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jueves, marzo 4, 2021
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Protectores del ganado

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El Pastor de Maremma es un perro de raza de origen italiano, que era utilizado para proteger al hombre de osos y lobos. En la actualidad, se utilizan especialmente para defender rebaños de ovejas y para cuidarlas de ataques animales.

Estos perros son de carácter obediente y fácil de manejar, cuentan con una gran inteligencia que les permite ser fáciles de entrenar para proteger a las ovejas.

Son considerados como una gran alternativa en los establecimientos de grandes superficies en la Patagonia, donde las pérdidas por puma, zorro colorado, gato montés, perros salvajes, y demás son muy marcadas. Cada vez más productores los elijen ya que, debido a la extensión del territorio, no pueden seguir el rastro de las ovejas y con los perros se sienten asegurados.

Actualmente, productores ovinos del sur de Buenos Aires están comenzando a implementarlos en sus campos debido al aumento poblacional del puma.

Modo de vida del perro protector de ganado

El Pastor de Maremma pasa a ser parte del rebaño de ovejas y vive con ellas en todo momento. Reconoce a la majada como su familia y se comporta como una oveja más, no rodea ni arrea; sólo vigila, recorre y protege. No tiene contacto con las personas, más que con el encargado o la persona que maneja la majada para alimentarlos una vez por semana aproximadamente y ellos mismos se autoabastecen.

¿Cómo trabaja?

Los perros se manejan por dominio de territorio y un gran olfato. Para proteger a las ovejas, recorren grandes kilómetros por donde se movilizan las mismas, delimitan cuadros y dejan su rastro. Luego orinan el cuadro para marcar que les pertenece ese territorio. Por las noches lo recorren.

Su conducta de protección se expresa como una respuesta instantánea en la que el perro que se aparta de la majada, se interpone entre las ovejas/chivas y la amenaza, emitiéndole ladridos. En caso de que el depredador se acerque, ahí ataca. De hecho, se observó que hasta en algunos casos, por instinto y por su gran olfato, reconoce a las ovejas abichadas e intenta curarlas, siempre y cuando la oveja se deje. Por eso es importante en la educación del perro la confianza con su rebaño.

Experiencias del cachorro cuando llega al campo

El cachorro puede trabajar a partir de los 3 meses de edad. Antes de que llegue al campo hay que avisar a los vecinos de su presencia y advertirlos sobre el uso de veneno contra zorros, que resulta fatal para el perro, y/o de trampas para zorro o puma que lo lastimarían. Se le debe colocar un collar con un contacto telefónico por si se pierde. También hay que advertir a los vecinos para que no lo alimenten, que lo ahuyenten de regreso a su majada o avisen al dueño. Se recomienda indicar la presencia de perros cuidando las ovejas mediante carteles en los alambrados de rutas o caminos vecinales.

Los perros de trabajo del campo deben permanecer atados durante el primer día de contacto entre el nuevo cachorro y las ovejas para que no interfieran; luego es recomendable que los perros de trabajo y el cachorro socialicen entre sí. El cachorro no debe permanecer entre personas y niños ya que el apego a la casa es contraproducente. Tiene que convivir 2 ó 3 días a corral con su grupo de ovejas, para que lo reconozcan y lo incorporen a su conjunto. El cachorro se tiene que adaptar a su nueva familia y las ovejas al perro. Luego se suelta en un potrero con ese grupo y el resto de las ovejas del campo durante una semana
para luego salir a potreros más grandes.

Durante este tiempo se lo alimenta a diario para afianzar el vínculo con quien va a manejar al perro. Es necesario que el
perro responda al nombre para poder agarrarlo en caso que sea necesario.

Entre los 5 y los 12 meses tienden a jugar con la hacienda, lo cual consiste en correr a los animales, lamerlos, morderlos y
voltearlos al piso. La respuesta ante el juego del perro es diferente según la categoría: la vida de los corderos está en riesgo, mientras que las ovejas corren y/o pueden enfrentarlos; por su parte los carneros los enfrentan y los golpean. Para corregir este comportamiento se limita el movimiento del cachorro mediante  un peso colgado del collar que impide que corra libremente  prestando atención a posibles enredos o ahorque que puede sufrir con los alambres. A medida que crecen aumentan su radio de recorrido, atravesando alambrados y campos vecinos. A veces suele suceder que puedan instalarse temporalmente con otra majada vecina.

Alimentación

Los primeros 30 días hay que alimentar al cachorro en el campo diariamente. Hay que llamarlo por su
nombre y hacerle unas caricias. Luego, se deja un comedero de autoconsumo que esté cercado o del otro lado del alambre
para que las ovejas no se coman el alimento del cachorro. Tanto en cachorros como en adultos es recomendable utilizar
un alimento de mediana a buena calidad, con 25-30% de proteína y menos del 20% de grasa. Entre los 45 días y los 12 meses de edad el perro incrementará su consumo de 400 a 800 gramos de balanceado por día. Hay que retirar los ovinos muertos en el campo para que no se acostumbren a comerlos.

Reproducción

Salvo que el objetivo del productor sea la cría de esta raza, se recomienda la castración de machos y hembras; en ambos sexos el resultado es igualmente efectivo con la ventaja de que no abandonan la majada durante el celo. Los mejores resultados se observan en las líneas puras y con cachorros que provengan de padre y madre que trabajen con ganado, por lo cual al momento de adquirir un perro o de reproducir las hembras es recomendable la pureza racial.

La pubertad se alcanza entre los 6 y los 15 meses. Hay que evitar que la hembra se preñe en el 1º celo ya que se encuentra en crecimiento. Hay que encerrar la hembra en un lugar amplio, seguro, con agua y comida. Considerar que una perra alzada atrae perros vagabundos y jaurías. Si se decide el apareamiento hay que evitar el parentesco entre perros. La camada suele ser de 7 o más cachorros.

Entrenamiento

El proceso de entrenamiento de cachorros para la protección del rebaño se denomina “impronta”. Se debe observar con atención el comportamiento de los cachorros y seleccionarlos ya que no todos sirven como perros protectores.
La impronta consta de dos etapas, una desde la parición de la perra hasta el final de la lactancia (45 días) que se realiza en un galpón con ovejas; y otra de socialización con los ovinos o caprinos donde cada perro es aislado con un lote de ovejas por al menos 45 días.
Luego de este período se encuentra en condiciones de ir al campo con su familia de ovejas.

Consideraciones finales

Esta práctica de control de depredadores requiere de una supervisión diaria y constante, lo cual garantiza su
buen funcionamiento y permite corregir errores. Es indispensable que la persona que decida adquirir un perro protector esté convencida de que la herramienta va a funcionar de la mano de quien estará a cargo del cachorro y reciba entrenamiento sobre el manejo. Al perro hay que apoyarlo con otros métodos de control de depredadores que no lo dañen y brindarle la seguridad y confianza para que sea un gran aliado en el campo.

Fuentes: Inta, InfoCampo

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