos que se producen en la provincia. Según el Senasa, en la provincia hay cerca de 2,4 millones de cabezas de ganado.

El impacto por la sequía llevó, además, a que la delegación Córdoba de la Mesa de Enlace pidiera al Gobierno nacional eliminar las retenciones a los exportadores, como una de las señales que necesita el campo en este grave momento.

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