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La falta de forraje y el apriete del Senasa pone de mal humor a ganaderos en Santa Fe

Como consecuencia de la sequía, el pasto para ganado no abunda y es lo que mantiene preocupado a campesinos de la región núcleo, sumado a esta situación, el Senasa que no perdona los tiempos.

La región núcleo que desde hace meses viene padeciendo la falta de lluvias, los suelos secos que no acompañan a la producción y a la regeneración de pasturas, comienzan a evidenciarse en actividades ganaderas en la provincia de Santa Fe, lo que mantiene los ánimos alterados entre los productores que no sólo tienen que lidiar con el clima adverso, si no que también con la entidad de control.

Si bien la provincia del litoral mueve gran parte de la ganadería de la región central del país, donde se concentran las actividades principales en torno al campo, ahora resulta que los productores del norte santafesino que padecen los efectos de la sequía y tienen serios inconvenientes para enviar animales a feria porque no llegan a tiempo las rehabilitaciones por parte del organismo sanitario.

Al menos dos remates, programados para martes 5 y miércoles 6 de julio, debieron suspenderse. Ambos de la Cooperativa Ganaderos de Ceres, el primero en la sede central y el segundo en las instalaciones de La Guampita, en el departamento Vera.

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El problema se generó tras el vencimiento, el pasado 30 de junio, del plazo estipulado para adecuar las instalaciones a la nueva normativa sobre sanidad y bienestar animal. Se exigió, por ejemplo, alargar dos metros los embarcaderos en forma recta, tener una manga para animales caídos y un corral con agua para la hacienda.

En los casos citados, afirman desde la cooperativa, se realizaron los trabajos y se presentó la documentación en tiempo y forma. Sin embargo hasta último momento no llegaba desde Buenos Aires el visto bueno. Las habilitaciones aparecieron un día antes en ambos casos, sin plazo para que los productores junten la hacienda, tramiten la guía y la envíen a la feria.

Desde otra casa consignataria confirmaron que los trámites de Senasa se demoraron y generaron inconvenientes en los últimos días. El viernes 1°, en la feria de Emilia, departamento La Capital, un destacado remate de reproductores debió esperar hasta último momento hasta que llegó la rehabilitación.

Un consignatario del norte provincial, que prefirió mantener el anonimato para evitar roces con el personal de Senasa, explicó que los ganaderos están «desesperados» por el deterioro de la hacienda en los campos a causa de la sequía. «Todos pidiéndome por favor que haga la feria porque no saben qué hacer».

Describió que de Vera al norte, hasta Los Amores, sigue sin llover y los campos «están muy mal, una sequía tremenda», con productores obligados a desprenderse de su hacienda.

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«La vaca con cría está muy complicada, caída en el campo; y los terneritos de dos o tres meses se sacan y se venden porque la vaca no lo va a poder criar», describió.

La sequía es tal que afirmó: «tuvimos dos inviernos en el año; porque en el verano acá no llovió casi nada, fue como pleno invierno; y ahora no tenemos nada tampoco, está todo seco, está muy crítica la situación».

En ese marco, explicó que no pudo armar una feria programada para esta semana porque, a dos días de la fecha, faltó que desde Buenos Aires «le den el Ok al jefe local y él nos dé el número de remate y con eso poder hacer la feria». Incluso relató que la autoridad local no puede gestionar o consultar ante sede central en Capital Federal, sino que «sólo puede llegar hasta Santa Fe».

Cuando llegó la habilitación ya era tarde. «La gente tiene que despachar la hacienda dos o tres días antes, saca el papel (la guía) y se van a juntar los animales; porque no están encerrados en un piquete; no estamos en Buenos Aires que es todo limpio (el campo), te lleva dos días o un día y medio juntar los animales», detalló. La tarea es muy complicada en zona de monte, requiere mano de obra extra. «Más en esta época, que la hacienda se pone mañera; es imposible explicarle a los de Buenos Aires cómo se sacan los animales de acá».

Así, un día antes de la fecha, luego de rechazar unas 300 cabezas decidió suspender la subasta. Pocos minutos más tarde llegó la habilitación, pero ya era tarde.

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