Lechería

Leches vegetales: ¿desde cuándo se puede ordeñar a la soja?

Los especialistas aclaran el equívoco que genera el uso del término para denominar a productos extraídos de la soja, el coco o las almendras.

En los últimos años, los cambios en los hábitos alimenticios de buena parte de la población dieron lugar a nuevas tendencias y a grandes oportunidades aprovechadas por los genios del marketing. Una muestra de ello es la multiplicación de las leches.

El blanco néctar ya no es potestad únicamente de las madres de mamíferos, ahora también la soja, las almendras, el coco y otros productos vegetales son mágicamente ordeñados por la industria.

Al respecto, el ingeniero agrónomo Rubén Bonafina, gerente de la asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apimel), es categórico: “La leche es lo que producen los mamíferos para alimentar a sus crías. Hoy, a varias cosas le llaman leche porque tienen un color blanquecino, pero no son leche. Lo que venden como leche de soja para consumo del público es una bebida que le dicen leche para ganar público”.

La receta para la obtención de las llamadas leches vegetales es simple: se procesa la materia prima y se la hierve en agua durante varios minutos. El resultado es un líquido con las propiedades nutricionales propias del producto en cuestión, al que se le suelen agregar nutrientes, pero, según los especialistas, nunca se llega a los niveles de calorías y hierro que aportan las leches de origen animal, es decir, la leche.

Desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) brindan una definición técnica sobre el tema: “Según el Código Alimentario Argentino, Ley N° 18284 y su decreto Reglamentario, en el Capítulo VIII, define ‘leche’ al producto obtenido por el ordeño de la vaca lechera o proveniente de otros mamíferos, casos en los cuales se denominará con el nombre de la especie productora, por ejemplo: leche de cabra, leche de oveja, etc”.

En cuanto a los nuevos usos del término, la Anmat afirma que “vulgarmente suele utilizarse el término ‘leche’ para mencionar líquidos obtenidos por prensado de algunos frutos o vegetales, frutas secas, etc., que nada tienen que ver con el producto genuino y que en algún caso pueden confundir al consumidor, que le puede atribuir propiedades que no contienen por el simple hecho de la mala utilización del término leche”.

Luego, el organismo remarca: “Cabe destacar la importancia de denominar a los alimentos por su verdadera naturaleza a los fines de no provocar engaño, respetando los derechos de los consumidores y las indicaciones del Código Alimentario Argentino”.

En Europa, por ejemplo, las denominaciones de “leche” o “queso” no pueden utilizarse en productos de origen vegetal, ya que están reservadas a los alimentos de origen animal, según un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

“A efectos de la comercialización y de la publicidad, la normativa [de la Unión Europea] reserva en principio exclusivamente la denominación ‘leche’ a la leche de origen animal“, explicó en un comunicado el organismo.

Tras estas definiciones, el debate queda claro como el agua, pero nunca tan rico como la leche.

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