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Una pobre cosecha de calabazas de “Halloween”

España- La sequía y las enfermedades que afectan a los polinizadores han provocado una mala cosecha de calabaza. En Castilla y León la producción ha bajado este año un 25%, lo que provocará que este Halloween haya menos disponibilidad de su fruto estrella.

La sequía prolongada y la debilidad del estado sanitario de la cabaña apícola española, que se ha visto mermada por enfermedades como la varroa o el impacto de especies invasoras como la avispa velutina, han mermado un 25% la productividad de los cultivos de calabazas de Castilla y León.

A pesar de todo España es la primera productora europea de calabaza según Eurostat, con 115.000 toneladas producidas en 2018.

La mitad de las calabazas que se consumen estos días proceden de las islas Canarias y Andalucía. También se cultivan en Valencia, Murcia y Cataluña; aunque los grandes productores mundiales son China, India, Ucrania, Estados Unidos, Egipto y México.

La cucurbitácea hace su agosto en noviembre por la celebración de la noche de Halloween, cuando se produce su pico de ventas. Varias empresas del levante español como la murciana Kernel o la valenciana Florfruits ponen en el mercado, todos los años por estas fechas, millones de ejemplares de la calabaza americana, la más carnosa, la más fácil de tallar, la calabaza de Halloween.

Según ha confirmado a El Ágoradiario del agua el secretario general de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos de Castilla y León, Aurelio Pérez, aunque a nivel de laboratorio no se ha podido constatar la correlación entre el descenso de polinizadores y la reducción de la cosecha de calabaza, la experiencia de los últimos años demuestra que, si durante la floración no hay abejas, como este verano, la cosecha de calabazas se reduce un cuarto.

Felipe Paz Rodríguez, horticultor de El Piñero (Zamora) ha explicado a este diario cómo a la vista de que cada año producía menos, hasta que en las últimas campañas la cosecha se redujo a la mitad consultó, con el Centro Regional de Diagnóstico de Aldearrubia, el Laboratorio Oficial de Sanidad Vegetal de Castilla y León. “Allí me dijeron que sí, que era posible que la reducción de los rendimientos de mis calabazas fuera causada por la falta de polinización”.

Aurelio Pérez abunda en este argumento con la experiencia de otros productores de calabaza que han instalado colmenas dentro de la parcela de producción y han logrado mantener sus rendimientos.

El 84% de las plantas cultivadas en Europa y el 78% de las flores silvestres dependen de los insectos polinizadoresPérez insiste en la importancia de adoptar planes de protección de las abejas, en particular, y de los polinizadores, como las mariposas, en general, ya que la misma Agencia de Alimentación de Naciones Unidas (FAO) advierte de que el 70% de la producción mundial de alimentos depende de estos insectos.

El Parlamento Europeo señala de que el 84% de las plantas cultivadas en E

uropa y el 78% de las flores silvestres dependen de los insectos polinizadores y ha pedido esta misma semana planes específicos de protección para garantizar la biodiversidad.

En este sentido Pérez apunta que, entre estos cultivos, los más sensibles de todos, los que estarían englobados en el primer grupo de dependencia de la polinización, el denominado Esencial, están las cucurbitáceas, que engloba a cultivos como melones, sandías, pepinos, calabacines y calabazas, entre otras.

En España se trabaja en un Plan de Acción Nacional para la Conservación de Polinizadores, que prepara el Ministerio para la Transición Ecológica para intentar revertir la desaparición dramática de las abejas y otros polinizadores.

El borrador del Plan reconoce que se trata de un “grupo biológico clave en la preservación de la producción primaria, sobre la cual se sustenta la vida sobre este planeta” y que una de las causas principales de su declive es el uso masivo de “productos químicos en agricultura”.

El desplome documentado de los insectos ha alcanzado dimensiones de extinción masiva

En general, el 40% de las especies están amenazadas con la desaparición. Las abejas y polinizadores (como las mariposas) son de las más afectadas.

El plan reconoce el peligro que suponen los plaguicidas –”insecticidas, herbicidas y fertilizantes, y su uso inadecuado, pueden causar la muerte de manera directa o indirecta”– y pide “evitar y reducir” su aplicación.

El borrador ministerial reconoce que preservar estos insectos en particular es crucial, precisamente para el sector agrícola: aportan un servicio valorado “en 2.400 millones de euros”.

Vía: elagoradiario

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