InicioGanaderíaLas ovejas pisan fuerte: La producción ovina ocupa un lugar destacado

Las ovejas pisan fuerte: La producción ovina ocupa un lugar destacado

La producción ovina ocupa un lugar preponderante, pues de a poco va adquiriendo no sólo notoriedad en distintas regiones del país. Los productores apuestan al sector.

En la Argentina unos 70-80 mil productores tienen 14-15 millones de ovinos. El 85% de los productores tienen menos de 100 animales en sistemas de producción mixtos o de pequeña agricultura familiar. Sin embargo en la estepa patagónica, donde se crían dos tercios de los ovinos del país en forma de mono-cultura extensiva, más de un tercio de los productores tienen más de 1000 ovinos. Algunas empresas tienen más de 50,000 ovinos. En consecuencia hay una variedad de sistemas de producción con problemáticas muy diferentes. La producción ovina argentina es de tipo doble propósito de carne y lana basada en las razas Merino y Corriedale.

La cadena de carne y lana ovina es una de las más importantes del sector pecuario en Argentina. El número de establecimientos dedicados a la producción del ganado ovino, el stock ganadero y los puestos de trabajo generados en cada uno de los eslabones, la posicionan como  la actividad pecuaria más explotada en el sistema productivo nacional, principalmente en las regiones patagónica, litoral y la pradera pampeana. Si bien determinadas áreas del territorio nacional concentran la producción de ovinos de carne, todas las provincias del país contienen ovinos en producción para lana.

La producción de leche y derivados constituye otro relevante sector dentro de la producción ganadera nacional. Aunque el número de ovinos dedicados a la producción láctea es singularmente menor a la producción cárnica y de lana, esta cadena es una de las principales actividades productivas en las provincias centrales y varias zonas (cuencas lecheras) del país.

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La producción ovina en su mejor momento

En ese marco, la producción ovina ocupa un lugar preponderante, pues de a poco va adquiriendo no sólo notoriedad sino territorio en la provincia. Este desarrollo se manifiesta al hacer un repaso por el crecimiento que tuvo el sector en los últimos años. Según datos del Ministerio del Agro y la Producción, en los últimos nueve años, esta actividad creció un 62,7 por ciento.

En este sentido, lo que empezó como una pequeña arista de una nueva actividad fue adquiriendo espacio y hoy ya hay productores que piensan en la industrialización. En total, en Misiones hay unas 829 unidades productivas y casi 21 mil cabezas, marcando un ritmo de progresión del 9,4 por ciento sólo en los últimos dos años.

El apoyo y acompañamiento del Estado, sumado al impulso de los mismos colonos que buscan adquirir cada vez más lugar y crecer en esta área productiva -apostando no sólo a la carne sino también a otros derivados, como la lana-, vuelven a la actividad una potencia regional.

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Esfuerzo y desarrollo

Un ejemplo de esta evolución es el referente en la producción ovina misionera Gabriel Montiel, quien hace doce años compró una chacra a escasos kilómetros de San José, que tenía unas 20 ovejas. Al ver los animales, encontró allí un nicho y apostó a incursionar en una actividad poco habitual en la provincia.

 Con esfuerzo y pasión vio crecer en la última década las cabezas de ganado, tanto en su estancia La Armonía como también en toda la tierra colorada. Actualmente, Montiel trabaja en la industrialización de la producción para lograr que la carne de ovejas llegue a las mesas de las familias, en el afán de promover aún más el consumo.

De la misma manera, la productora Mirta Ely, cuenta que comenzó hace tres años con la actividad agropecuaria con una chacra propia de 17 hectáreas en Cerro Azul. Y más recientemente hace dos años comenzó con la cría de ovejas que está entusiasmando a su familia.

Explicó que con la guía y el asesoramiento del Ministerio del Agro ya tiene unos 60 animales y ya pudo comercializar algunos, previo paso por el frigorífico de San José, al mercado concentrador de Posadas.

Acotó que también su hijo se involucró con la cría de los animales y está desarrollando un producto derivado del estiércol ovino como fertilizante ecológico con muy buenos resultados.

En San Pedro, en tanto, hay unos cinco productores que se dedican de lleno a la producción de corderos, contando con alrededor de 60 cabezas. En este sentido, reconocen y destacan el nivel de trabajo que genera la cría de corderos, sobre todo en los primeros tiempos de vida. Trabajo que demanda aprendizaje constante y tiempo. Allí sostienen que las potencialidades que tiene la zona son fundamentales para que a mediano plazo se pueda contar con más animales, más aún en tiempos de diversificación en las chacras.

Otro municipio que apuesta a la producción ovina es Montecarlo. Una pareja dejó su profesión como guías de turismo y se volcaron a la cría de ovejas, tras 20 años de trabajo. Entre estudios y capacitación, apuntan a la producción sustentable de yerba utilizando las heces de los animales, además de aprovechar la carne del animal, de gran demanda en la zona. A futuro, apuntan a explotar turísticamente la actividad.

Además de la cría de animales para consumo de carne y derivados, hay otro nicho de mercado que es la lana. Lo que al principio era descartado y quemado por los productores se transformó –de la mano de mujeres emprendedoras de Profundidad- en prendas de vestir, adornos y sombreros. La cooperativa Laneras, de esta forma, hace un importante agregado de valor a la materia prima abriendo nuevas posibilidades a las mujeres misioneras.

Todas y cada una de estas formas de actividad no hacen más que dar cuenta del trabajo y el esfuerzo que cada productor y emprendedor pone para sacar adelante la economía misionera.

En el siguiente informe de domingo que trae El Territorio se puede ver a productores pequeños y un poco más grandes, tanto de aquí como de allá, pero todos con el mismo objetivo: crecer y desarrollarse. 

Así, Misiones gana terreno en la producción ovina e impulsa, así como con otras actividades, la generación de empleo genuino, obteniendo como resultado un producto legítimo y bien propio de la tierra colorada.

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