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Se viene la revolución industrial en la agricultura

Seguramente los rostros de las vacas nos parecen todos iguales, pero para la inteligencia artificial (IA), no lo son. La tecnología de reconocimiento facial bovino permite, a través de cámaras inteligentes, identificar rasgos faciales de cada vaca.

Conectado a un software de aprendizaje automático, el sistema combina el reconocimiento facial con la información sobre alimentación y consumo de agua, monitoreo de comportamiento y enfermedades. A través de algoritmos busca anticipar problemas y alertar al productor a través de una aplicación en su smartphone, para tomar acciones correctivas que permitan mejorar la productividad, sanidad y bienestar animal.

La cuarta revolución industrial (4RI), está comenzando a cambiar la forma en que cada actor agropecuario, desde una familia de productores hasta un jugador global, produce alimentos y productos relacionados. La expansión de las llamadas ocho tecnologías esenciales —entre las que se incluyen IA, blockchain, drones e internet de las cosas— en la industria, genera mejoras en los rindes, disminuciones de costos y reducciones en el impacto ambiental.

Sebastián Azagra, socio de la consultora PwC Argentina, que brinda asesoramiento y soluciones en negocios para empresas, destaca en este sentido que “a fin de no desperdiciar recursos, o evitar desaprovechar oportunidades, el enfoque apropiado para estos desafíos requiere que las compañías definan su rol en el mundo digitalizado de los agronegocios, para luego identificar y desarrollar el sistema adecuado de capacidades. No podemos saber exactamente cómo será el mundo en 2030, pero las megatendencias existentes indican un aumento de la población mundial (principalmente dentro de grandes ciudades), sumado a fenómenos de impacto climático y desastres naturales, mayor demanda de agua dulce, escasez de tierra cultivable y otros recursos naturales y océanos con sobrepesca, sobrecalentamiento y aumento del nivel de sus aguas. Este escenario puede parecer desmoralizador, pero con el enfoque correcto, el sector agropecuario puede dar respuesta a los desafíos y, Argentina, particularmente, debe desarrollar un rol de liderazgo.”

Algunas tecnologías agrícolas de la “4RI” hoy nos parecen de ciencia ficción. Fendt, el brazo high-tech de Agco, anunció estar desarrollando un enjambre de robots miniatura autónomos para la siembra que, controlados desde una tablet, se operan con la ayuda de satélites y software basado en la nube. Si bien son prototipos, lo interesante es observar cómo estas disrupciones en el negocio provienen desde las mismas empresas que se verán más directamente afectadas por ellas. No es casualidad que esta tecnología permita eliminar la necesidad de barras de siembra, tractores y operadores de tractores.

Están apareciendo tantas tecnologías, productos y servicios nuevos que todo el sector pronto será irreconocible para la generación anterior. Para prepararse para este futuro, las compañías agropecuarias deben tomar las medidas adecuadas ahora mismo.

No se trata sólo de digitalizar modelos de negocio vigentes

La respuesta más común entre las compañías fue la de incorporar nueva tecnología en modelos de negocio antiguos, con la esperanza de mejorarlos con herramientas más inteligentes y datos, pero esta táctica no es eficaz ni suficiente para asegurarnos la sustentabilidad de los negocios actuales. Un enfoque más apropiado sería desarrollar estos modelos de negocio, creando nuevos mercados y en lugar de ir tras un mejor producto, se deberían buscar mejores soluciones a los problemas de los clientes, ya sean agricultores, proveedores de insumos o consumidores finales. Muchas soluciones exitosas integrarán productos y servicios de múltiples empresas, en lugar de sólo utilizar productos fabricados por el proveedor de la solución.

“Para determinar qué soluciones ofrecer y cómo hacerlo, las compañías deben comprender su posición competitiva actual, incluyendo una evaluación profunda de fortalezas y debilidades. Así podrán determinar dónde quieren competir en el ecosistema de negocios del futuro y cuáles serán las capacidades necesarias. Para lograrlo, podrán valerse de la innovación orgánica, acuerdos colaborativos, incubadoras o adquisiciones que permitan desarrollar procesos exitosos de aprendizaje y evolución”, destacó Azagra.

Tres capacidades para desarrollar en relación con las nuevas tecnologías

Las compañías necesitarán muchas capacidades diferentes, de acuerdo con la posición competitiva elegida, pero para casi todos los actores agricultores, hay tres capacidades clave:

Generar un “propósito” a los datos mediante operaciones digitalizadas y análisis de datos avanzado

La digitalización es el ejemplo más claro de cómo las tecnologías de la “4RI” pueden, y deben, ir más allá de simplemente hacer que los modelos de negocio tradicionales funcionen mejor. A través de ella, se genera una renovada cadena de valor en el sector agropecuario con negocios digitales y la posibilidad de obtener nuevos ingresos en cada eslabón.

Las compañías agropecuarias emprendedoras no solo capturan y aprovechan datos, sino que ayudan a los clientes a determinar cuáles necesitan y cómo obtenerlos, estandarizarlos y analizarlos para reconocer patrones y formular recomendaciones. Es decir, generan un “propósito” a partir de las enormes cantidades de datos con las que cuentan en la actualidad las organizaciones.

En la práctica, esto habitualmente significa aplicar análisis para operar equipos de manera eficiente, determinar formulaciones más precisas, manejar el bienestar de los animales, crear mercados y gestionar mejor la logística, precios, y rendimiento del cliente.

Las compañías de maquinaria agrícola, por ejemplo, están vendiendo cada vez más servicios de gestión de datos, además de equipamiento agrícola, ya que su gestión permite generar nuevos flujos de ingreso.

Participar en nuevos ecosistemas de colaboración y liderarlos

Es imposible para una sola compañía recopilar, gestionar, desarrollar y utilizar todas las fuentes de datos y las nuevas tecnologías de las que dependen los modelos de negocio agrícolas emergentes. Las empresas líderes, serán capaces de asociarse con otras, grandes y pequeñas, con universidades y otras fuentes de innovación, para identificar tendencias y capitalizar el conocimiento externo.

Cargill, por ejemplo, está ayudando a desarrollar una solución de blockchain de código abierto para brindar herramientas digitales en la cadena de suministro, incluyendo aspectos de seguridad alimentaria y trazabilidad. Dado que el sistema es de fuente abierta, no vende sus productos de manera exclusiva. Sin embargo, la compañía se coloca en el centro de la innovación global, conectándose con potenciales clientes y proveedores, y permitiéndose la posibilidad de desarrollar la tecnología de blockchain para su beneficio.

La colaboración siempre debería estar fundada en la evaluación objetiva de la compañía sobre sus propias fortalezas y sobre dónde será mejor capitalizar las fortalezas de un socio externo. Por ejemplo, una compañía puede tener un departamento de I+D muy desarrollado, pero necesitar socios para insertar sus invenciones en el mercado. La clave es comprender el rol propio dentro de la cadena de valor y forjar alianzas y realizar los negocios necesarios para fortalecer dicho rol.

Modelos de negocio innovadores basados en fortalezas centrales

Todas las empresas, aún fuera del sector agropecuario, quieren ser innovadoras. Sin embargo, tendrán éxito aquellas que basen sus esfuerzos en un sólido entendimiento de sus fortalezas y cultura corporativa vigentes.

Sea cual sea su especialidad, las compañías agrícolas necesitarán procedimientos para examinar, evaluar y priorizar las tecnologías emergentes. Esto también requerirá la colaboración interdisciplinaria para identificar, desarrollar e implementar con mayor rapidez las mejores ideas. A su vez, desarrollar equipos internos capaces de construir pilotos rápidamente y un enfoque ágil para incorporar las ideas más prometedoras en el mercado.

Es fundamental que las compañías examinen un abanico amplio de soluciones, descarten rápido las ideas menos prometedoras y reasignen el capital y otros recursos a las exitosas.

Cómo comenzar

Prepararse para un mundo nuevo es una tarea pesada, pero muchas compañías agrícolas —al igual que las de tecnología, industriales y de logística con las que trabajan— ya se están moviendo con rapidez.

Ya sea que una compañía se encuentre en medio de un esfuerzo para implementar soluciones de la “4RI” o que esté comenzando a entender la necesidad, hay cuatro pasos que pueden ayudarla a fijar la meta adecuada, corregir el curso a lo largo del camino y llegar al objetivo futuro deseado:

1. Encontrar su lugar en el ecosistema agrícola de la “4RI”, en el área en la que será más capaz de competir y ganar.

2. Evaluar los déficits en las tres capacidades clave y otras más específicas del sector.

3. Fijar un camino para cerrar las brechas cuando sea necesario para tener éxito en su futuro rol dentro del ecosistema, con una agenda específica de inversiones, ya sea mediante crecimiento orgánico, empresas conjuntas o adquisiciones pequeñas.

4. Evolucionar la cultura organizacional, construir sobre fortalezas existentes siempre que sea posible para alinear a toda la organización con nuevas y mejores capacidades.

“Al elegir el lugar correcto para competir en el ecosistema agrícola del futuro y construir las capacidades adecuadas para tener éxito, los líderes del sector agropecuario podrán desarrollar sus negocios, y al mismo tiempo ayudar a alimentar y sostener las comunidades de todo el mundo”, subrayó Azagra.

Fuente: TodoAgro

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