Ganadería: advierten de una menor oferta de animales en el primer trimestre del 2022

La escasez de hacienda que comenzará a percibirse en el mercado durante el segundo semestre del año será más marcada aún que la registrada el año pasado, habiendo perdido ya un millón de animales en la faena y cerca de 200 mil toneladas en producción de carne.

En 2021 muchas empresas ganaderas implementaron sistemas “defensivos” y recurrieron a dietas conformadas con una mayor proporción de pasto, lo que produjo una extensión de los plazos de terminación de machos y vaquillonas junto con un aumento del peso promedio de faena. En otras palabras: la hacienda, si bien salía más pesada, tardó mucho más en egresar de los campos.

Otro fenómeno que resta oferta de hacienda es el proceso de retención de vientres, asociado a la necesidad de resguardar el capital de las empresas frente a la creciente depreciación del peso argentino e incertidumbre macroeconómica.

¿Qué puede esperarse para lo que resta del 2022? Para responder esa pregunta, el equipo técnico del Área de Ganadería de CREA elaboró dos escenarios: uno desfavorable, caracterizado por un reforzamiento de las restricciones a las exportaciones de carne vacuna, y otro más favorable sustentado en una política orientada a facilitar las ventas externas del producto.

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Primer trimestre 2022 con menor oferta

 Aun sin números oficiales del stock ganadero nacional al 31 de diciembre de 2021, los datos que surgen del movimiento de hacienda en los primeros tres meses del año muestran una menor oferta de animales tanto para cría e invernada como para faena.

Por un lado, de acuerdo a lo informado en los respectivos DT-e (Documento de Transito Electrónico) registrados en SENASA, durante este primer trimestre del año se observa un menor traslado de hacienda de un
establecimiento a otro con destino a cría o invernada. De enero a marzo de 2022, se registró un movimiento de 3.696.797 animales, un 6,6% menos que lo trasladado en igual trimestre de 2021.

Paralelamente, si analizamos los traslados con destino a frigorífico también se mantiene la misma tendencia; un total de 3.095.301 de animales que se movieron a faena este año contra 3.244.722 en 2021 estaría marcando una caída del 4,6% interanual. 

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Un dato interesante a destacar es que durante este período ninguna categoría presenta incrementos, siendo las vaquillonas (6%) y los novillitos (7%) las categorías que mayor retracción muestran en los envíos a faena.

En efecto, si observamos los datos de faena propiamente dichos reportados recientemente por el RUCA (Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial) aunque con caídas menos pronunciadas, también se repite esta variación, un 2% menos de animales faenados en el primer trimestre (3.124.359 vs 3.180.377 cabezas), con un 3,7% menos de vaquillonas, 2,1% menos de novillitos y 1,6% menos de novillos parcialmente compensado por más vacas (+2,1%) y toros (+2,7%).

Estos datos muestran, a priori, una menor presencia de animales jóvenes -novillitos y vaquillonas- llegando a faena. Descartando la probabilidad de cambios significativos en la composición del stock nacional que resulte en mayores caídas relativas de estas dos categorías, de acuerdo a estos primeros indicadores de traslado de hacienda, podríamos estar iniciando un período de mayor retención de este tipo de hacienda a nivel criador, tanto de hembras para reposición de vientres como de machos que prolonguen su invernada hacia ciclos completos.

Hoy, con valores de la hacienda marcando récords históricos, el criador es uno de los eslabones más sólidos de la cadena. Los márgenes brutos tanto para cría como para producciones de ciclo completo arrojan resultados que, medidos a moneda constante, se ubican entre un 30% y un 40% por sobre el promedio de los últimos 10 años. Esto, sumado a la necesidad de resguardo del capital, motoriza un proceso de retención de hacienda, especialmente en campos donde cuentan con la suficiente oferta forrajera como para llevarlo a cabo.

Pero claramente esta mayor retención de hacienda no es posible sostenerla en zonas que, durante la seca pasada, perdieron gran parte de su capacidad productiva y aun hoy no logran recomponer reservas para transitar los próximos meses de invierno.

En efecto, si observamos la salida de hacienda de los campos hacia otros establecimientos, estas dos situaciones resultan muy marcadas entre las diferentes zonas productoras. En este sentido, provincias de la zona Pampeana (Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y San Luis) retuvieron, en conjunto, unos 424 mil animales más que en igual trimestre del año pasado. Pero también el NOA (Salta, Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán) aun con mayores restricciones, logró retener unos 126 mil animales más que en igual período del año pasado.

Por el contrario, el NEA, donde vastas zonas de Corrientes y Formosa, así como parte de Misiones y Chaco atraviesan una de las crisis ambientales y productivas más severas de su historia, muestra una salida de animales muy superior a la registrada un año atrás. En conjunto, durante el primer trimestre de este año se trasladaron hacia otros establecimientos unos 315 mil animales más que en 2021, lo que equivale a un 78% más de salida de hacienda, en solo tres meses.

Si bien esta venta forzada de hacienda que necesariamente realiza el productor para evitar mayor mortandad de animales entrado el inverno alimenta la oferta actual de animales, no es más que una salida de emergencia que indefectiblemente jugará en detrimento de producción futura.

En concreto, los campos ganaderos presentan hoy dos situaciones muy diferenciadas. Por un lado, la de aquellos que, habiendo recuperado su nivel de receptividad, están prolongando los procesos productivos y reteniendo una mayor cantidad de hacienda y por el otro, la situación de campos que siguen reduciendo drásticamente su carga de cara al invierno. Ahora bien, este desbalance entre retención y venta forzada se ve plasmado hoy en números que muestran una menor oferta neta de animales durante el primer trimestre del año. Ante este escenario cabe preguntarnos cuánto de esta menor oferta responde a la mayor retención que está ejerciendo la porción de más productiva y cuánto de ello, responde a un menor número de animales en stock.