Agricultura Ciencia Control

Una variedad de maíz que obtiene nitrógeno de las bacterias

Científicos de los EEUU y México describieron una variedad de maíz que obtiene nitrógeno de las bacterias simbiontes. Esta capacidad de la planta puede reducir el consumo de fertilizantes en la agricultura. El estudio fue publicado en la revista PLOS Biology.

Las bacterias que fijan el nitrógeno son capaces de asimilar nitrógeno molecular del aire y convertirlo en una forma disponible para las plantas. Si a los principales tipos de cultivos, especialmente a los cereales, se les da la capacidad de unirse en simbiosis con las bacterias, se puede reducir significativamente la cantidad de uso de fertilizantes nitrogenados que contaminan los suelos y el agua. Los autores del estudio escriben que alrededor del 2% de la energía total del mundo se gasta en la producción de fertilizantes nitrogenados, que produce emisiones de gases de efecto invernadero.

La variedad de maíz Sierra Mixe, que usa bacterias fijadoras de nitrógeno, la descubrió uno de los autores del trabajo, Howard-Yana Shapiro en un campo cerca de la ciudad mexicana de Oaxaca hace 30 años. El suelo en estos lugares es pobre en nitrógeno, y la planta se ha adaptado para satisfacer su necesidad de nitrógeno con la ayuda de bacterias que viven en las raíces aéreas de la planta. Las raíces aéreas en la base del tallo secretan moco con una gran cantidad de azúcares, en el que viven las bacterias fijadoras de nitrógeno.

Para comprender si realmente la planta recibe el nitrógeno del aire, los investigadores evaluaron la relación de isótopos de nitrógeno-14 y nitrógeno-15 (en el tejido de las plantas con bacterias fijadoras de nitrógeno el nivel de nitrógeno-15 será menor). Así que lograron demostrar que el maíz Sierra Mixe obtiene de las bacterias, según diversas estimaciones, del 29% al 82% de todo el nitrógeno que necesita.

Bennett y sus colegas están averiguando si otras plantas pueden usar sus raíces aéreas para interactuar con las bacterias. Además, en el futuro planean determinar los mecanismos genéticos del origen de esta propiedad en el maíz, la composición de las comunidades bacterianas y los mecanismos de su aparición en las raíces aéreas.

Recientemente, la Agencia de los Estados Unidos para la Protección del Medio Ambiente ha autorizado la siembra de una variedad de maíz genéticamente modificado que produce su propio “pesticida”. Este mecanismo está basado en el control del ARN interferente (RNAi), un método de protección natural de algunas plantas. La noticia fue compartida por NewScientist.

María Cervantes

Vía: mundoagropecuario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *