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domingo, abril 18, 2021
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Mejoran la estructura y fertilidad con desechos avícolas

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En una provincia de Argentina mejoran la calidad del suelo con estiércol de pollo está compuesto por cáscaras de arroz, aserrín o residuos de virutas de pino o eucalipto.

Entre Ríos es la principal provincia avícola de Argentina y está bien posicionada por su enorme contribución a los mercados internos y externos.

Por otro lado, los desechos de las granjas de producción intensiva son un problema para la industria. En este caso, un equipo de expertos del INTA analizó el impacto del estiércol de pollo como enmienda orgánica al suelo agrícola. Emmanuel Gabioud, investigador del INTAParaná en EntreRíos, explica: “El estiércol de pollo está compuesto por cáscaras de arroz, aserrín o residuos de virutas de pino o eucalipto, además de restos de comida, plumas y excrementos de aves”. Investigue esta cuestión.

Debido a su alto contenido nutricional, el estiércol de pollo ha sido históricamente utilizado por los productores agrícolas locales como una enmienda orgánica para satisfacer las necesidades nutricionales de varios cultivos y pastos.

El fósforo es una fuente muy importante de fósforo además de otros nutrientes. Por tanto, para los expertos, esta es «una oportunidad para recuperarse del reciclaje, y esta es otra opción para reducir la degradación del suelo agrícola y mejorar la fertilidad del suelo en el corto plazo». Esta sinergia reduce el riesgo de diferentes componentes del entorno agrícola.

En esta línea, Gabioud agregó: “Luego de aplicarle un tratamiento térmico o de compostaje, para reducir el contenido de microorganismos y el riesgo potencial de transmisión de enfermedades, puede ser utilizada para mejorar la fertilidad física de lotes agrícolas degradados”.

“En nuestras investigaciones, documentamos claramente los efectos benéficos que puede promover la aplicación tanto de cama de pollo como de yeso, una enmienda química de generación regional y su combinación”, especificó en referencia, particularmente, en la modificación de las condiciones físicas del suelo como la estructura del suelo y el movimiento de agua.

“Los suelos limosos de la costa del Paraná tienen tendencia a compactarse, bajo siembra directa generan estructuras laminares superficiales que limitan la infiltración de agua y favorecen el escurrimiento superficial”, explicó Gabioud.

Fertilizar con residuos, una oportunidad

Un ensayo del INTA realizado durante dos años, con cuatro momentos de muestreo, mostró un incremento significativo del carbono en el suelo en los primeros cinco centímetros de profundidad.

Las muestras fueron tomadas antes de la aplicación de las enmiendas, otro luego de la aplicación de las enmiendas y antes de la implantación de un cultivo de soja, un tercero luego de la cosecha de soja y antes de la implantación de maíz y, por último, luego de la cosecha del maíz.

“Luego de 20 meses de la aplicación de 7,5 toneladas por hectárea de cama de pollo, se registró un incremento del 20,5 % del carbono en el suelo, respecto a nivel inicial”, señaló Gabioud.

“En los primeros dos meses de aplicación de cama de pollo no se registraron cambios en el suelo, pero luego de un año de uso hubo notables mejoras”, expresó el especialista del INTA. Asimismo, detalló que, al cabo de veinte meses, se registró una disminución de cinco centímetros en el espesor de la estructura laminar (inicialmente tenía un espesor de 10 centímetros) con el agregado de cama de pollo sola o combinada con yeso, con incrementos de una estructura granular favorable para el ingreso de agua.

La investigación se enmarca en la búsqueda de estrategias a corto plazo para la regeneración estructural de suelos agrícolas. La aplicación de cama de pollo en superficie mostró una mejora significativa de materia orgánica en suelo y otras mejoras físicas asociadas en la porosidad, la estabilidad de la estructura y la resistencia a la compactación.

Estas propiedades físicas mostraron cambios favorables en el corto plazo y, si persisten en el tiempo, podrían promover mejoras en la productividad del suelo y la dinámica del agua y nutrientes.

“Este estudio nos permitió comprender mejor la evolución de la estructura en suelos limosos bajo siembra directa, especialmente en los centímetros superiores que controlan la infiltración de agua y la erosión hídrica”, dijo Gabioud quien ponderó la posibilidad de regenerar la estructura del suelo a corto plazo y promover la gestión sostenible del suelo bajo agricultura continua.

En la actualidad, el equipo del INTA Paraná analiza los datos de parámetros químicos y físico-químicos que permitirán complementar la información hasta ahora relevada. Además, se comenzaron a realizar ensayos tendientes a evaluar otras formas de acondicionamiento de la cama de pollo, como el pelletizado.

Asimismo, junto con profesionales del INTA Concepción del Uruguay elaboran un documento de recomendaciones para el almacenamiento y uso agronómico de cama de pollo. En este sentido, junto a la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos se avanza en un proyecto para caracterización de residuos en granjas y selección de parámetros analíticos guía para regular el uso agronómico en suelos de la provincia.

Vía: https://bcrnews.com.ar/

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