En una región de Jujuy destacan la siembra de sandías anaranjadas y de cáscara negra, variantes novedosas en la región, destacaron desde el Ministerio de Producción local.
La apuesta pertenece a un emprendimiento familiar en Palma Sola, localidad ubicada a unos 160 kilómetros al noreste de San Salvador de Jujuy; y se suma a la producción de sandias amarillas, muy populares en Europa.
El cultivo de esta fruta, con pulpa de color rojizo, comenzó en 2019 a partir de la idea de un ingeniero que trajo semillas de la planta al país, contó Luis Peralta, quien encabeza el emprendimiento familiar.
Cuando se habla de sandías, la imagen que inmediatamente viene a la mente es la de un fruto de pulpa roja intensa y cáscara verde con franjas oscuras. Sin embargo, en la provincia de Jujuy existen variedades que rompen con ese esquema tradicional y llaman la atención por sus características únicas: sandías de pulpa anaranjada y ejemplares de cáscara completamente negra.
Estas variedades, cultivadas principalmente en los valles y zonas productivas del norte argentino, despiertan el interés de productores, investigadores y consumidores por su aspecto exótico, su excelente calidad y su potencial para diversificar la producción hortícola regional.
Una pulpa de color anaranjado que sorprende
La principal característica de estas sandías es el color de su pulpa. En lugar del tradicional rojo, presentan una tonalidad anaranjada intensa, resultado de una diferente composición de pigmentos naturales, especialmente carotenoides, responsables también del color de frutas como el melón o el damasco.
Además de su llamativo aspecto, estas sandías suelen ofrecer un sabor muy dulce, una textura firme y una elevada concentración de azúcares, lo que las convierte en una alternativa atractiva para el consumo fresco y la gastronomía.
La elegante sandía de cáscara negra
Otra de las variedades que se produce en Jujuy es la conocida sandía de cáscara negra, fácilmente reconocible por su piel lisa y de un color verde muy oscuro, casi negro.
Su apariencia puede resultar inusual, pero en su interior conserva una pulpa jugosa —generalmente roja o anaranjada, según la variedad— y un excelente equilibrio entre dulzor y frescura. Su cáscara gruesa también le proporciona una mayor resistencia durante la cosecha, el transporte y la comercialización, una ventaja importante para los productores.

Adaptadas a las condiciones del norte argentino
Las condiciones climáticas de Jujuy, con alta radiación solar, temperaturas elevadas durante el verano y una marcada amplitud térmica entre el día y la noche, favorecen el desarrollo de frutos de excelente calidad.
Estas condiciones permiten obtener sandías con buena firmeza, alto contenido de azúcares y una destacada calidad organoléptica, características muy valoradas tanto por los consumidores como por los mercados especializados.
Una alternativa para diversificar la producción
El desarrollo y la incorporación de estas variedades representan una oportunidad para que los productores del norte argentino puedan diversificar su oferta, acceder a nichos de mercado y generar productos con mayor valor agregado.
En un contexto donde los consumidores buscan alimentos diferentes y de calidad, las sandías anaranjadas y de cáscara negra se posicionan como una opción innovadora, capaz de combinar un atractivo visual poco habitual con excelentes cualidades nutricionales y gastronómicas.
Cada campaña, estas variedades continúan despertando mayor interés, demostrando que la innovación también puede encontrarse en un cultivo tan tradicional como la sandía.

Apostando a la expansión de la sandia
Gracias al enorme potencial productivo de la región biogeográfica de las Yungas, el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy impulsa la incorporación de cultivos innovadores y de alto rendimiento, con el objetivo de diversificar la matriz productiva de la provincia y generar nuevas oportunidades para los productores locales.
Con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), se trabaja junto a agricultores familiares para fortalecer el asociativismo, mejorar los sistemas de producción y promover alternativas sostenibles de comercialización que permitan agregar valor a sus cosechas y acceder a nuevos mercados.
A la producción de especies nativas, plantas medicinales y frutas exóticas como la pitaya, la carambola y la sandía amarilla, se incorporan ahora dos variedades que despiertan un creciente interés por sus características únicas: la sandía de pulpa anaranjada y la sandía de cáscara negra.
Estas novedosas variedades llegaron a las Yungas jujeñas de la mano de la familia Peralta, de la localidad de Palma Sola, ubicada a unos 160 kilómetros de San Salvador de Jujuy. Su experiencia demuestra el potencial que tienen estos cultivos para diversificar la producción regional, ofrecer frutas diferenciadas y abrir nuevas oportunidades comerciales para la agricultura familiar.




