Anuncio
domingo, marzo 7, 2021
Inicio Agricultura Plaga de la Carpocapsa

Plaga de la Carpocapsa

Anuncio

La Carpocapsa (Cydia pomonella), también conocida con el nombre de gusano o polilla de la pera y la manzana, es la principal plaga del manzano, peral, nogal y membrillero. El insecto, pertenece al grupo de polillas y produce daños irreversibles sobre la fruta debido a que las larvas se alimentan en el interior de la misma alcanzando las semillas.

En nuestro país, es una plaga presente bajo control oficial, que no sólo provoca pérdidas directas sobre la economía regional (cantidad y calidad de fruta, incremento de costos para su control, etc), sino que también impone limitaciones para el acceso a nuevos mercados.

Los daños en la fruta, se visualizan en un comienzo como un orificio rodeado por una especie de  “aserrín” característico en la parte externa del fruto. Este es muy pequeño y de color claro cuando la larva hace pocos días que ha penetrado el fruto y se va haciendo más voluminoso y más oscuro a medida que la larva va creciendo. Su incidencia constituye una de las principales limitaciones en la cantidad y calidad de la fruta obtenida.

Descripción y ciclo biológico

Los insectos son animales de sangre fría, que no pueden regular su temperatura corporal y por lo tanto su desarrollo depende principalmente de la acumulación de temperatura.
Por tal motivo, la carpocapsa puede tener tres generaciones y excepcionalmente una cuarta (Especie polivoltina), dependiendo de las condiciones climáticas tales como la temperatura y el fotoperiodo.
Es un insecto de metamorfosis completa que atraviesa en su vida por cuatro estados: huevo, larva, pupa o crisálida y adulto.

Carpocapsa pasa el invierno en diapausa, como larva de último estadio, protegida dentro de gruesos capullos debajo de la corteza, en el suelo, en grietas de postes y puntales, en las maderas de los cajones o bins, en bolsas de arpillera, en restos de fruta, en quebraderos de nuez o incluso en las paredes de los edificios utilizados para el empaque y almacenamiento de la misma.

Entre fines de agosto y principios de septiembre, con el incremento de la temperatura, las larvas reanudan su desarrollo para transformarse en pupa y luego en adultos que darán origen a la primera generación.
Cuando el macho y la hembra adulta maduran sexualmente se produce la cópula. La hembra fecundada ovipone en la superficie del fruto o en hojas o ramas cercanas  en donde deposita los huevos. Las larvas eclosionadas de estos huevos, buscan los frutos y en cuestión de minutos o unas pocas horas perforan la epidermis (cáscara) y penetran en el fruto. Luego de atravesar la epidermis, la larva construye una cámara en espiral donde muda del primero al segundo estadio. Seguidamente, desarrolla una galería en la pulpa que generalmente se dirige en forma recta hacia las semillas, en el corazón del fruto.

La entrada en el fruto se puede producir por distintos lugares de su superficie, por la zona peduncular o por la zona calicinal. Esta última vía de entrada es especialmente elegida en perales debido a la dureza de algunos de los componentes de las células de la epidermis de éstos frutos.

Una vez que las larvas alcanzan la semilla se alimentan de su contenido rico en hidratos de carbono y lípidos.
Luego de 20 a 30 días de desarrollo en el interior del fruto, la larva madura abandona el fruto por el mismo orificio de entrada o por otro construido en ese momento. Una vez fuera del fruto, la larva llega al quinto estadio larval teje un capullo de seda en un lugar protegido del tronco del árbol, encontrándose lista para pasar al siguiente estado de pupa o crisálida durante el cual se formara su nuevo cuerpo de adulto. Posteriormente, emergen los adultos que iniciarán un nuevo ciclo.

Las larvas realizan galerías al interior de los frutos, lo que implica un daño estético y de calidad que impide la comercialización de la fruta fresca afectada, provocando pérdidas económicas tanto en la etapa de producción como en el empaque y el almacenamiento

Vigilancia

Conforme al Sistema de Cuadrícula Oficial de SENASA, las actividades de vigilancia fitosanitaria implementadas a través de la instalación de la red de trampeo oficial, constituye una herramienta que permite a los productores disponer de información para determinar la presencia y distribución de la plaga y poder definir los momentos oportunos de control de la plaga. El análisis de la información obtenida de la red de trampeo oficial, permite delimitar zonas de riesgo sanitarias en función de la densidad de la plaga, constituyendo además una base de información para los Protocolos de Exportación.

Control

Los productores son los responsables del control de la plaga, y de ejecutar todas las acciones necesarias para llevarlo a cabo.

Los Subprogramas en las distintas regiones emiten alertas fitosanitarias para que los productores realicen los controles fitosanitarios contra la plaga, en los momentos oportunos para lograr un control mas eficiente.

El PNSC promueve las medidas de control fitosanitario a través del uso de técnicas de control sustentable a través de Manejo integrado de Plagas (MIP), fomentando la utilización de la Técnica de Confusión Sexual (TCS), el uso de insecticidas de bajo impacto ambiental y la implementación de prácticas culturales.

El Senasa es el responsable de ejecutar las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad animal y vegetal y verificar el cumplimiento de la normativa vigente en la materia. A  tal fin se realizan acciones de fiscalización del cumplimiento de las actividades de control de la plaga realizadas por parte de los productores.

Fuente: Senasa

- Advertisement -
Anuncio

Para leer

Anuncio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Relacionados

- Advertisement -