lunes, enero 24, 2022

¿Por qué hay que beber agua cuando se consume alcohol?

En estos tiempos de brindis y festejos, si optamos por tomar alcohol, debemos hacerlo de manera consciente, asegurándonos que la diversión no se convierta en un “mal trago”. ¿Sabías la relación que existe entre el consumo de alcohol y el tomar agua?.

El malestar que se siente a menudo después de una noche de excesos alcohólicos hace que uno se arrepienta de no haber puesto freno a las copas cuando estaba a tiempo.

El origen de todo está en que el alcohol produce deshidratación, es decir la pérdida de líquidos y sales minerales. Aunque a veces ni nos demos cuenta, las idas y venidas al baño son continuas cuando se está bebiendo.

Es así por el efecto diurético que tiene. Eso conlleva una pérdida de fluidos que no solo despoja al cuerpo de electrolitos básicos para su buen funcionamiento, sino que empeora los síntomas de la resaca. Por ese motivo, hidratarse es especialmente necesario cuando se bebe alcohol.

Uno de los elementos esenciales para prevenir la ingesta inadecuada y peligrosa de alcohol es el consumo de agua. Los especialistas coinciden en que el agua ayuda a mantenerse hidratado y a proteger el cerebro. ‘Es fundamental tomar agua en abundancia durante el día, pero también entre copa y copa para evitar la deshidratación. El agua ayuda al cuerpo a procesar el alcohol que consumimos’, comenta Dolores Castelli, directora de HR and S&R para Southern Latam.

Tal es la importancia de esta temática y de concientizar sobre el consumo responsable, que Pernod Ricard lanzó #DrinkMoreWater, una campaña global que invita a los jóvenes adultos a “beber más… agua”. El objetivo es generar impacto en este segmento: que entiendan que no hay diversión en beber alcohol en exceso, prevenirlos sobre los riesgos del consumo excesivo de alcohol, y capacitarlos para que tomen las decisiones correctas por sí mismos gracias a la colaboración entre pares. Se les pide especialmente a los más jóvenes que «tomen más agua» porque el agua ayuda a reducir el consumo nocivo de alcohol.

¿Qué es la deshidratación silenciosa?

Los médicos explican que es importante mantenerse hidratado, sobre todo si se consume alcohol, para evitar la ‘deshidratación silenciosa’. Al beber alcohol creemos que nos hidratamos, pero el alcohol tiene efectos diuréticos que promueven la pérdida de líquidos y sales minerales y causan la deshidratación. Se recomienda tomar agua antes, después e, idealmente, entre copa y copa.

“Beber más agua es entonces una buena manera de abordar la problemática del consumo excesivo de alcohol y los riesgos que ella conlleva, al mismo tiempo que genera un hábito fácil de incorporar. Hidratarse continuamente durante la noche ayuda a diluir el alcohol presente en la sangre y permite al hígado sintetizarlo” comentan los especialistas. También contribuye a reducir el riesgo de migrañas, a limitar las famosas resacas y, sobre todo, a limitar la pérdida de control y otros comportamientos de riesgo relacionados con la embriaguez.

Por último, el alcohol al volante es un verdadero problema que se incrementa en época de fiestas. Desde la Federación Internacional del Automóvil (FIA) explican que el riesgo de tener un siniestro vial aumenta considerablemente cuando se superan los 0,04 gr/dl (gramos por décima de litro) de alcohol en sangre. Entonces, si vamos a conducir, no debemos consumir bebidas alcohólicas para mantenernos lúcidos en todo momento.

Mucha gente bebe con la mentalidad de que las calorías líquidas «no cuentan», pero eso no es para nada cierto. Las bebidas alcohólicas varían según la cantidad que te sirves, el contenido de alcohol de la bebida y la cantidad de carbohidratos (típicamente en forma de azúcar) que contiene. Los ejemplos de una porción son: 12 onzas (355 mililitros) de cerveza, 5 onzas (148 mililitros) de vino y 1,5 onzas (44 mililitros) de bebidas alcohólicas destiladas. Una porción de alcohol tiene entre 100 y 150 calorías, pero estos valores no incluyen los ingredientes azucarados o de alto contenido calórico que suelen venir con los cócteles o bebidas festivas. Por ejemplo, un vaso de ponche de huevo, un martini de bastón de caramelo o un vaso de sangría pueden tener 250 calorías o más por una sola porción.

Vía: https://docsalud.com/

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