viernes, enero 28, 2022

La susceptibilidad de la cadena ganadera en Argentina

Con precios altos por la falta de oferta, los principales consultores mundiales aseguran que durante el año entrante habrán ganadores y perdedores en función de la elasticidad que presente cada país.

Argentina produjo en 2020 unas 3,17 millones de toneladas de carne, de las cuáles se exportaron 900.700 toneladas, el 75% a China. Este año, en los primeros tres meses -antes de cinco meses de limitaciones y prohibiciones a las exportaciones- China se mantuvo como el principal destino, con 109.000 toneladas, seguido por Israel con 11.000 toneladas y Chile con 8.300.

Sin embargo, a nivel del mercado interno argentino, que consume el 70% de la producción de carne, ese perfil de consumidor aún no está instalado. “Son algunos mercados internacionales los que exigen estándares ambientales, por ahora los compradores argentinos no piden eso

Los años de pandemia y de Peste Porcina Africana han generado, a nivel internacional, que la regla en toda la cadena cárnica sea la incertidumbre y la inestabilidad. Pese a la indiscutida necesidad del correcto funcionamiento de los sistemas agroalimentarios, uno de los desafíos que se le presenta a cada país de cara a futuro es tomar medidas que permitan que las cadenas de alimentos sean resistentes y resilientes tanto para los fenómenos conocidos como el COVID-19 como también otras variables como fenómenos meteorológicos extremos, enfermedades, plagas de plantas y animales, entre otros.

En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), han advertido que choques impredecibles a los sistemas agroalimentarios a nivel mundial podrían generar subas en el precio de los alimentos en 845 millones de dólares sólo si se interrumpe el transporte, pudiendo ser aún mayor si los suministros escasearan, entre otros horizontes aún más pesimistas.

Actualmente, toda la producción de alimentos es muy susceptible tanto a condiciones climáticas y sanitarias como así también a aumentos en los precios mundiales que perjudican sustantivamente la producción. Un ejemplo de esto último se presentó recientemente cuando, atentos a la suba del precio de los cereales, productores porcinos de China inundaron el mercado de carne de cerdo deprimiendo los precios de éste tipo de carne y retrasando aún más la recuperación de esta industria que viene desde hace años buscando estabilizarse.

Los aumentos en los costos de los insumos como alimentación animal, transporte, mano de obra y energía estarán a la orden del día.

De acuerdo a lo que la FAO analizó en su último informe, los sistemas agroganaderos de los países deberían buscar alcanzar una estabilidad y mecanismos propios que permitan autorregularse y evitar que las condiciones permanentemente cambiantes a nivel internacional generen tanta conmoción. La resiliencia de cada sistema, según el informe de la FAO, se consigue a través de la diversificación de fuentes de insumos, tipos de producción, mercados, transporte y cadenas de suministro.

En este sentido, la Organización tomó como ejemplo la significativa dependencia que Brasil tiene para con China, destino al cual envía aproximadamente el 60% de sus exportaciones y, de surgir problemas con sus socio comercial, la economía y la producción interna tambalearía y por ende también el stock a escala internacional. Esto esta visto, actualmente, por la situación en torno a las restricciones que China le impuso a Brasil por requisitos sanitarios que devino en una caída de la producción de Brasil, un aumento de precios por la falta de oferta mundial, entre otros.

Estas condiciones adversas que la FAO presenta como desafíos de cara a futuro son, de acuerdo a al consultora holandesa Rabobank, situaciones que se podrían presentar durante el año que viene. Según Rabobank las cadenas ganaderas, en específico, tendrán que estar a la altura de un contexto desafiante en el que los aumentos en los costos de los insumos como alimentación animal, transporte, mano de obra y energía estarán a la orden del día. A su vez, potenciales cambios en torno a la situación sanitaria en diferentes mercados tales como cuarentenas estrictas por la nueva variante de coronavirus, también es de esperarse que afecten de lleno a la demanda. Las previsiones pesimistas de parte de Rabobank se conjugarán, además, con crecientes demandas de sostenibilidad ambiental y bioseguridad.

Con estas condiciones que tienden a restringir la oferta, Rabobank asegura que los precios de la proteína animal se mantendrán firmes en 2022 en términos generales principalmente por la sólida demanda y las limitaciones en la oferta. El consultor Justin Sherrard de Animal Protein aseguró a Poultry Site que «los productores de proteínas animales deberán centrarse en las oportunidades que crean las interrupciones en el mercado en lugar de verlas como riesgos comerciales».

La demanda de carne vacuna, según el informe de la consultora, «se mantendrá firme» pero la de la carne aviar presentará oscilaciones en función de la recuperación del stock de carne de cerdo de China y la demanda internacional de este tipo de carne. La recuperación de la carne de cerdo, en tanto, será «lenta» ya que se la PPA se mantiene activa no sólo en China sino también en Filipinas, Indonesia, Corea del Sur e India.

A nivel local, en tanto, la Argentina tendrá la oportunidad de acuerdo a lo que evaluó al Bolsa de Rosario de aprovechar la escasez de oferta de carne de cerdo al mercado chino cuyos precios vienen mejorando por la necesidad de cubrir la demanda de este suministro y se espera que, para fines de enero del año entrante cuando el gigante asiático celebra el Año Nuevo Lunar la demanda hacia nuestro país de carne de cerdo llegue a un punto alto.

Por otro lado, la carne vacuna también tendría oportunidad de crecer a nivel internacional ya que los precios que China está ofertando son un 20% más altos interanualmente por las restricciones al ingreso de productos cárnicos brasileros luego de la detección de un caso de vaca loca atípico y la escasez de proteína animal que durante los últimos años viene castigando a China. Sin las exportaciones de Brasil ni las de Australia, proveedor con el que mantiene una disputa diplomática por la inhabilitación de plantas exportadoras, es de esperarse que la demanda de carne vacuna argentina crezca.

Resta aguardar cómo la cartera agropecuaria nacional manejará la agenda del potencialmente convulsionado año que se viene en el que, si bien el contexto internacional es favorable, sus condiciones variables requieren de estrategias claras. Tomando las observaciones de la FAO, la idea de reposar en mercados puntuales podría no ser una buena idea y devenir en desajustes internos dadas las oscilaciones que vaticina Rabobank. Lo cierto es que durante el año entrante deberá primar el diálogo y la flexibilidad para lograr acuerdos que permitan capitalizar las oportunidades del contexto internacional sin ir en detrimento del mercado interno.

Vía: https://www.elagrario.com/

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