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Factores que indican realizar prácticas de conservación de suelos

La producción agropecuaria es la actividad productiva más importante del país, por la contribución que hace a su economía, a través de la exportación de productos agropecuarios.

No obstante, el suelo, que es el soporte de esta actividad, no recibe suficientes cuidados sino más bien todo lo contrario. Casi 50 millones de hectáreas en el país, están afectadas por erosión hídrica o eólica en grado moderado o grave. Se estima que las pérdidas económicas debidas a la degradación del suelo ascienden a 700 millones de dólares por año.

Existen factores que indican que un campo necesita realizar obras de conservación de suelos. Estas obras son beneficiosas, debido a que retienen el agua de lluvia en los lotes para que sea aprovechado por el cultivo, y además evita la perdida de la capa fértil del suelo, en el que se invierte mucho dinero en insumos, para aumentar los rendimientos. Por ejemplo, en soja se determinaron pérdidas de 35 kg/ha por centímetro de suelo perdido en la región central de Córdoba.

Algunos indicios son los que detallo seguidamente, de los cuales, no es necesario tener todos ellos en una misma unidad productiva, sino que sólo con la presencia de uno, ya se determina la necesidad de realizar obras o alguna técnica de conservación de suelo.

En primer lugar, debemos conocer que existe la Ley 8936 de la “Conservación y la Prevención de Degradación de los Suelos” de la Provincia de Córdoba que indica que: en las zonas donde los procesos de degradación de los suelos tiendan a ser crecientes y progresivos incrementando la situación de deterioro de la capacidad productiva de los mismos, la Autoridad de Aplicación puede declararlas como Distritos de Recuperación de Suelos. En dichos Distritos será obligatorio el cumplimiento de los protocolos de recuperación de suelos; y de considerarlo conveniente, deberán presentar un plan predial que contemple las prácticas tendientes a implementar acciones de recuperación de los suelos. Esto indica que las autoridades de aplicación realizan operativos de inspección para exigir técnicas conservacionistas. En la imagen siguiente, se puede observar las zonas con erosión hídrica potencial, dejando en evidencia las regiones más comprometidas con las prácticas de conservación de suelos.

Uno de los factores más importante que señala que un campo necesita prácticas de conservación de suelos es el relieve, donde la intensidad de la pendiente se refiere a cuanta altura descendemos a medida que caminamos de la parte más alta del potrero a la más baja. Por ejemplo, si descendemos 3 metros de altura en 100 metros de Longitud, la pendiente es del 3%. A mayor intensidad de pendiente, la velocidad que toma el agua al escurrir es mayor y por lo tanto es mayor la erosión del suelo. Además de la intensidad, es importante la longitud de las pendientes. Se refiere a la distancia desde la “loma”, donde comienza la pendiente, hasta el “bajo” donde finaliza. Si la pendiente es más larga ocasiona que el agua que no infiltra en la loma y comienza a escurrir, adquiera mayor velocidad y caudal en su descenso. Al aumentar la velocidad de escurrimiento del agua aumenta la erosión. La complejidad de la pendiente hace referencia a la mayor o menor uniformidad de gradientes, direcciones y longitudes, y es un parámetro importante de considerar al momento de planificar el control de la erosión mediante técnicas de manejo del relieve.

La erosionabilidad o erodabilidad del suelo es otro factor importante a tener en cuenta en las unidades productivas, debido a que es una medida de la susceptibilidad al desprendimiento y transporte por los agentes de la erosión. La erodabilidad es un efecto integrado de los procesos que regulan la absorción de la lluvia y la resistencia de las partículas del suelo al desprendimiento y posterior transporte. Estos procesos están influidos por las propiedades del suelo tales como tamaño de partículas, estabilidad de agregados, materia orgánica, cantidad y tipo de arcillas o por características edáficas que afectan la estructura del suelo y la transmisión de agua. Este factor refleja el hecho de que diferentes suelos se erosionan a diferentes tasas cuando los demás factores que afectan a la erosión son los mismos. La susceptibilidad de un suelo a la erosión es mayor en texturas intermedias, en suelos con bajos tenores orgánicos, y con degradación estructural.

El manejo que se realiza dentro de cada unidad productiva, puede acelerar o disminuir los procesos erosivos. Este factor incluye los efectos interrelacionados de la cubierta de canopeo o rastrojos, la secuencia y tipo de cultivos, el nivel de productividad, la duración de la estación de crecimiento, las prácticas de cultivo, el manejo de residuos, los sistemas/operaciones de labranza. Cada una de las condiciones del suelo se distribuye anualmente y se integra con la erosividad de la lluvia, dando como resultado el factor C de la rotación establecida. Como ejemplo de dos ambientes diferentes en la agricultura, se puede observar la imagen A donde un campo realiza siembra directa con una adecuada rotación, contra la imagen B que muestra un suelo desnudo por falta de rotación y/o laboreo.

El aspecto más directo del uso y manejo de los suelo sobre la erosión se relaciona con el efecto de protección de la superficie del suelo por la vegetación o restos de ella. La eliminación de la vegetación, el sobrepastoreo o la quema indiscriminada son factores que aceleran los procesos erosivos, e incrementan las tasas de sedimentación de tierras.

La complejidad del proceso erosivo deriva de que puede ser visto a diferentes escalas de tiempo y espacio. En la escala temporal el proceso se da por eventos, es decir en forma episódica, con un grado de probabilidad determinado por el comportamiento del factor climático y la ocurrencia de tormentas de alta energía, coincidentes con momentos de alta susceptibilidad del suelo y relieve a la ocurrencia del fenómeno.

En la escala espacial la erosión puede ser considerada a escala de lote o parcela, en la cual se pueden analizar las formas más elementales de erosión: salpicadura, mantiforme y en surcos. A esta escala es posible controlar estos procesos erosivos básicos mediante la aplicación de técnicas de conservación de suelos.

Cabe destacar que si estos factores se tuvieran en cuenta a nivel regional, las prácticas de conservación de suelos serían mucho más eficientes. Así mismo, la visualización de algún signo de erosión (tanto laminar, en surco, cárcava, o bien sedimentaciones, médanos, etc.) dan indicios que la zona y/o el campo requiere prácticas de conservación de suelos. Por eso es importante conocer bien las unidades productivas, realizando recorridas y tomando conciencia del tipo y necesidades de los suelos, para evitar la disminución de la productividad o hasta superficies productivas por faltas de manejos adecuados.

Para mayor información sobre los factores de erosión y prácticas de conservación de suelos, consultar en www.conservagro.com o en [email protected]

Ing. Agr. Melani del Valle Pepermans

[email protected]

www.conservagro.com

El primer licor de maní «cordobés»

En el “corazón de la zona manisera cordobesa” se desarrolló y ya se elabora un licor de maní. Lo logró un emprendimiento familiar que pilotea Enzo Fiorito junto a sus hijos en la localidad de General Cabrera.

Uno de los muchachos, Santiago, ha instalado hace un tiempo una planta de maníes tostados, saborizados, blancheados y especiales en el Parque Industrial Pascual Urquía de General Deheza. Allí, en Peanut World, se hace esta “novedoso licor”, informa Enzo.

«Delis», la marca del licor de maní

La marca de la bebida es “Delis”. Naturalmente, la materia prima principal es el maní cordobés

“Es un licor cremoso, suave, con saber a praliné, con un 12% de alcohol”, explica el impulsor del emprendimiento “artesanal”. Es comparable a los licores de chocolate, dulce de leche, naranja u otros similares que se expenden en licorerías o vinacotecas.

El lictor de maní se está comercializando en las dos localidades y la región pero el proyecto es expandirse e incluso, cuando se vaya adquiriendo envergadura, exportarlo.

El Mercado Central tendrá una planta de compostaje

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, recorrió el Mercado Central de Buenos Aires, en el marco de un proyecto para la instalación de una planta de compostaje que permitirá revalorizar más de la mitad de los residuos que allí se generan.

En el lugar, fue recibido por el presidente de ese organismo, Nahuel Levaggi, con quien firmó un convenio marco de cooperación y colaboración.

La iniciativa, a la que la cartera nacional de Ambiente le brinda apoyo, está ligada al compostaje y a la valorización energética de la corriente orgánica. Con este abordaje, se estima que alrededor de 18.200 toneladas anuales podrían ser tratadas mediante sistemas de compostaje o biogás, es decir, unas 50 toneladas por día.

Este tratamiento permitiría reducir la generación, recuperar residuos orgánicos, devolver nutrientes al suelo, extender la vida útil del relleno sanitario, mejorar las condiciones de vida de los recuperadores informales y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

Por su parte, el convenio firmado busca establecer vínculos de colaboración, asistencia y cooperación entre las instituciones. Para esto, se postula que podrán desarrollarse tareas de investigación, desarrollo de proyectos, asistencia técnica, transferencia tecnológica, capacitación, elaboración de contenidos y difusión de cuestiones vinculadas con la temática del documento. Se establece la conformación de una comisión coordinadora, compuesta por un titular y un suplente de cada una de las partes.

El Mercado Central de Buenos Aires se desempeña en la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. El ministro Cabandié estuvo acompañado en su recorrida por el coordinador de Residuos Sólidos Urbanos de la misma cartera ambiental, Manuel Matheu.

Cementerios de abejas en medio del Amazonas

Las abejas están muriendo debido a la deforestación y al uso de pesticidas en las plantaciones de soja en la Amazonía. Los residentes locales, que anteriormente lograron ganarse la vida con la meliponicultura, hoy sufren cuando encuentran cementerios de abejas reales en sus propiedades.

Un informe de Mara Régia y Elizabeth Oliveira para BBC Brasil denuncia el daño causado por la producción de soja en la Amazonía. Esta práctica, además de causar una deforestación desenfrenada en la región, haciendo que el planeta sea cada vez más cálido, está acabando con la vida de animales, insectos y personas, debido al uso indiscriminado de productos químicos.

Cementerio de abejas

Uno de los lugares más afectados por el monocultivo de soja es Chácara João do Mel, en Belterra, en el oeste de Pará, propiedad del Sr. João Batista Ferreira, de 59 años, quien tenía la meliponicultura como su principal actividad económica.

El informe dice que João do Mel tenía 1,000 colmenas, construidas por él en el transcurso de su vida. Cada caja produjo alrededor de 5 a 6 kg de miel. Sin embargo, el agronegocio causó un cambio en el comportamiento de las abejas que terminaron muriendo, dejando las colmenas vacías.

Actualmente, João do Mel tiene solo 100 colmenas, cuya producción no produce ni siquiera un kilo de miel. De ahí viene lo que lamenta y llama el «cementerio de abejas», porque los pocos que quedan ya no producen como deberían y lo peor, se alimentan de su propia miel para sobrevivir.

Para empeorar las cosas, además de las abejas que no pueden polinizar debido al exceso de pesticidas en las plantaciones y la deforestación de los bosques, el desequilibrio ecológico hace que tengan que lidiar con algunos depredadores. Es el caso de los osos hormigueros que rompen las cubiertas de las colmenas en busca de alimento.

Uso indiscriminado de pesticidas.

Estas situaciones están minando las esperanzas de los productores locales, especialmente la del Sr. João, quien, además de no ver otro futuro en la apicultura, también genera una alerta muy seria sobre las consecuencias del uso de pesticidas sin supervisión.

Según él, los productos químicos rociados en las plantaciones de soja terminan siendo esparcidos por el viento y la lluvia, llegando incluso a los árboles más altos, que tienen flores que se utilizarían en la polinización de las abejas.

La falta de inspección en el uso de pesticidas en monocultivos de soya también está causando problemas para la salud de los residentes de la región. Según el artículo, el número de casos de cáncer aumenta cada día. Hasta entonces, esta enfermedad ni siquiera existía allí y esa es una de las preocupaciones de la población.

Con la muerte de las abejas, João do Mel tuvo que buscar otra actividad para asegurar el sustento de la familia y el hijo que está en camino. Estableció un taller y comenzó a producir muebles y piezas decorativas con restos de madera.

A pesar del cambio en la dirección profesional, João do Mel no abandonó a sus abejas. Junto con su hermano José Batista Ferreira, de 57 años, quien también posee una propiedad en un área de conservación, luchan para evitar que los polinizadores se extingan.

En la propiedad de José, también conocida como Pastor Natalino, todavía hay una diversidad de bosques y animales que ayudan en la dispersión de semillas y hacen que la miel de la región tenga un alto valor nutricional. A pesar de la caída en la producción de miel, creen que el área todavía se puede considerar una «isla de vida silvestre», pero deben estar atentos a la avalancha de productores de soja que pretenden comprar estas propiedades.

Riesgos para la salud de las personas.

Al igual que ellos, otras personas entrevistadas temen los efectos de los pesticidas, no solo en las plantaciones, sino también en la salud en general. El olor del químico rociado en las plantaciones de soja, invade los hogares y causa alergias, problemas respiratorios y enfermedades más graves como el cáncer.

La contaminación también llega a las ciudades a través del aire, el agua y el suelo, lo que hace que los habitantes vivan con el temor de contraer tales enfermedades. Sin embargo, desafortunadamente no pueden hacer nada por ahora, ya que no tienen a nadie en quien confiar para monitorear este crimen. Ni siquiera con el alcalde de Belterra, Joclélio Castro de Macedo, que es médico, pero demuestra estar más preocupado por la actividad económica de la región.

Qué es la Ganadería Regenerativa

Términos como regenerativo, ecológico, natural están cada vez más presentes y surge otra opción bajo el nombre de Ganadería Regenerativa (GR). 

Juan Pedro Borrelli, coordinador de la Escuela de Regeneración (ER), cuenta que se trata de un proyecto incubado por Ovis 21. Esta escuela nació en 2013 con el objetivo de enseñar y aprender actividades que promuevan la regeneración de los ecosistemas y las comunidades. 

En palabras de Borelli, se trata de una ganadería que aumenta el capital biológico y social. “Permite incrementar la tasa de infiltración de agua de los campos, la biodiversidad, secuestrar carbono en suelo y favorecer las especies perennes”. 

¿Cómo? Según la ER, durante mucho tiempo se creyó que había un conflicto entre producir más y cuidar la tierra. Al respecto, señalan que el MH rompió esa falsa antinomia y permitió aumentar la rentabilidad de los predios al mismo tiempo que se regenera la tierra.

El MH fue desarrollado por el biólogo de Zimbabwe Allan Savory, a lo largo de más de 40 años de experiencia e implica una revolución en la manera en la que tomamos decisiones. Desde Ovis 21 sostienen que “fuimos educados para mirar siempre las partes y no el todo, lo cual nunca es una solución integral, sino meramente parches”. El MH brinda las herramientas y la visión para comprender la naturaleza y su complejidad, permitiendo considerar simultáneamente los aspectos sociales, ecológicos y económicos de las decisiones.

Aunque para más de un lector resulta difícil pensar en el todo para regenerar el ecosistema, desde la ER aseguraron que no es imposible.

Arraigo rural y mitigación del Cambio Climático

En relación a la rentabilidad de la GR, desde la Escuela sostienen que trabajando a favor de la naturaleza y usando mínimas o nulas cantidades de insumos, se puede mejorar sustancialmente los resultados económicos. La mayor producción implica más gente viviendo en el campo y en mejores condiciones, alimentación sana, mayor actividad en los pueblos rurales, y mayor aporte de materia prima a las industrias.

En este sentido, Borrelli agregó: “Si estamos mejorando el ambiente y el negocio, nos da otro horizonte para las personas que hoy no viven en el campo y que, en muchos casos, han tomado la decisión de migrar a la ciudad”. 

De acuerdo a su visión, este nuevo paradigma podría convertirse en un medio para cambiar el rol de la ganadería en el futuro, dado que se encuentra en el banquillo de los acusados por la emisión de GEI, aunque muchos académicos sostienen que no es así. 

Al respecto, formuló su idea: “Hablamos de regenerar ecosistemas, de convertir a los pastizales en “bombas de carbono” que secuestran toneladas de CO2 atmosférico, que el agua se quede en el paisaje. Son todas cuestiones que podrían revertir la ecuación y poner al productor ganadero como parte de la solución al Cambio Climático”. 

Adrián Soler, ingeniero agrónomo de la Cuenca del Salado realizó el curso en 2018, y según su experiencia señaló: “Me cambió en muchos aspectos el modo en que venía trabajando. De fondo y de forma. Aprendí a mirar de manera diferente, a mirar más el suelo y el efecto que tenemos como decisores de manejo ganadero en el cambio climático”. 

Resultados: ¿Comprobables y medibles?

Cualquier actividad ganadera podría verificarse en el tiempo mediante procesos como aumento de la cobertura del suelo (vegetación y/o por mantillo); estabilización de la superficie del suelo (erosión cero); aumento de la productividad primaria -Fotosíntesis; Aumento de la producción forrajera (receptividad); Aumento de la biodiversidad del suelo, plantas y fauna silvestre, y Aumento del carbono en suelo.

En la misma línea, Borelli aseguró: “No hablamos de romanticismo”, y explicó: “Tenemos un sistema de verificación ambiental que registra todos esos puntos, y los medimos objetivamente. Primero, para que el productor pueda constatar su manejo con datos e ir mejorando; y en segundo lugar, para llegar a estudios científicos que comprueben que la GR hace todo lo que estamos diciendo”.

Por ejemplo, el Estándar de Pastoreo Regenerativo y Sustentable (GRASS), desarrollado por Ovis 21 y The Nature Conservancy en la Patagonia, permite evaluar la regeneración de manera objetiva.

Según pudo averiguar AgrofyNews hay resultados inmediatos y otros, que requieren más tiempo. “Cuando hablamos de restaurar la biología del suelo, son procesos más lentos. Para que el mismo pastizal y el suelo pueda recuperar sus ciclos naturales, quizás le demande cinco años”, ejemplificó el coordinador de la ER. 

En el caso de Buenos Aires y en Corrientes, hace siete años que se empezó a implementar el MH. Los primeros resultados sugieren que el MH permite reducir costos, mediante un menor uso de verdeos e insumos, y aumenta los ingresos, fundamentalmente a partir de una mayor carga animal, sustentada en una mayor producción de forraje. En tres años, aumentó 400% la receptividad invernal en Buenos Aires, y el margen bruto en Corrientes llevando la carga animal de 0,58 a 0,92 EV. 

Cultivo de ajo: las claves de éxito

Argentina exporta en promedio el 76% de su producción de ajo, que oscila las 160.000 toneladas anuales y de ella, el 81.4% tiene como destino a Brasil.

El calibre, su aspecto y su conservación son atributos valorados en el exterior. Tanto es así, que nuestro país es el tercer exportador mundial, luego de China y España. De panorama externo sí que conoce.

Este cultivo atravesó los últimos meses al vaivén de las noticias internacionales: su precio aumentó drásticamente al ritmo de las cuarentenas asiáticas y de las tormentas californianas que disminuyeron la oferta de calidad; además, sus milenarias propiedades nutracéuticas fueron puestas nuevamente en valor como antimicrobiano, hipoglucemiante, y con propiedades anticancerígenas. A mediados de marzo, éste pequeño bulbo fue trending topic en las búsquedas de Google y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la presión popular por encontrar una forma de mejorar la inmunidad en épocas de cuarentena, debió emitir un comunicado aclarando sus propiedades.

Está claro, entonces, que es tiempo de hablar de ajo. Más aún, si consideramos que ya terminó la etapa de plantación del ajo, y transitamos su período de más bajo perfil pero más crítico en la determinación de los rendimientos: la etapa vegetativa.

Ésta se inicia con la brotación, cuando el balance entre hormonas promotoras e inhibidoras de crecimiento se inclina hacia las primeras, en respuesta a las condiciones ambientales a finales del verano- otoño, y el bulbillo semilla “despierta” con la señal de inicio de su crecimiento. Es el brote que se encuentra en el interior del diente de ajo, aquel que en el arte culinario se descarta, en el campo es clave para inferir muchos procesos.

El IVD, Índice Visual de Dormición, es una herramienta fundamental para determinar el estado fisiológico óptimo de plantación, que se establece, con variaciones entre variedades, cuando el brote interno del bulbillo alcanzó el 70% de la hoja de reserva. Superado ese valor, sabemos que estamos llegando al pico de concentración de alicina, compuesto responsable de la pungencia, y empieza a considerarse el envejecimiento de la semilla. Según información del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) el 67% de la superficie de Mendoza está plantada con ajo del tipo comercial morado, y del cual el 80% se hace fuera de la fecha recomendada. Existe evidencia que, en plantaciones tardías, el bulbillo sufre estrés y envejecimiento, mientras espera a ser plantado.

No todo es fácil en la vida de esta pequeña planta. Las heladas que se producen entre abril y septiembre, al menos durante 20 días por mes dependiendo de la zona, ocasionan un recambio entre especies de malezas estivales e invernales. En algunos lotes cultivados, durante un mismo ciclo de cultivo se han reportado presencia de hasta 36 especies diferentes de malezas.

El manejo de herbicidas en ajo es crucial, y la renovación de principios activos se hace, por lo menos, necesaria. En los últimos años en Argentina se multiplicaron los biotipos y especies de malezas resistentes a diferentes mecanismos de acción, entre ellos graminicidas selectivos post emergentes. Hablando de resistencias, en Cuyo se han reportado casos de baja eficacia de insecticidas neonicotinoides que hace no tantos años hacían gala de una excelente performance.

Tizones, Royas, y la tan temida Podredumbre blanca, son también amenazas presentes cada año. Todos estos factores, son posibles de encontrar en un lote sumados a inclemencias climáticas, problemas de suelos, baja eficiencia de riego que afectan el desarrollo vegetativo de la planta en crecimiento. Sin dudas podemos asumir que tienen consecuencias sobre el rendimiento potencial.

¿Cómo cuidamos esa etapa vegetativa?

La fisiología tiene mucho que decir al respecto. Un estudio sobre tres variedades de ajo argentino en el que se midieron 29 variables relacionadas a rendimiento, características de la semilla y del desarrollo vegetativo, demostró que existe una alta correlación entre la velocidad de ocupación del espacio durante el crecimiento inicial del cultivo, la tasa de crecimiento del bulbo durante la etapa de llenado y el peso seco del bulbo a cosecha.

Soportando aún más este concepto, todas las expresiones de mayor crecimiento vegetativo, como la mayor longitud del período de cultivo, la altura de la planta, y la tasa de aparición de hojas previas a llenado de bulbo, correlacionaron altamente con el rendimiento total de la parcela. Situaciones que promovieron el crecimiento vegetativo lento, y menores acumulaciones de biomasa por unidad de área foliar, resultaron en menores rindes.  

El rendimiento del cultivo es función directa de la biomasa fotosintetizante existente. Para alcanzar esa mayor expresión vegetativa, es fundamental que la planta emita el mayor número de raíces posibles, las mantenga funcionales, que también se encuentre acompañado por el número de hojas verdes necesarias, por la duración del área foliar en actividad. Para estos fines, la provisión de agua y nutrientes es fundamental para asegurar un buen llenado de bulbo al final de la etapa de rápido crecimiento vegetativo. Bien vale entonces aquí mencionar: …» ajo lleno, corazón contento»… (sobre todo el del dueño!)

Los requerimientos totales de agua en el cultivo rondan los 900 mm. Los momentos más sensibles en el abastecimiento son durante la brotación y en la etapa de rápido crecimiento del bulbo. Sin embargo, la escasez de agua es crítica en cualquier etapa del ciclo de cultivo, cuidando de no perder suelo por erosión en el caso de riego superficial.

La fertilización tiene mucho que aportar en esta cruzada. Es muy conocido el hecho de que ajos de todos los cultivares responden positivamente a la fertilización nitrogenada, en dosis variables según el cultivar, densidad, tipo de suelo y resultados del análisis de fertilidad. Esta especie de origen asiático, es muy exigente en Nitrógeno y Potasio, para rendimientos promedios de 11 ton/ha, extrae entre 160-180 kg de Nitrógeno, 22 kg de Fósforo, y alrededor de 115 kg de Potasio, con variaciones según los cultivares.

Otros nutrientes

Los micronutrientes cumplen un papel vital en el crecimiento y desarrollo de las plantas. Un estudio publicado en el Journal of crop and Weed, llevado a cabo durante 2 temporadas, en diferentes cultivares, investigó sobre la importancia de Zinc, Boro, Hierro y Manganeso en el cultivo del ajo, donde se realizaron mediciones relacionadas al crecimiento vegetativo como altura de planta, número de hojas, número de raíces por planta, ancho de cuello; y otras mediciones relacionadas a la productividad como número, largo y peso de dientes por bulbo, y kilos totales por hectárea.

Los resultados mostraron una mejora en el crecimiento y rendimiento del cultivo, debido a un aumento de la actividad enzimática y fotosintética, y a una mayor tasa de traslocación principalmente atribuida a la influencia de Boro, dado su papel clave en la división y expansión celular. Este efecto benéfico del Boro, en el cultivo de ajo, fue reportado en numerosas publicaciones.

El Zinc es esencial en el metabolismo del nitrógeno, entre otras funciones. Eso explicaría la mejora en el desarrollo radicular, la consecuente mejor absorción de nutrientes y agua, y los efectos benéficos de esto en los diferentes órganos y la planta entera.

Si pensamos en promover el crecimiento podemos ir más allá. Un estudio sobre el cultivo del ajo, publicado en el año 2018, comprueba que las hormonas vegetales, giberelinas, auxinas y citoquininas, están involucradas en la mejora de la actividad fotosintética de la planta y en la asimilación eficiente de los productos de ella, lo que lleva a una rápida división y elongación celular en las porciones de crecimiento de la planta, y la estimulación del crecimiento, además de aumentar la absorción de nutrientes.

Tanto parámetros de crecimiento del ajo como altura de la planta, número de hojas, y diámetro basal, así como parámetros relacionados al rendimiento y la calidad del ajo como diámetro de bulbo, peso seco y peso fresco, número de dientes, sólidos solubles y rendimiento por hectárea fueron consistentemente superiores al tratamiento sin aplicación. Todo suma dicen, no? Y mucho!

Odiado por los que no conocen que su pungencia depende del cultivar. Amado por diferentes civilizaciones no sólo como condimento sino por sus propiedades terapéuticas. La ciencia nos cuenta cómo darle lo que necesita. De algo estamos convencidos: ajo crudo y vino puro, pasan el puerto, seguro.

Contra el trabajo infantil en el campo

Cada 12 de junio se celebra en todo el mundo el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que fue proclamado en 2002 por la Organización Internacional del Trabajo para concentrar la atención en el problema que supone en todo el mundo el trabajo infantil e intentar erradicarlo.

hoy en día, 152 millones de niños todavía se encuentran en situación de trabajo infantil. El trabajo infantil existe en casi todos los sectores, sin embargo, 7 de cada 10 niños en situación de trabajo infantil trabajan en el sector de la agricultura.

Este año, el Día mundial contra el trabajo infantil examinará los avances logrados a lo largo de los 100 años de apoyo de la OIT a los países para luchar contra el trabajo infantil. También miraremos con interés hacia la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la cual fue establecida por la comunidad internacional e insta a adoptar medidas inmediatas y eficaces para eliminar el trabajo infantil en todas sus formas de aquí a 2025.

En muchos países el trabajo infantil es principalmente un problema agrícola. En todo el mundo, el 60 por ciento de todos los niños trabajadores con una edad comprendida entre los 5 y los 17 años trabajan en la agricultura (incluidos el cultivo, la pesca, la acuicultura, la silvicultura y la ganadería) lo que equivale a más de 98 millones de niñas y niños. La mayoría de estos niños trabajadores (el 67,5 por ciento) son miembros de la familia que no cobran ninguna retribución. En el sector agrícola, este porcentaje es mayor. Además, los niños entran muy pronto en el mercado laboral –en algunos casos, se trata de niños que tienen entre 5 y 7 años. La agricultura es uno de los tres sectores más peligrosos en lo que se refiere a fallecimientos relacionados con el trabajo, accidentes no mortales y enfermedades profesionales. Alrededor del 59 por ciento de todos los niños entre 5 y 17 años en trabajos peligrosos se encuentran en la agricultura.

La pobreza junto con el acceso limitado a una educación de calidad, unas tecnologías agrícolas inadecuadas, un difícil acceso a la mano de obra adulta, unos altos riesgos y peligros, así como unas actitudes tradicionales respecto a la participación de los niños a las actividades agrícolas son las principales causas del trabajo infantil en la agricultura. Puede ser positivo que los niños participen en algunas actividades no peligrosas, pues favorece la transferencia de conocimientos entre generaciones y la seguridad alimentaria de los niños en especial en los cultivos familiares, la pesca a pequeña escala y la ganadería. Es importante establecer una distinción entre tareas ligeras que no causan ningún daño al niño y el trabajo infantil, el cual interfiere con la escolarización obligatoria y puede perjudicar la salud del niño o su desarrollo físico y mental, en función de las horas y de las condiciones de trabajo, la edad del niño, las actividades realizadas y los riesgos que acarrean.

La participación en algunas actividades agrícolas debe diferenciarse del trabajo infantil. Unas tareas adaptadas a la edad del niño que conlleven riesgos menores y que no representen un obstáculo a la escolarización y al disfrute del tiempo libre pueden perfectamente formar parte de una infancia normal en un contexto rural. Puede ser positivo que los niños participen en algunas actividades no peligrosas, pues favorece la transferencia de conocimientos entre generaciones y la seguridad alimentaria de los niños en especial en los cultivos familiares, la pesca a pequeña escala y la ganadería. Los jóvenes acostumbrados a desempeñar ciertas tareas agrícolas tienen más confianza en sí mismos, más autoestima y están más seguros de sus capacidades profesionales. Por consiguiente, es importante establecer una distinción entre tareas ligeras que no causan ningún daño al niño y el trabajo infantil, el cual interfiere con la escolarización obligatoria y puede perjudicar el desarrollo personal y la salud del niño, en función de las horas y de las condiciones de trabajo, la edad del niño, las actividades realizadas y los riesgos que implica.

Sub-sectores

El trabajo infantil es muy frecuente en todos los sub-sectores agrícolas, aunque con características diferentes:

  • Cultivo de la tierra
  • Pesca y acuicultura
  • Silvicultura
  • Ganadería

Aspectos transversales

Los avances realizados en la eliminación del trabajo infantil en la agricultura han sido lentos debido a las características específicas del sector. Esta situación es difícil de resolver debido a algunos factores como las lagunas existentes en las legislaciones nacionales sobre el trabajo familiar agrícola, la falta de sindicatos fuertes, la división de la mano de obra, la insuficiente capacidad de los inspectores de trabajo para cubrir áreas rurales remotas, el contexto familiar en el que trabajan muchos niños sin retribución ni contrato, la continuidad entre los hogares rurales y el lugar de trabajo y las tradiciones que fomentan la participación de los niños en las actividades agrícolas desde una temprana edad.

La discriminación de género, la edad y las normas culturales distinguen el tipo de trabajo realizado por niñas y niños así como el número de horas trabajadas y el derecho a la educación. Las diferencias de género en el trabajo infantil aumentan con la edad. En muchos casos, considerando las tareas domésticas las niñas trabajan más horas que los niños, lo que les deja menos tiempo para los estudios. Estos aspectos pueden surgir en todos los sub-sectores de la agricultura:

  • Normas internacionales de trabajo sobre trabajo infantil en la agricultura
  • Educación y trabajo infantil en la agricultura
  • Género y trabajo infantil en la agricultura
  • Salud y seguridad profesional y trabajo peligroso en la agricultura
  • Diálogo social

La Alianza internacional de cooperación

La Alianza internacional de cooperación sobre el trabajo infantil y la agricultura es una iniciativa global que reúne las acciones de la OIT, la FAO, el FIDA, el CGIAR y la UITA desde el 2007. Fue creada con el objeto de promover la participación de organizaciones agrícolas en los esfuerzos mundiales por eliminar el trabajo infantil en la agricultura. La pobreza y la aplicación inadecuada de la legislación laboral son algunas de las causas del trabajo infantil en la agricultura y a ellas se suma la naturaleza peligrosa del trabajo agrícola. Para erradicar esta práctica es necesario corregir la estructura de la producción agrícola. Las partes interesadas del sector agrícola cumplen un papel importante en esta materia.

La Alianza ha logrado un reconocimiento creciente dado su compromiso permanente con los diálogos de políticas sobre trabajo infantil, tales como la 2ª y 3ª Conferencias mundiales sobre trabajo infantil. Las actividades de promoción y sensibilización han ayudado a generar una mayor comprensión de este tema y de la necesidad de lograr que los profesionales agrícolas y laborales unan esfuerzos, conocimiento y experiencia para eliminar el trabajo infantil. La Alianza también lleva a cabo actividades de desarrollo de capacidades a nivel nacional con el fin de apoyar a los actores principales del sector agrícola para abordar cuestiones relativas al trabajo infantil en políticas y programas nacionales, servicios de extensión y actividades de seguimiento. La labor que cumple la Alianza en el contexto nacional, regional y mundial incluye:

  • Promover la cooperación entre partes interesadas de la agricultura y del trabajo y garantizar la coherencia de las políticas y los programas sobre prevención del trabajo infantil.
  • Promover las oportunidades de empleo juvenil en la agricultura.
  • Incorporar las cuestiones relativas a trabajo infantil en los programas de actividades de organizaciones agrícolas y laborales.
  • Promover la adopción de prácticas agrícolas más seguras y evitar que los niños realicen trabajos peligrosos en la agricultura.
  • Mejorar los medios de vida rurales y la productividad de las actividades que generan ingresos.

La guerra contra las malezas de invierno

Según el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa) que elabora todos los años la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el 13 % de los productores argentinos siembra cultivos de servicios, con el objetivo de realizar un control de malezas.

En vastas zonas del país estos planteos aún no se aplican, por falta de disponibilidad de agua en invierno o por otras razones. En esos lotes se eligen estrategias de control químico que no tienen por qué ser un riesgo para la sustentabilidad de los suelos y del ambiente.

Desde FMC recomiendan Shark, un herbicida que se destaca por su versatilidad, ya que puede ser utilizado tanto en barbechos cortos como largos y para rescate de malezas en postemergencia de trigo.

«El ingeniero agrónomo es como el director técnico que mira el equipo rival, en este caso las malezas, y decide cómo enfrentarlas. Lo que tiene en Shark es un jugador de toda la cancha, versátil, capaz de ser eficaz en cualquier momento del año», destaca Juan Caporicci, gerente de herbicidas de FMC.

Fabián Giménez, coordinador de Investigación y Desarrollo, y responsable de herbicidas en Argentina y Uruguay de FMC, señala que hay que hacer los monitoreos a tiempo, lote por lote y «no relajarse».

Agregó que es necesario un diagnóstico preciso y exhaustivo en el campo para determinar qué malezas están presentes, y definir los herbicidas necesarios, «no al revés como suele hacerse».

En el caso de Shark, al ser un producto de contacto, es clave anticiparse. Se recomienda su aplicación en plantas menores a 10 centímetros de altura en activo crecimiento. Se evita el daño que provoca la maleza en absorción de nutrientes o de agua y se reduce el número posterior de aplicaciones.

Esta condición de ‘comodín’ que tiene Shark lo ubica en el momento ideal después de la cosecha de soja y de maíz para «resetear los lotes» y dejarlos «en cero».

En el caso de que se haya sembrado trigo y se registren escapes de malezas, el herbicida de FMC ofrece la ventaja de ser selectivo para trigo; solo impacta en las malezas de hoja ancha y no genera daños en el cereal.

Protocolos de sanidad para gallineros familiares

“La higiene y la alimentación tiene que ser adecuada y balanceada para producir la mayor cantidad de huevos posibles, por lo que mayores cuidados, significan más producción y sanidad” destacó una especialista.

En el marco de una gran demanda de huevos de gallina por el aumento del consumo, debido a la pandemia mundial de Coronavirus, la médica veterinaria Zulma Canet, investigadora en el Área Avícola del INTA Pergamino, especializada en genética de aves, particularmente en pollos camperos, brindó una interesante charla técnica sobre gallineros familiares.

La reconocida especialista se refirió al manejo sanitario y de bienestar animal, que los productores deben tener en cuenta a la hora de plantear sus gallineros familiares, para lograr una buena producción de huevos, aspectos importantes que fueron recabados por El ABC Rural.

“Para una buena producción de huevos hay que lograr una curva de postura por encima del 85%, a través de dos aspectos bien definidos y fundamentales: alimentación e higiene adecuados”, apuntó.

En ese sentido, la especialista informó que “el costo más caro de producción es el alimento, por lo que no hay que desperdiciarlo”.

Construcción e higiene del gallinero

Sobre la construcción de los gallineros familiares, Canet dijo que tiene que estar protegido frente a los depredadores, pero abierto para que ingrese luz natural y así estimule la postura.

“Para recibir a los pollitos el ambiente tiene que tener entre 30 y 33 grados, y luego estar siempre templado a 26 grados”, destacó.

Acerca de las condiciones sanitarias, la técnica del INTA Pergamino, indicó que “hay que evitar que las gallinas consuman agua de charco debido a que predispone la generación de parásitos, por lo que se pueden realizar bebederos caseros de bajo costo”.

Asimismo, señaló que “los nidos deben ser limpios, y a los huevos ni bien la gallina los coloca, hay que retirarlos para evitar la contaminación cuando defequen sobre ellos”.

Otra cuestión a tener en cuenta en los gallineros familiares, es permitirle a la gallina que trepe para que pueda expresar toda su habilidad natural.

Ejemplares de buena calidad productiva

Por otro lado, en cuanto a la calidad productiva, Canet remarcó que una gallina en adecuada postura tiene un buen aspecto físico en general, y la cloaca bien desarrollada.

“Hay que adquirir gallinas con buenas condiciones sanitarias y el ombligo bien cicatrizado, ya que de lo contrario genera una enfermedad bacteriana que provoca mala absorción de la yema, septicemia y artritis, teniendo que tratarse con antibióticos”, advirtió.

“La gallina que no produce no presenta un buen aspecto en general y tiene caracteres sexuales poco definidos, por lo que hay que descartarla para que no consuma alimento en vano”, apuntó.

-¿Cómo nos damos cuenta cuando una pollita está enferma?

-Se empieza a quedar echada, se le paran las plumas, está arrinconada y se le resecan las patas. Lo primero que hay que hacer es separarla del lugar para evitar que contagie sus síntomas al resto del gallinero.

Los gallineros familiares, tanto en el campo como en la ciudad, fueron siempre muy tradicionales en la cultura argentina.

Enfermedades más comunes en el criadero

En cuanto a las enfermedades y parásitos más comunes que se pueden presentar en los gallineros familiares, la especialista describió los siguientes:

– Coccidiosis: enfermedad parasitaria que genera diarrea con sangre y olor. Hay que vacunar y ofrecer alimento seguro y sano.

– Gusanos tenias: generan pérdida de apetito, decaimiento, diarrea y poco crecimiento. El tratamiento es ofrecer productos antiparasitarios.

– Piojillos: genera pérdida de peso, baja postura y molestia. Hay que hacer una buena cama. Se controla con fumigación.

– Ácaros: sequedad en las patas, común en granjas con barro o muy húmedas. Se puede tratar biológicamente con hinojo y ajo como repelente, y aceites como canela, clavo de olor, limón y mostaza.

– Salmonella: es una zoonosis (se transmite al hombre), que genera diarrea acuosa y fétida, y pérdida de apetito, con alta mortalidad. Hay que vacunar.

– Colera: provoca anorexia, cresta azul, descarga mucosa nasal y barbijones inflamados. Prevenir con vacunación.

– Viruela: enfermedad viral trasmitida por mosquitos y pulgas. Provoca pústulas cutáneas en la cabeza.

– Coriza: enfermedad respiratoria y muy contagiosa, conjuntivitis espumosa, descarga nasal y depresión. Se trata con antibióticos.

Plan Provincial Agroforestal: entre producción y conservación.

En el año 2015, Argentina presentó el informe ante la Global Forest Resources Assesment (Evaluación Global de Recursos Forestales – FRA) de las Naciones Unidas, donde surgió, que Argentina se ubica dentro de los diez países que más deforestan en todo el mundo.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) figura noveno entre los países que más superficie boscosa perdieron en el último quinquenio (Moglia, C. de Renolfi, Cisneros y González, 2017).

La deforestación en Argentina, sigue siendo un tema prioritario, a pesar de su desaceleración en los últimos años. Como mencionan (Panichelli, Garcia, Peirano y Fortuna, 2019), entre 2006 y 2008 la tasa anual de deforestación pasó de ser de más de 360.000 hectáreas deforestadas, a menos de 200.000 hectáreas a partir del 2015.

Al observar estos valores, no debemos olvidar que el fenómeno de deforestación se refiere exclusivamente a la pérdida de superficie forestal, es decir, no mide el grave proceso de “degradación” de las masas forestales restantes. Los bosques nativos de Argentina han sido sometidos a severos procesos de degradación y en muchas áreas se encuentran seriamente comprometidas sus posibilidades de proporcionar bienes y servicios (Montenegro, C., Gasparri, I., Manghi, E., Strada, M., Bono, J., Parmuchi, M., 2004).

En la Provincia de Córdoba, en el periodo de 2002 – 2006, la tasa anual de deforestación fue de 2.52%, siendo menor que en el periodo de 1998-2002 que fue de 2.93%, pasando de 979.095 ha en 2002 a 885.165 ha en 2006 (Moglia, C. de Renolfi, Cisneros y González, 2017).

Fotografía N°1: forestación establecida.

En este contexto nacional, en el mes de agosto del 2017 se reglamentó en la provincia de Córdoba, Argentina la Ley N°10.467 “Plan Provincial Agroforestal” (PPA). La normativa se instrumentará mediante acciones, orientadas fundamentalmente a la forestación o reforestación de predios públicos y privados. La Ley tiene como objeto el promover el desarrollo sostenible y mejorar la situación social, ecológica, paisajística y de producción de las diversas áreas de la Provincia. Promover y complementar la producción en el marco de las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) (Ley N°10.663, 2019), ayudando a prevenir y evitar los procesos de erosión eólica o hídrica, favoreciendo la infiltración, reducción y consumo de excesos hídricos; incentivar la protección de los suelos; mejorar la calidad del aire y del agua; mejorar el entorno rural, urbano  y la calidad  de vida  de la población  cordobesa mediante la implantación o enriquecimiento con especies forestales que pueden ser aprovechadas con el concepto de uso múltiple, asegurando la persistencia del recurso con un criterio de conservación y manejo forestal sostenible, de acuerdo a las Buenas Prácticas Forestales (BPF) y de la producción, y contribuir a la conservación y restauración de la biodiversidad a los fines de preservar los beneficios ecosistémicos, tales como hábitat de polinizadores naturales y refugio de fauna nativa (LEY 10.467, 2017).

Fotografía N°2: forestación multipropósito.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia de Córdoba es la Autoridad de Aplicación y por lo tanto, responsable de ejecutar las  acciones tendientes a la promoción, concientización y difusión del objeto de la presente Ley y de las alternativas establecidas para su cumplimiento a fin de garantizar sus principios ambientales regulados en las Leyes Nacionales Ley General de Ambiente (LEY 25.675, 2002) y Ley de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (LEY 26.331, 2007), y sus presupuestos mínimos.

Fotografía N°3: cultivo de soja en senescencia (Druetta & Berton).

El PPA obliga a los propietarios de establecimientos rurales a tener implantado con especies arbóreas entre el 2 y el 5 por ciento de la superficie de sus predios, dependiendo de la región y otras variables. Prevé alcanzar en 10 años la implantación de árboles en unas 100.000 hectáreas en toda la Provincia estableciendo un importante aporte al paradigma productivo. La Ley N°10.467 contempla la posibilidad de realizar distintas actividades y acciones para su cumplimiento, expresadas en el Artículo N°2, dando la opción a los productores de la Provincia forestar con fines de protección ambiental o fines foresto industriales.

Existiendo en la actualidad, un escenario favorable de políticas públicas, un acelerado aumento de tecnologías aplicadas al sector productivo y una creciente demanda de productos amigables con el medio ambiente, el Plan Provincial Agroforestal se presenta como un primer paso reconciliador en el antiguo “antagonismo” entre producción y conservación.

Agradecimiento: Ing. Ar. Rocío Arreguez

Ing. Agr. Jorge Raspanti

Asesor Agroforestal N°176

CONSERVAGRO