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miércoles, abril 21, 2021
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Vinos y aceite riojanos para todo el mundo

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La finca y bodega Valle de la Puerta, ubicada en el Valle de Famatina, produce uvas y aceitunas de alta concentración de sabores que luego transforma en vino y aceite para el mercado interno y la exportación.

En 2016/17 Argentina cosechó casi 2 millones de toneladas de uvas (un 11% más que en 2015/16) que se industrializaron para producir vinos y mostos (el 97,8%), pasas (1,9%) y consumo en fresco (0,3%). Mendoza lidera el ranking entre las provincias productoras con el 64% del total, le siguen San Juan con el 28% y La Rioja con 3,9%.

En 2017 La Rioja produjo 77.000 toneladas de uva de las cuales 13.000 provinieron de la zona de Famatina.

El proyecto empezó con 300 hectáreas en 1994 aprovechando el beneficio de la ley 22.021 de diferimiento impositivo para inversiones en algunas provincias, y hoy tenemos en producción alrededor de 1000 hectáreas con 150 de viñedos y 770 de olivares, pero además pusimos en marcha una bodega (en 2002) y una planta procesadora de aceitunas para obtener aceite de oliva (2005)”, resumió el presidente y gerente general de Bodega Valle de La Puerta, Julián Clusellas.

 La Ley de diferimiento impositivo les permitió a Clusellas y los accionistas (los distribuidores de relojes Seiko y Orion) tomar impuestos como IVA y Ganancias y destinarlos a un proyecto productivo. El 75% del capital provino de ese diferimiento y el resto fue capital propio.Cuentan con una capacidad para embotellar 3 millones de litros de vino pero embotellan 1 millón y venden el resto a granel. En tanto que en aceite de oliva están en un rango de 2.200 toneladas.

«Cuando empezamos el proyecto la ley obligaba a tener por lo menos 15 personas y hoy, con todo el crecimiento logramos emplear unas 60, lo que es toda una revolución para una ciudad como Famatina que tiene apenas 2.500 habitantes (según el censo de 2010)», se entusiasmó Clusellas.

El Valle de Famatina, en el centro-norte de La Rioja y a 1.200 km de Buenos Aires, ofrece muy buen drenaje y suelos profundos franco-arenosos. «Hemos aprendido que la principal determinante de la calidad es el suelo, después el riego y la fertilización», expuso Clusellas. Por eso, tienen bien mapeado los distintos tipos de suelo para hacer una cosecha diferenciada de uvas que van a las distintas líneas de vino.

Es una zona con una importante amplitud térmica que permite que cualquier fruto que se produzca tenga alta concentración de sabores, “una característica muy apreciada por los compradores internacionales tanto en vino como para el aceite de oliva”

En una zona donde el promedio anual de precipitaciones es de 150 milímetros, el riego juega un rol determinante. Cada mañana (fundamentalmente en el último periodo de crecimiento de la planta), se mide la presión con la que está retenida el agua en la hoja con una cámara de Sholander,  instrumento para cuantificar el potencial hídrico retenido en los tejidos de una planta. «Eso nos permite darle exactamente la cantidad de agua que el viñedo requiere, de modo de mantener como deseamos el crecimiento de las ramas y número de hojas y frutos, para lograr tener muchos frutos pequeños con alta concentración de intensidad y sabor», destacó.

A diferencia del esquema habitual de espalderos, en La Puerta producen en parral para reducir el impacto de tantas horas de sol intenso en el verano. «Tuvimos que aprender mucho porque es más difícil equilibrar la uva en un parral que en un espaldero», dijo Clusellas. Y agregó: «Todo este manejo eficiente nos permite lograr una excelente relación precio-calidad para ser altamente competitivos comparados con otras regiones vitivinícolas argentinas».

La finca produce malbec, cabernet, syrah, merlot y bonarda en lo que refiere a uvas tintas, y chardonnay y torrontés, en blancas. De esas uvas se desprenden cuatro líneas de vinos: una clásica, joven; una alta con mayor concentración y más estructura; un vino reserva, que requiere seis meses en barrica y seis en botella; y un vino gran reserva con doce meses de barrica y doce de botella.

Una uva con destino a un gran reserva puede alcanzar los 8.000 a 10.000 kilos por hectárea con rendimientos industriales que están por debajo del 50%, mientras que para un vino clásico, pueden tener hasta 20.000 kg/ha con un 65% en la industria.

Bonarda es una variedad que se produce en distintos lugares de Argentina pero en La Rioja tiene características particulares. «Primero porque requiere un periodo largo de maduración y acá encuentra esa posibilidad coartada en otros lugares por la limitante de las heladas, lo que le permite entregar esos taninos dulces, suaves, con un color muy intenso y un gran nivel de frutado en su sabor», reconoció el enólogo de la finca, Javier Collobatti. Quien agregó: «La Rioja ha evolucionado mucho y hoy se producen vinos gran reserva que hasta hace 15 años eran impensados».

Al referirse al mercado de vinos, Clusellas advirtió que en la exportación falta competitividad. «Somos muy caros en costos para poder llegar a los precios internacionales donde se mueve el 80% del volumen en forma competitiva, que es en vinos que llegan a góndola por debajo de los 10 dólares», dijo. Distinto es el panorama en los vinos de alta gama donde Argentina sí luce más competitiva con precio y calidad.

Por otra parte, si hablamos del oliva, podemos decir que el rendimiento promedio de los olivares es de 18 toneladas por hectárea con los que se producen 2200 toneladas de aceite de oliva por año.

“El principal destino es la exportación a granel, hemos logrado buenos precios y una buena relación con los clientes”, apuntó Julián Clusellas. Y agregó: “Mecanizamos parte de la cosecha y logramos que se nos reconozca un aceite de calidad en contraestación y cosechado temprano”.

Entre los desafíos destaca “seguir trabajando con los clientes para que conozcan la calidad del producto y poder dar el siguiente paso que es exportar aceite envasado”, pero para ello “hay que mejorar los costos, algo difícil pensando que la competencia es con productores hiper subsidiados como los europeos”.

Dentro del Tratado de Libre Comercio de comercio entre la Unión Europea y el Mercosur la UE pidió que se incluya el aceite de oliva extra virgen, algo que pondría en riesgo la rentabilidad de los productores argentinos. “Va a hacer difícil competir con los mejores aceites del mundo, españoles, italianos, que se producen con subsidios”.

Otra problemática es el aumento de la electricidad que hace cada vez más costoso el riego eléctrico en plantaciones que dependen 100% del agua extra para sobrevivir. “Pedimos al gobierno que arme una mesa de regantes electro dependientes para discutir los caminos para reconvertir nuestra matriz energética hacia una energía renovable”, expuso Clusellas.

Es bueno recordar que Argentina cuenta con 90.000 hectáreas dedicadas a la actividad olivícola en las que se producen 45.000 toneladas y se emplea a 40.000 familias en puestos directos e indirectos.

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