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lunes, abril 19, 2021
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Polémica por el regreso del fracking a Vaca Muerta

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Pisando al medio ambiente: luego de 40 días de inactividad, en mayo se reinició la actividad de manera incipiente. Pero en junio se prevén más de 200 fracturas, lo que reaviva la polémica.

Vaca Muerta volvió hacer fracking a lo largo de mayo con 28 fracturas. Pero para junio se prevén entre 200 y 250 más. El ministro Matías Kulfas señaló que las autoridades nacionales seguían viendo un “altísimo potencial” en el lugar y en su cuestionado método de producción y extracción, el fracking.  Dos factores inciden en la situación previa: el parate general de la economía —con la consiguiente baja de la demanda de combustibles— y la crisis del sector petrolero previa a la decisión de la cuarentena.

¿Que es el fracking?

El fracking es una técnica para extraer gas natural de yacimientos no convencionales. Se trata de explotar el gas acumulado en los poros y fisuras de ciertas rocas sedimentarias estratificadas de grano fino o muy fino, generalmente pizarras o margas, cuya poca permeabilidad impide el movimiento del gas a zonas de más fácil extracción. Para ello es necesario realizar cientos de pozos ocupando amplias áreas (la separación entre ellos ronda entre 0,6 a 2 km) e inyectar en ellos millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico para extraerlo. (Se sabe que hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos).

A pumping unit in the West Texas oilfield. Crude Oil and Natural Gas are extracted using these machines.

La polémica en Vaca Muerta

A eso se suma una suerte de disenso dentro del gobierno sobre qué es lo más oportuno a la hora de elegir estratégicamente como medio de producción de petróleo, si el fracking o la producción tradicional y gran cantidad de internas en la conducción del área energética a nivel nacional que complicaban el panorama. 

Se activaron cuatro equipos de perforación, en un contexto de polémicas, Vaca Muerta en funcionamiento es para el ambientalismo, objeto de debates (que habitualmente se transforman en discusiones y peleas). Y también lo fue cuando el yacimiento estuvo detenido por la cuarentena. En ese momento, el ministro del área, Juan Cabandié habló de contaminación “alarmante” en el área, lo que motivó respuestas enérgicas de legisladores neuquinos. 

Lo cierto es que hasta hoy, Vaca Muerta aparece más bien como un yacimiento productor más de polémicas (todas relevantes) que de gas y de petróleo. ¿Cuál es la dirección que debe tomar el desarrollo energético argentino? ¿Se debe regular o limitar o aún prohibir su actividad? María M. Di Paola, directora de investigaciones de FARN respondió algunas preguntas al respecto.

El gobierno lanza línea de crédito para cooperativas de trabajo a tasa subsidiada de 18% La especialista explica que “Vaca Muerta es, en magnitud, entre los yacimientos que requieren de la técnica de fractura hidráulica —o “fracking”— para efectivizar una extracción, el segundo de gas no convencional y el cuarto de petróleo no convencional a nivel mundial. Muchas veces se lo promociona como “la solución” a los problemas para la generación de divisas en la Argentina; esto es, tanto para responder a una balanza comercial deficitaria como para el repago de una deuda externa que estos últimos años se incrementó a pasos agigantados, hasta el punto de alcanzar el 90% del PBI nacional”.

Costos y beneficios. Los ambientalistas se preguntan si tiene sentido la inversión y el daño sobre la naturaleza en función del rédito actual del lugar. Di Paola dice “el punto es qué tan realista es esta promesa y, sobre todo, cuál sería su costo, en términos ambientales y sociales, pero también económicos.

FARN denunció los impactos de la explotación de combustibles fósiles en general, y del fracking en particular, en numerosas oportunidades. Entre sus efectos negativos se incluyen la contaminación de aire por la liberación de compuestos orgánicos volátiles; la contaminación de aguas y suelos principalmente a causa de derrames y por mal manejo de residuos en basureros o de residuos de alta toxicidad; el excesivo consumo de agua que significa la técnica de fractura hidráulica; el incremento en la frecuencia de terremotos; la falta de información acerca del cóctel de químicos utilizados; y la lista sigue”.

Cabe decir que la cuestión de residuos fue uno de los temas que señaló Juan Cabandié.  La posición del FARN, no es la del gobierno, de todos modos. “A raíz de las incertidumbres que despertaron los sismos en Vaca Muerta, en mayo de 2019 FARN realizó un pedido de acceso a la información pública a la Subsecretaría de Ambiente de la Provincia de Neuquén, para así conocer el rol de este organismo en torno a la actividad sísmica, y la información vinculada con su control.

La respuesta no nos sorprendió; según la Subsecretaría, en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) no se prevén impactos relacionados con la etapa de fractura hidráulica de pozos no convencionales por cambios en la geología del subsuelo o sismicidad; tampoco presenta información de las operadoras respecto de desvíos ambientales de ese tipo luego de realizadas las fracturas hidráulicas. Por el contrario, remarca que la sismicidad inducida no ha sido un tema de estudio específico del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental”, explica la especialista. 

Vaca Muerta, paralizada: hubo cero fracturas en abril Enfatiza en que “explotar Vaca Muerta representa la violación de los compromisos asumidos por la Argentina en materia climática a nivel internacional.

Por ejemplo, el Acuerdo de París, por el que la reducción de emisiones GEI debería ser una prioridad en nuestra matriz productiva. Lejos de eso, la explotación de Vaca Muerta implicaría, para el año 2050, cuadruplicar las emisiones de GEI a nivel nacional. Y hay otras violaciones, como la del derecho a la consulta previa, libre e informada de las comunidades originarias de la zona explotada”. Algo que a su juicio no mejoraría con el barril local de petróleo. “a pesar de todas las dificultades tanto ambientales como sociales vinculadas al yacimiento, el 19 de mayo último se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 488/2020, que establece medidas varias para el sector hidrocarburífero frente a la caída de la demanda que produjo la pandemia provocada por la COVID-19 y el desplome de los precios internacionales del petróleo —dice Di Paola—.

Las medidas establecidas tienen por objetivo mantener el autoabastecimiento energético a escala nacional, así como sostener la actividad y la mano de obra asociadas a la industria hidrocarburífera al mismo nivel de 2019, para lo que se establece el precio del barril de petróleo en 45 USD, en un intento por evitar una merma pronunciada en la recaudación de las provincias que basan sus ingresos en las regalías petroleras.

Vale mencionar que el precio de equilibrio para cubrir los costos de la extracción mediante fracking en Vaca Muerta se encuentra entre los 35 y los 40 USD.  La medida reaviva el debate en torno a los riesgos de basar el crecimiento económico en la extracción de fósiles, lo que profundiza nuestra dependencia de precios fijados en los mercados externos y hace que, ante un colapso del precio internacional como el acontecido recientemente, salvar las empresas requiera necesariamente de una acción significativa por parte del Gobierno. Empresas que, dicho sea de paso, ya recibían subsidios para avanzar con la extracción de ese yacimiento”.  

Este próximo 5 de junio será el Día del Medio Ambiente. Será el primero en cuarentena para gran parte del país. Pero no inicia la saga de “días del ambiente” en recesión. La situación quizás sea la oportunidad para pensar un sistema productivo diferente. “la crisis económica llevará a la búsqueda del máximo aprovechamiento de la capacidad instalada con el fin de evitar un mayor impacto en el empleo y el consumo, así como a nuevos intentos para fomentar las inversiones, lo que en muchos países se traduce, entre otros aspectos, en una significativa flexibilización de la normativa ambiental vigente.

En esta línea, sostener el actual modelo dependiente de combustibles fósiles puede parecer parte de la solución a corto plazo y en el largo plazo, también. Sin embargo, deben tenerse en cuenta el costo social y ambiental de sostener el modelo de extracción y consumo que, en gran medida, nos condujo a esta crisis sanitaria sin precedentes que ahora, a su vez, afecta de manera drástica la economía. Aprovechar la oportunidad para comenzar a plantear y debatir una transición energética limpia, justa e inclusiva es, una vez superada la emergencia, nuestra única alternativa”, sostiene Di Paola. 

Vía: perfil

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