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Retenciones, Ley de Semillas y desafíos del agro

En una extensa entrevista con BCR News, repasó los hitos del 2019 de la compañía y marcó cuales serían los desafíos pendientes en Argentina y el mundo.

El CEO de Bioceres, Federico Trucco, cree que el hecho de que el país no cuente con una Ley de Semillas es una frustración, que se precisan soluciones más creativas a los problemas fiscales del sector público y que la sustentabilidad y el medio ambiente es el debate del presente que atraviesa a todas las industrias.



Siendo el flamante presidente de la Cámara Argentina de Biotecnología, ¿cuál es el próximo objetivo?

El objetivo de la Cámara desde sus orígenes fue constituir un interlocutor entre sector de la biotecnología y el ámbito público. La inquietud surgió del anterior ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, en diálogo con distintos empresarios de la industria.

Es una cámara que no persigue un interés sectorial, por eso hay un ecosistema de participantes bastante diverso, que tiene como factor común la utilización de la biotecnología en sus distintos procesos, en la industria farmacéutica, en la agroalimenticia, en temas que hacen a las energías renovables, y algunas industrias conexas.

Lo que buscó el anterior directorio de la Cámara fue hacer una renovación generacional para que algunos miembros más jóvenes tomemos las riendas, y también el sector de la agroindustria pase a tener la posición de la presidencia de la cámara que hasta el momento había sido ejercida fundamentalmente por nuestros socios del lado de la salud.

¿Ya tuvieron contacto con el nuevo gobierno nacional?


Si. Primero, hemos dejado que las autoridades tomen posesión de sus cargos. La idea es comenzar un diálogo, entender qué impronta le quieren dar a la gestión y compartir con ellos nuestra visión de lo que el sector puede contribuir al desarrollo del país.

Inicialmente, concretar una reunión con el ministro de Ciencia y Tecnología antes de fin de año, y después ya en el 2020 poder interiorizarnos más en los planes de otros miembros del gabinete para poder establecer una agenda de trabajo conjunta.

Este año naufragó una vez más, la Ley de Semillas, ¿es un paso hacia atrás?

Yo veo el tema de la Ley de Semillas con una enorme frustración, porque es algo que nos está costando mucho más de lo que a priori debería. Poder tener una ley sana que promueva la inversión en algo que es tan estratégico para un país agrícola como el nuestro es clave.

Espero que podamos tener un diálogo productivo en ese sentido con las nuevas autoridades, y también lograr los consensos necesarios con los distintos participantes de la cadena para poder tener una política que respete la propiedad intelectual y que al mismo tiempo sea práctica en su implementación.

Soy cauto pero optimista respecto a nuestras posibilidades, y espero que podamos tener un diálogo fructífero en ese sentido.


Pero este año estuvo muy cerca de votarse…

Se avanzó, se llegó a un dictamen de comisión, que hace mucho que no se lograba, que desde mi punto de vista era imperfecto; te diría más, prefería que se mantenga la vieja ley a avanzar con la propuesta que había logrado el dictamen de comisión. Creo que lo que tenemos que tener como principio rector es que lo que busca la ley es nivelar para arriba y no para abajo, y que de alguna forma se respete la propiedad intelectual.

Como industria nos parece central que exista la protección a la propiedad intelectual para poder justificar la inversión, y creemos que esa inversión tiene un altísimo repago para el productor y para todos los miembros de la cadena porque debería mejorar la rentabilidad punta a punta, y eso es un poco lo que buscamos comunicar. La Ley de Semillas tiene como tema central cómo regulamos el uso propio en cultivos autógamos donde hoy hay un alto nivel de evasión de regalías, y creo que eso tiene que ser el foco de toda ley.

El dictamen, en ese sentido, era bastante imperfecto, y esperamos que en los próximos meses y a lo largo de la administración actual podamos resolverlo definitivamente.

¿Cuál es tu visión respecto a las retenciones?


Mi opinión obviamente no es positiva. Creo que todo impuesto que vaya sobre el ingreso de una actividad productiva que además está ligada a la exportación que es tan importante en la generación de divisas, no es positivo. En ese sentido, hubiese esperado alguna solución un poco más creativa a los temas que necesitamos resolver del punto de vista fiscal. No obstante, de esto, uno entiende las dificultades del gobierno, no es necio en ese sentido, y busca sentarse a dialogar para encontrar soluciones superadoras, pero no creo que las retenciones sean una solución inteligente a los problemas que enfrenta nuestro país hacia adelante.


Enfocándonos en Bioceres, han conseguido este año algunos hitos importantes, como lo es haber concluido el proceso de salida a Wall Street, ¿cómo evolucionó eso?

El 2019 fue un año un tanto turbulento, pero positivo en el sentido en que la compañía hoy está listada, que la acción tuvo un recorrido interesante. Esto no quiere decir que no haya sido inmune a los vaivenes de nuestra economía, que a partir de agosto se sintieron fuertemente; pero estamos muy satisfechos de haber podido lograr algo en lo que trabajamos mucho y que por distintos motivos se nos fue postergando en el tiempo, y gran parte de nuestras oportunidades hacia adelante las podemos empezar a soñar y construir a partir de esta herramienta, que no es un fin en sí mismo sino una forma de tratar de financiar el crecimiento más competitiva.



En la medida que la compañía se vuelve global reduce el riesgo Argentino, ¿ese es uno de los objetivos?

Yo creo que por definición una compañía global tiende a tener un riesgo diversificado, y creemos que eso puede ocurrir, pero el proceso de la globalización nuestro no está dominado por tratar de des-argentinizar nuestra empresa, sino que está dominado por la oportunidad que genera el mundo a las tecnologías que aquí desarrollamos.

La gran parte de la competitividad de nuestra propuesta de valor tiene que ver con la utilización de ventajas competitivas que tenemos en Argentina, desde el talento de nuestros investigadores a un sistema regulatorio moderno que nos permite llegar con eficiencia a la utilización de recursos a productos que pensamos son relevantes en el mundo, no solamente a nivel local.

Eso es lo que motiva e incentiva el proceso de globalización que como compañía queremos hacer. Hay un proceso colateral a eso que es diversificar los ingresos y ser percibidos desde el punto de vista de nuestra rentabilidad como una compañía menos liada a la macroeconomía local, pero no es ese aspecto per se, el que alguna manera nos genera el norte en el proceso de globalización.

La aprobación de sus eventos biotecnológicos en diferentes países también avanzó.

Este año, desde el punto de vista de las aprobaciones internacionales, estuvo muy positivo, particularmente la de EEUU, para un mercado que es el principal de soja a nivel mundial. Nos queda pendiente a nivel de Latinoamérica, Uruguay y Bolivia, son países en donde teníamos procesos bastante avanzados, y esperamos que prontamente se puedan destrabar; y después a nivel de mercado internacionales, China es una de las aprobaciones más significativa en lo que hace al cultivo de soja en particular, porque es el gran demandante de este grano. Esto nos queda pendiente para 2020.

Pero China no usa cultivos transgénicos en su producción propia.

A la fecha no hay cultivos genéticamente modificados en soja en China, y lo que hay en otros cultivos todavía no es a escala y es experimental. Si creo que China va a permitir el uso de la biotecnología para mantener sus niveles de producción o acrecentarlos, cuando pueda tener tecnología propia con un alto grado de competitividad, cosa que está empezando a ocurrir.

Hoy hay desarrollos chinos que empiezan a llegar a Latinoamérica, Argentina el año pasado probó la primera soja genéticamente modificada de China, un evento que tiene tolerancia a herbicidas, hay tecnología con tolerancia a insectos en la lista de espera de procesos aprobatorios locales. Yo creo que China va a ser un actor crecientemente importante, en el mundo de la biotecnología agrícola. Lo va a ser en el nivel internacional, particularmente en Latinoamérica, a medida que también vencen algunas patentes en lo que hace a la protección de cultivos, y cuando eso ocurra, creo que su mercado va a empezar a abrirse para producción de cultivos genéticamente modificados.

El mundo reclama cada vez más sustentabilidad en los procesos productivos, una industria amigable con el medio ambiente, ¿crees que ese es el debate del futuro?

Es el debate del presente. Hay un tsunami de preocupación respecto a temas ambientales que cruza todas las industrias. El agro en ese sentido no es la excepción.

Hay dos grandes tendencias que mueven la preocupación de la humanidad: por un lado, la preservación del planeta, y por otro lado, el cuidado de la salud, a medida que tenemos poblaciones cada vez más longevas.

En esos dos desafíos que generan cambio también existen enormes oportunidades, y creo que en ese sentido Argentina tiene un rol protagónico que cumplir. Recordemos que somos un país líder en agricultura de conservación. Nosotros empezamos con la siembra directa en forma temprana y hoy somos el país que tiene mayor penetración a nivel mundial de una técnica que busca esencialmente preservar un recurso ambiental como el suelo.

Creo que lo que estamos haciendo a nivel de biotecnología de segunda generación que busca preservar el agua, mejorar la utilización de los nutrientes, minimizar la exposición de productos químicos en el proceso productivo, sin regresar a las prácticas del pasado, en el sentido de mantener los altos niveles de productividad.

La solución de los problemas ambientales no es volver a la agricultura de hace 100 años, sino incorporar la ciencia moderna para preservar los recursos y de esa manera lograr un alto nivel de sostenibilidad. Ahí Argentina puede ser protagonista. Es algo donde el sector del agro tiene que empezar a construir comunicación hacia el consumidor.

Nosotros tenemos que contar mejor lo que hacemos y lo que pensamos hacer hacia adelante para tener una construcción más armoniosa de la relación entre el mundo de la producción y el mundo del ciudadano urbano que está muy preocupado por estos temas.



Fuente: BCR News

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