lunes, enero 24, 2022

La «Niña»: características y sus consecuencias en el clima

Se le llama así por que presenta condiciones contrarias al fenómeno del Niño, pero también es conocido como «El Viejo» o «El Anti-niño» .Suele ir acompañado del descenso de las temperaturas y provoca fuertes sequías en las zonas costeras del Pacífico.

La NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, por sus siglas en inglés) mostró prácticamente como un hecho que los próximos meses estarían signados por los efectos de un evento La Niña. Comúnmente este tipo de fenómeno genera una circulación en la cual la distribución de humedad es deficitaria para nuestro país, especialmente para la región del Litoral y la porción norte de la región pampeana.

Esta situación comenzó a impactar sobre nuestro país durante el mes de octubre, con una disminución del volumen de lluvias y un aumento en la irregularidad de las marcas térmicas, mostrando una gran variabilidad, con una marcada amplitud térmica y cambios bruscos.

Fenómeno atmosférico La niña. Es un fenómeno de interacción océano-atmósfera que se caracteriza por la aparición de temperaturas oceánicas superficiales inusualmente bajas en el centro y este del Océano Pacífico ecuatorial.

Aparte de los ciclos determinados por la rotación de la Tierra en torno a su eje y alrededor del sol (ciclo diario y anual), las condiciones meteorológicas y climáticas en un cierto lugar cambian continuamente como resultado de la acción de diversos factores de origen atmosférico y oceánico. Existen algunas fluctuaciones relativamente lentas del comportamiento de la atmósfera, que están asociadas a cambios en las condiciones oceánicas en la región tropical del océano Pacífico. Una de ellas es la denominada Oscilación del Sur. A continuación analizaremos esta fluctuación natural y su relación con el fenómeno La Niña.

Definición

El fenómeno La Niña es la oposición al fenómeno El Niño. Las anomalías climáticas que se producen con La Niña no son tan notables como las que se observan durante El Niño. Durante este fenómeno se origina temperaturas más frías que las normales sobre el Océano Pacífico. Además, se favorecen entre otros los siguientes procesos:

  • La corriente fría de Humboldt se desarrolla mejor sobre la costa sudamericana
  • Aumenta la turgencia de agua fría frente a las costas peruanas con un gran contenido de nutrientes que favorecen el desarrollo de los peces y, por lo tanto, se incrementa la industria pesquera de la zona.
  • La acción combinada de los alisios de ambos hemisferios favorece la turgencia de aguas frías a lo largo de la línea del Ecuador, separando dos grandes lenguas de agua caliente tropicales a ambos lados de dicha línea.
  • Los vientos alisios incrementan su intensidad y provocan mayor transporte de agua caliente superficial hacia el oeste.
  • Se produce un importante calentamiento de la temperatura del agua de mar superficial cerca de la región insular-continental de Indonesia, favoreciendo el desarrollo de mayor nubosidad y el incremento de tormentas y lluvias en la región.
  • Se incrementan los ciclones tropicales del Caribe.

En Latinoamérica se pueden destacar los siguientes efectos:

  • Disminución de las precipitaciones sobre el centro y el este de Argentina, Uruguay, sur de Brasil y Paraguay. Lo que contribuye para que disminuya el nivel de altura de los ríos y, en consecuencia, se reduzca la probabilidad de inundaciones importantes.
  • Aparición de áreas con déficit de precipitación en Cuba.
  • Aumento de las precipitaciones en el nordeste del continente americano.
  • Incremento de las precipitaciones en la región del altiplano y noroeste argentino.

Características

Como se dijo con anterioridad, el fenómeno La Niña se desarrolla cuando la fase positiva de la Oscilación del Sur alcanza niveles significativos y se prolonga por varios meses, como por ejemplo en 1973, 1988, 1998, y se caracteriza entre otras condiciones anómalas, por las siguientes, que son esencialmente opuestas a las de los episodios El Niño:

  1. Disminución de la presión a nivel del mar en la región de Oceanía y aumento de la misma en el Pacífico tropical y subtropical junto a las costas de América del Sur y América Central. Esto contribuye a aumentar la diferencia de presión que existe entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial
  2. El aumento de la diferencia de presión, entre la costa de América del Sur y Oceanía, hace que los vientos alisios se intensifiquen, lo cual a su vez aumenta la eficiencia del proceso de turgencia de aguas profundas relativamente más frías a lo largo del Pacífico ecuatorial.
  3. Los vientos alisios anormalmente intensos ejercen un mayor efecto de arrastre sobre la superficie del océano aumentando la diferencia de nivel del mar entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial. De este modo el nivel del mar disminuye en las costas de Colombia, Ecuador, Perú y norte de Chile y aumenta en Oceanía.
  4. Como resultado de la intensificación de la turgencia de aguas relativamente frías a lo largo del Ecuador, la temperatura superficial del mar disminuye por debajo del valor medio climatológico. La presencia de aguas relativamente más frías en este sector constituye la evidencia más directa de la presencia del fenómeno La Niña. En general las máximas anomalías térmicas negativas son de una magnitud inferior a las que se registran durante los episodios El Niño.
  5. Aguas calientes en el Pacífico ecuatorial.

Efectos

La niña, como como se ha nombrado, se caracteriza por el enfriamiento de las aguas del Pacífico, causando al mismo tiempo el debilitamiento de los anticiclones marítimos y continentales, que son zonas de poca nubosidad y presiones atmosféricas que amainan las tormentas. De igual forma interfieren en la fuerza de la temporada ciclónica, la alta o baja presión en las Azores, la dirección de los vientos, las señales de lluvias en zonas como el Golfo de Guinea y las anomalías de la temperatura en el Atlántico.

Podemos decir, pues, que “La Niña” cambia el clima mundial ya que reduce las lluvias entre diciembre y febrero, dando lugar a inviernos muy secos en Cuba y zonas cercanas al impedir el desarrollo de las bandas de nublados con lluvias que anteceden la entrada de los frentes fríos. Provoca, a su vez, ciclones y huracanes que causan un efecto destructor sobre la población y la naturaleza. Lo único bueno que podemos encontrar en este devastador proceso es el aumento de la productividad marina de algas microscópicas llamadas fitoplancton, de oxígeno y macroalgas que sirven de alimentos a los peces.

Cuba, ciclones y sequía

Según las estadísticas, Cuba ha sido afectada este siglo por unos 100 ciclones, de los cuales 10 han sido grandes huracanes. Generalmente son las provincias centrales y occidentales quienes sufren las consecuencias, pues casi todos los ciclones de octubre a noviembre se forman en el mar Caribe Occidental acercándose al norte y al nordeste del país.

A estos sucesos hay que sumarle los trastornos creados por El Niño que causa fuertes lluvias, vientos y tornados. Durante su estudio en 1999, se descubrió que en el período lluvioso, de mayo a octubre, las precipitaciones se comportaron por debajo de la media histórica y se retrasó su comienzo debido al enfriamiento de las aguas y al cambio de sentido de los vientos. La Niña fue la causante de estos contrastes y tuvo como consecuencia un agravamiento del impacto de la sequía en zonas ya afectadas por El Niño. De esta forma, Cuba se ve inmersa continuamente en una lucha contra las fuerzas de la naturaleza, unas veces a causa de los ciclones y otra de las sequías. Ambos fenómenos atmosféricos no son exclusivos de Cuba, sino que afectan a toda la franja tropical debido a que la región del Atlántico Norte, incluidos el Golfo de México y el Mar Caribe se encuentran entre los cuatro lugares del mundo en cuanto a la formación de ciclones.

Consecuencias de La Niña al clima global

*En los trópicos, las variaciones son radicalmente opuestas a las ocasionadas por El Niño.

*En el continente americano, las temperaturas del aire de la estación invernal, se tornan más calientes de lo normal en el Sudeste y más frías que lo normal en el Noreste.

*En América del Sur, predominan condiciones más secas y más frescas que lo normal sobre El Ecuador y Perú; así como condiciones más húmedas que lo normal en el Noreste de Brasil.

*En América Central, se presentan condiciones relativamente más húmedas que lo normal, principalmente sobre las zonas costeras del mar Caribe.

*En México, provoca lluvias excesivas en el centro y sur del país, sequías y lluvias en el norte de México, e inviernos con marcada ausencia de lluvias.

Tanto este Fenómeno de La Niña como El Niño, son variaciones normales en las temperaturas de la superficie del mar, que han existido desde hace millares de años y que continuarán existiendo, sin que el hombre puede interferir.

“Mitch” Y” George”, engendros de La Niña

Tanto “Mitch” como “George” fueron los misioneros de La Niña. América del Sur se ve afectada por la temporada de ciclones durante cada segundo semestre y el huracán “Mitch” es una evidencia de los primeros efectos de La Niña en estos períodos. Este último efecto dejó a su paso muerte y desolación en una zona que ya había sido castigada por la sequía de El Niño y que, aún en la actualidad continúa recuperándose tanto a escala económica como al social o al natural.

Otras zonas, como es el caso de estados de Arizona, Nuevo México, Texas, Oklahoma y Florida, han estado también amenazadas por las sequías. Finalmente, provoca durante el invierno corrientes de chorro en el centro y este del océano del pacífico y fuertes monzones en Australia, el suroeste de Asia y África.

El último fenómeno La Niña ocurrió entre 1995 y 1996, siendo el primer año el más huracanado pues ocurrieron 18 fenómenos ciclónicos, que lo caracterizaron como el año más frecuente del siglo. En 1996, incluso en lugares secos como San Isidro, se superaron las normas históricas de precipitaciones en un 200 y hasta un 300 %. A pesar de los efectos destructores que caracterizan a este efecto, su comportamiento e impacto no han sido muy estudiados, contrariamente al efecto de El Niño.

Actualmente grupos de estudio como el INETER (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales) están comenzando a analizar estos casos, evaluando además sus efectos en primavera y postrera, ya que la temporada lluviosa tiene dos subperíodos con comportamientos distintos cuando ocurren estos fenómenos.

Es posible demostrar, pues, que “La Niña” está continuamente presente: los satélites muestran una pequeña línea azul de aguas frías sobre el Océano que se extiende desde Indonesia hasta las costas de América del Sur y que probablemente no tarde demasiado en mostrar de nuevo su poder.

El Niño y La Niña

Los fenómenos El Niño y La Niña están íntimamente relacionados, es decir, uno es el opuesto al otro. Los fenómenos que afectan las condiciones climáticas de ciertos sectores, pueden estar determinadas o influidas por distintas causas como son los vientos, las temperaturas, las precipitaciones, las variaciones en la presión atmosférica, etc. Pero pensando de manera muy personal no hay nada que afecte tanto el clima de un lugar o región como lo hace los fenómenos de El Niño y La Niña. Estos dos fenómenos afectan a una gran extensión de zonas geográficas cuando se presentan. Ambos fenómenos se vienen produciendo desde hace unos 5.000 años, sea en periodos cálidos como en periodos fríos y que están siendo afectados por el calentamiento general de la atmósfera (efecto invernadero). Si siguen aumentando las temperaturas globales, se pueden esperar fenómenos de El Niño y La Niña mucho más fuertes e intensos.

Vía: ecured

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