Agricultura Ambiente Crisis hídrica

Plantaciones forestales en el control de excesos hídricos

 El pasado 22 de marzo se conmemoro el día mundial del agua con el fin de difundir la importancia del agua dulce en el mundo.

 Según la Organización de las Naciones Unidas, aproximadamente el 80% de tierras cultivadas en el mundo son de secano y responsables del 60% de la producción agrícola mundial. El 20% restante de superficie cultivada es de regadío y produce cerca del 40% de la producción. Un uso eficiente y controlado del agua es esencial para mejorar las prácticas agronómicas y emplear de forma justa cada recurso. Mejorar la gestión del agua es la clave para conservarla.

 En Argentina existen ciclos de 10 a 12 años se producen períodos de mínimas y máximas de lluvias; unas y otras tienen sus efectos negativos en la evolución de la actividad agropecuaria (Galetti, 2014).

Ilustración 1: campaña agrícola 2018-2019 en Chaco-Arg.

 En algunas zonas del país existen áreas rurales y urbanas que han sido afectadas por excedentes hídricos en distinto grado, según las características locales, en cuanto a su ubicación en las cuencas y la cercanía con vías naturales o artifíciales de escurrimiento. Esto, genera consecuencias tales como disminución de área productiva, fuerte presión de enfermedades, falta de piso durante época de cosecha, disminución en la producción y disminución de calidad de granos cosechados.

 Esta condición de anegamiento está determinada por el clima, características del suelo, características de la cuenca, cambio en la vegetación y monocultivo. Para poder hacerle frente a esta situación es indispensable realizar prácticas que permitan mejorar la infiltración, conducir el escurrimiento, mejorar el drenaje y aumentar el consumo.

 Para mitigar o remediar zonas agrícolas inundadas, la forestación con especies apropiadas, es una alternativa factible de llevar a cabo.

 Algunos árboles como pinos y eucaliptos interceptan en el follaje hasta el 30 % del total de lluvias moderadas, disminuyendo el escurrimiento superficial (Galetti, 2014).

Los árboles, son muy importantes en la evaporación del agua subterránea constituyendo un sistema de bombeo natural. Este, disminuye el flujo superficial después de cada lluvia, dado el poder de retención de los bosques; otro efecto es que mantiene un nivel freático relativamente deprimido en toda la región, aumentando la capacidad de infiltración, esto funcionaría como un pulmón que permitiría retener mayor cantidad de agua en el subsuelo durante la lluvia. Es así como con las plantaciones forestales se podrían disminuir problemas de exceso de escurrimiento superficial, erosión e inundaciones en zonas bajas de la cuenca, evitando así problemas mencionados anteriormente.

Ilustración 2: Forestacion de eucaliptos

 Existen otras acciones que podrían combinarse con esta práctica para disminuir problemas vinculados al anegamiento en zonas rurales como, sistematización de excesos hídricos de lotes, creación de lagunas retardantes en la cuenca, monitoreo de cultivo más frecuentes, entre otros. Lo importante es que seamos conscientes de los problemas existentes y que pensemos en posibles soluciones no solo tranqueras adentro sino actuando en conjunto a nivel cuenca.

Ing. Agr. Micaela Fernandez Bedini.
Info.conservagro@gmail.com
www.conservagro.com

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