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Pérdidas millonarias en el agro argentino por la erosión hídrica

El suelo es un recurso natural valioso que realiza funciones ecosistémicas esenciales, y proporciona bienes y servicios ambientales tales como alimento, fijación  de carbono, regulación del agua y provisión de hábitat a seres vivos, el cual  se encuentra sometido a una creciente presión medioambiental, provocada principalmente por la actividad humana ligada a usos agrícolas, forestales o mineros.

Todas estas actividades están dañando la capacidad del suelo para continuar prestando sus servicios. Son numerosas las consecuencias de un mal manejo del suelo que repercuten directamente degradándolo; entre éstas se destacan la erosión, la compactación, la salinidad, el encostramiento y la disminución de fertilidad.

El aumento de la población y la mayor demanda de alimentos ponen en riesgo la conservación de los recursos naturales, y sumado el uso inadecuado de los mismos produce su degradación, generando una disminución de la productividad de los suelos debido a la pérdida de nutrientes, a su deterioro físico, a la pérdida de profundidad y en casos extremos es la pérdida total del suelo” afectando de esta manera la salud de los ecosistemas.

Según estudios realizado por investigadores el Instituto de Suelos del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA Castelar, La pérdida de suelo es el principal problema que compromete la sustentabilidad de todos los sistemas productivos del país, con un impacto económico sobre la productividad de los cultivos estimado en US$ 29,9 M anualmente. Esta pérdida, calculada para soja, maíz y trigo, es acumulativa.

Sin embargo, además de la pérdida de rendimiento de los cultivos, la erosión provoca otros costos que “no son valorizados en números” y que corresponden a “costos ambientales” debido a la pérdida o disminución de los servicios ecosistémicos que brindan los suelos.

La tasa media de erosión hídrica actual en el área de cultivos agrícolas de Argentina, equivale a 3,91 t/ha/año. En tal sentido, se toma como referencia para toda el área agrícola una densidad aparente media de 1,2 t/m3 -valor considerado para región Pampeana-, por lo que esta tasa se correspondería con la pérdida de una capa de 0,33 milímetros de suelo por año.

Mapa de la erosión hídrica en el país que surge del estudio del Instituto de Suelos del INTA

Respecto a la actitud de los productores sobre la erosión hídrica y la necesidad de adoptar técnicas de control, el estudio realizado por Gil et al. (2008) concluye que una amplia mayoría declara reconocer la presencia del problema de erosión a nivel regional, en tanto que una menor proporción de productores reconoce que podría ocurrir u ocurre en su predio. También se encuentra una baja adopción de prácticas conservacionistas, cuya utilidad el productor aún no reconoce. Estas conclusiones son de gran relevancia para orientar el diseño de políticas dirigidas a fomentar la conservación de los suelos. La firme persistencia de la mayoría de los productores a no aplicar prácticas de conservación de suelo por considerarlas innecesarias, es posiblemente el obstáculo de mayor importancia para su adopción, mayor que los costos o cualquier otro argumento.

El ordenamiento territorial, aparece como el instrumento de planificación apto para lograr los múltiples objetivos involucrados en el desarrollo sustentable, considerando sus dimensiones productivas, económicas y sociales. De esta manera poner atención a objetivos de corto, mediano y largo plazo que básicamente consisten en minimizar la erosión, controlar procesos de inundación, de contaminación, o recuperar productividad y funciones de los ecosistemas.

Ing. Agr. Bóveda Martin A.

CONSERVAGRO

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