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Polémica por los impactos de la agroindustria de la soja en Brasil

Denuncian, además, que los cultivos de soja afectan a las comunidades locales “violando sus derechos humanos”.

La importación de soja cultivada en la Amazonía y la sabana tropical de El Cerrado, dos biomasas con las mayores tasas de deforestación de Brasil, ha aumentado un 75 % entre enero y julio de este año en Europa, siendo España el segundo importador de este producto, denuncian organizaciones ecologistas.

La denuncia la hacen las organizaciones Ecologistas en Acción y Rainforest Foundation Norway en el marco de la campaña #AparcaLaSoja, tras una investigación documental que recogen en dos vídeos los testimonios de personas afectadas por los impactos de la agroindustria de la soja en Brasil.

Aumento de las importaciones de soja de Brasil

Los afectados señalan en las imágenes como infractores a las empresas multinacionales Bunge y Cargill, que compran la soja en las regiones devastadas de la Amazonía y El Cerrado y que son, a su vez, los principales proveedores de soja en el mercado europeo.

“Todo lo que está sucediendo en Brasil tiene sangre indígena, de sangre de mujeres, de niños, jóvenes y ancianos. Y si nosotros no cuidamos este ecosistema, el bosque atlántico de El Cerrado, en la Amazonía brasileña, todos vamos a sufrir una gran sequía”, asegura una de las mujeres.

Sostiene que “los países del primer mundo tienen sangre indígena en sus manos, porque son los que compran y financian estas empresas”.

El trabajo de investigación se ha realizado en la época en la que se realizan las “queimadas”, incendios provocados para extender el cultivo de soja y pastizales para la industria cárnica, según un comunicado de Ecologistas en Acción.

Agroindustria y consumo

La investigación pretende llamar la atención sobre la responsabilidad de la agroindustria en el incremento de los incendios forestales y la violencia contra las comunidades locales.

Impactos que se incrementan con la acaparación ilegal de tierras, la contaminación del agua y la erosión del suelo, así como la pérdida de biodiversidad, sobre todo en regiones devastadas de la Amazonía y El Cerrado, que son, además, los principales proveedores de soja en el mercado europeo, según EA.

Según cifras de la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), la exportación de soja a la Unión Europea (UE) de enero a julio de este año ha aumentado un 75 % en comparación con los mismos meses de 2019, mientras la importación de torta de soja aumentó un 2,23 %.

España es el segundo importador de soja brasileña

Por otra parte, señala EA, un estudio publicado en la revista Science recoge que al menos el 20 % de la exportación de soja a la UE está relacionada con el uso ilegal de la tierra, así como el 17 % de la exportación de carne vacuna.

EA señala como agravantes de la la situación, al desmantelamiento de las políticas de protección ambiental y el apoyo gubernamental a la agroindustria.

Violación de los derechos humanos de las comunidades locales

Denuncian, además, que los cultivos de soja afectan a las comunidades locales “violando sus derechos humanos”. La expansión de la frontera de la soja ha supuesto un aumento de la violencia, con 1.833 casos en 2019, según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), un 23 % más que en 2018.

Por ello, señalan que la demanda de las organizaciones contra el Gobierno español, entre ellas EA, recogen además del incumplimiento de las obligaciones climáticas, los impactos de las políticas comerciales y acciones en el exterior.

“Es incoherente que el Gobierno español trámite la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y, al mismo tiempo, impulse la firma de un acuerdo comercial con los países del Mercosur que agravaría la deforestación y la emergencia climática”, concluye EA.

Vía: EFEverde

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